miércoles, 14 de enero de 2026 - ISSN en línea 2744-8274

El uso de fertilizantes con baja huella de carbono: una oportunidad de diferenciación para el sector palmero de Colombia

El uso de fertilizantes con baja huella de carbono: una oportunidad de diferenciación para el sector palmero de Colombia
Foto: Yara

Por:

Yara Colombia


Aceite de palma colombiano, sostenibilidad en acción

La producción de aceite de palma colombiano se destaca por su enfoque sostenible en cada eslabón de la cadena. Este cultivo se siembra principalmente en pasturas degradadas, con menor capacidad de almacenar carbono, lo que lo convierte en una alternativa productiva, rentable y generadora de empleo digno. Además, impulsa el desarrollo en zonas rurales con pocas opciones económicas, contribuye a sustituir economías ilícitas y apoya los Objetivos de Desarrollo Sostenible⁴.

El mayor desafío ambiental está en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI): el manejo de los efluentes del proceso de extracción del aceite de palma (Palm Oil Mill Effluent, POME) genera el 61 % y los fertilizantes el 34 % ¹.

Aunque los fertilizantes son esenciales para la productividad, representan una oportunidad clave para reducir la huella de carbono. Yara ha transformado su fabricación, logrando hasta un 90 % menos emisiones en la producción de ácido nítrico y promueve el uso eficiente y responsable de nutrientes en campo mediante la transferencia del conocimiento.

En este contexto, Colombia puede posicionar su aceite de palma en mercados internacionales por su origen en tierras de reconversión (no deforestación), trazabilidad ambiental y baja huella de carbono, destacándose como un producto competitivo y sostenible.

Para entender esta diferenciación, es clave entender el papel de la palma como sumidero de carbono.

  1. Palma y carbono: mito y realidad

La palma acumula carbono en su biomasa durante su ciclo productivo (25-30 años), pero esto es temporal y limitado, ya que se libera al renovar las plantaciones. Por ello, no basta con considerarla un sumidero de carbono. La gran pregunta es: ¿se cultiva palma con fines de secuestro de carbono o con fines productivos? La respuesta es clara: es un cultivo productivo.

La mitigación efectiva de GEI requiere acciones conscientes y permanentes, como el manejo del POME, la reducción de emisiones en la fabricación de fertilizantes y su uso responsable en campo.

  1. POME: de problema a oportunidad

El POME representa el 61 % de las emisiones recurrentes de GEI¹. Su descomposición anaerobia libera metano (CH₄), un gas con un impacto 28 veces mayor que el CO₂. Transformarlo en un activo implica estrategias de economía circular:

  • Biodigestores: capturan metano para generar biogás, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles.
  • Compostaje: convierte sólidos en fertilizantes orgánicos.
  • Tratamiento y reúso de aguas en el mismo proceso industrial

Estas prácticas minimizan emisiones y generan valor, alineándose con la sostenibilidad.

  1. Fertilizantes: del desafío a la solución

3.1 El peso de los fertilizantes en la huella palmera

Los fertilizantes aportan el 34 % de las emisiones operativas, incluyendo su fabricación y aplicación, pero también son los que permiten alcanzar los rendimientos esperados de racimos por hectárea/año que hacen viable el cultivo.

3.2 Innovación industrial: reducción de emisiones en fábrica

Yara ha implementado tecnologías que reducen un 90 % las emisiones en la producción de ácido nítrico. Esto se traduce en fertilizantes con reducciones de 40–60 % en su huella de carbono, según el grado:

  • Grado Palmero: 42 % menos emisiones que un grado convencional.
  • YaraLiva Nitrabor: hasta 60 % menos emisiones.

La planta de Cartagena es un ejemplo regional de cómo producir fertilizantes con baja huella de carbono, aportando competitividad y sostenibilidad a la agricultura colombiana.

3.3 El futuro: amoniaco azul y verde

La descarbonización de Yara avanza con:

  • Amoniaco azul: usa gas natural con captura y almacenamiento de CO₂.
  • Amoniaco verde: emplea hidrógeno renovable y electricidad limpia, casi sin emisiones.

Con plantas en Noruega y proyectos en EE. UU. y Europa, estas tecnologías marcarán el futuro de la nutrición de cultivos con insumos climáticamente neutros.

  1. Uso eficiente de fertilizantes en campo

El manejo inadecuado de fertilizantes provoca pérdidas de nutrientes y emisiones de N₂O (óxido nitroso), un gas 265 veces más potente que el CO₂. Las estrategias que Yara promueve para optimizar su uso incluyen:

  • Diagnósticos de suelo y hojas: determina dosis precisas según necesidades del cultivo.
  • Fraccionamiento de aplicaciones: mejora la eficiencia de nutrientes.
  • Agricultura digital (Atfarm): permite monitoreo y ajustes en tiempo real.
  • Formulación de grados específicos para palma: como el Grado Palmero.

Estas prácticas mejorar la eficiencia de uso de nitrógeno, reducen emisiones, optimizan costos y mejoran la rentabilidad.

  1. Transferencia de conocimiento: responsabilidad compartida

La sostenibilidad requiere conocimiento compartido. Yara colabora con el sector palmero mediante:

  • Alianzas con productores y el gremio para validar tecnologías.
  • Seminarios regionales y nacionales para formación técnica.
  • Días de campo: muestran los beneficios del uso responsable.
  • Plataformas digitales: ofrecen herramientas de monitoreo y capacitación.

Cada agricultor se convierte así en un gestor responsable de nutrientes, con capacidad de reducir emisiones desde su propia finca.

  1. Plan de caso: Grado Palmero

Un ejemplo de estas innovaciones es el Grado Palmero, producido en Cartagena, que combina tecnología en fábrica y eficiencia en campo para mitigar emisiones. Este fertilizante ilustra cómo un producto puede ser parte de la solución climática.

  • En fábrica: Grado Palmero reduce un 42 % las emisiones de GEI frente a un fertilizante convencional 13-5-27 fabricado sin tecnologías de abatimiento de óxido nitroso, gracias a los avances de Yara en la producción de ácido nítrico.
  • En campo: su formulación, basada en nitrato de amonio, genera menores pérdidas por volatilización que los fertilizantes ureicos, aumentando la eficiencia del Nitrógeno (N).

El gráfico con la comparación de emisiones (por 100 kg de N/ha) entre tres escenarios destaca su impacto:

  1. Grado Palmero (Yara).
  2. Grado 13-5-27 Nitrato de amonio (Rusia).
  3. Grado 13-5-27 N-ureico.

  • Fábrica (barra azul): Grado Palmero emite menos que un grado 13-5-27 con nitrato de amonio (sin abatimiento, referencia Rusia).
  • Emisiones directas de GEI en campo (barra naranja): Menores emisiones de N₂O comparado con un grado ureico.
  • Emisiones indirectas de GEI en campo (barra verde): Reducción de pérdidas por volatilización, lixiviación y escorrentía en Grado Palmero.

Estos resultados, basados en parámetros de IPCC² y verificados por DNV, muestran cómo Grado Palmero combina baja huella en fabricación con alta eficiencia en campo, reforzando su papel como herramienta de mitigación climática.

Conclusión

El aceite de palma colombiano no debe justificarse solo por su capacidad temporal de almacenar carbono. Su sostenibilidad se basa en prácticas conscientes y medibles:

  • Manejo del POME como fuente de energía y no de emisiones.
  • Fertilizantes con baja huella de carbono, como los producidos por Yara.
  • Innovaciones hacia el amoniaco azul y verde.
  • Uso eficiente en campo, con soporte técnico y digital.
  • Transferencia de conocimiento al agricultor como eje de responsabilidad compartida.

El caso del Grado Palmero demuestra que es posible mitigar emisiones de GEI en fábrica y campo, posicionando al aceite de palma colombiano como un producto diferenciado, competitivo y sostenible en los mercados internacionales, especialmente en la Unión Europea, donde la trazabilidad y baja huella son esenciales.


Bibliografía

¹ Ramírez-Contreras, N. E., Munar-Flórez, D. A., Albarracín-Arias, J. A., Rincón-Romero, V., Arias-Camayo, P., Ardila-Badillo, C., García-Núñez, J. A., & Cuéllar-Sánchez, M. (2024). Aceite de palma colombiano: Huella de carbono y retos para una producción sostenible. Revista Palmas, 45(2), 20–39.

² Intergovernmental Panel on Climate Change. (2019). Agriculture, forestry and other land use (AFOLU). En 2019 refinement to the 2006 IPCC guidelines for national greenhouse gas inventories (pp. 4.1–4.216). IPCC.

³ Roundtable on Sustainable Palm Oil. (2022). Principles and criteria for the production of sustainable palm oil. RSPO.

⁴ Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2023). The state of agricultural commodity markets: Pathways to sustainability. FAO.

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