Por:
Osmar R. Barrera Agudelo, Asistente de Investigación, Geomática, Cenipalma
Andrea Zabala-Quimbayo, Asistente de Investigación, Geomática, Cenipalma
Carlos R. Bojacá Aldana, Líder del Área de Geomática, Cenipalma
1. Estado actual de El Niño Oscilación del Sur (ENOS): finalización de condiciones La Niña, inicio de la vigilancia para condiciones El Niño
En las últimas semanas, diferentes medios de comunicación tanto internacionales como nacionales han publicado alertas sobre la posible formación de un “Súper Niño” hacia finales de 2026. Desde Cenipalma, con base en el seguimiento oficial al fenómeno ENOS realizado en la última reunión de la Mesa Técnica Agroclimática (MTA) Nacional del 07 de abril de 2026, presentamos una lectura técnica de las señales atmosféricas y lo que significan para el palmicultor colombiano.
Hasta la fecha, el ENOS se encuentra en condiciones de neutralidad, La Niña ha concluido y el sistema océano-atmósfera retorna a un estado intermedio o neutral (Figura 1). El Centro de Predicción Climática (CPC) de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos de América (NOAA) confirmó este cambio de condiciones, con el índice Niño-3.4 en −0,2 °C y las temperaturas subsuperficiales del océano en aumento por quinto mes consecutivo, asociadas a anomalías de vientos del oeste sobre el Pacífico occidental.

Fuente: Adaptado de IDEAM, Mesa Técnica Agroclimática Nacional de l07 de abril de 2026.
Para el período abril–junio de 2026, los modelos favorecen la ocurrencia de condiciones ENOS neutrales con una probabilidad del 80 %, lo que se traduce en un comportamiento climático más cercano a lo normal (condiciones estacionarias) en Colombia. No obstante, existe una probabilidad del 61 % de que El Niño emerja entre mayo y julio de 2026 y persista al menos hasta finales de año. Algunos modelos internacionales, incluidos los del Centro Europeo de Predicción Meteorológica de Medio Plazo (ECMWF), proyectan que el evento podría alcanzar la categoría de muy fuerte (Niño-3.4 ≥ +2,0 °C), escenario que los medios de comunicación han denominado “Súper Niño”.
2. Lo que la ciencia puede (y no puede) afirmar hoy
Es importante comprender estas cifras con rigor científico. El 61 % de probabilidad de El Niño entre mayo y julio describe la posibilidad de que el fenómeno emerja, no de que alcance una intensidad extrema. Los pronósticos se emiten con la característica propia del periodo que los climatólogos denominan la “barrera de predictibilidad de la primavera”, el período entre marzo y mayo en el cual los modelos climáticos presentan, de forma natural, la mayor incertidumbre del año.
En el Boletín Agroclimático de Cenipalma se advierte que los modelos predictivos “mantienen una incertidumbre alta, especialmente a mediano y largo plazo, con escenarios de comportamientos climáticos poco previsibles”. Además, no existe una definición científica oficial de “Súper Niño”, y el calentamiento global hace más compleja la comparación de amplitud con eventos históricos.
En síntesis, las señales atmosféricas actuales justifican prepararse, pero el tono de alarma que circula en algunos medios va por delante de lo que la ciencia puede confirmar en este momento.
3. El “Súper Niño”: definición, precedentes y consecuencias globales
El término “Súper Niño” no tiene como tal una definición científica oficial. Tanto la NOAA como la Organización Meteorológica Mundial (OMM) utilizan una escala informal basada en el índice Oceánico de El Niño (ONI, por sus siglas en inglés) para clasificar la intensidad de los eventos como débil (0,5–0,9 °C), moderado (1,0–1,4 °C), fuerte (1,5–1,9 °C) y muy fuerte o “Súper” (≥ +2,0 °C). Este último umbral ha sido superado, en al menos un trimestre, por cinco eventos desde 1950, los de 1972–73, 1982–83, 1997–98, 2015–16 y 2023–24 (NOAA, 2024; OMM, s.f.).
Los tres eventos más intensos registrados alcanzaron los siguientes valores pico del ONI en la región Niño-3.4 con calentamiento extremo del Pacífico central y oriental; el de 1982–83 con +2,2 °C; 1997–98 con +2,4 °C; y 2015–16 con +2,6 °C.
Un estudio publicado en la revista Science (Callahan & Mankin, 2023) cuantificó las pérdidas económicas persistentes atribuibles a estos eventos, el de 1982–83 generó USD 4,1 billones en ingresos no realizados a nivel mundial en los cinco años posteriores, mientras que el de 1997–98 produjo USD 5,7 billones en pérdidas acumuladas.
Los efectos sobre el crecimiento económico pueden prolongarse hasta 14 años después en países tropicales y en desarrollo, que son los más expuestos y menos preparados para absorber estos choques. Para el sector palmicultor, la lectura de estos antecedentes permite evidenciar que ante un posible evento de intensidad El Niño en categoría muy fuerte, la ventana de acción preventiva, que hoy está abierta, es un activo estratégico que no debe subestimarse.
4. Lo que el historial de la palma de aceite plantea para el escenario colombiano
El evento El Niño 2015–2016, considerado por el IDEAM como posiblemente el más fuerte de la historia documentada para Colombia, dejó consecuencias concretas en el sector agropecuario nacional, con más de 261.000 hectáreas agrícolas afectadas; temperaturas entre 2 y 5 °C por encima de los promedios históricos; y déficit de lluvias cercano al 40 % en las regiones Andina y Caribe durante los primeros meses de 2016 (López Arias & Mena Borrero, 2016).
El Banco de la República identificó a los cultivos de palma de aceite entre los más afectados por este tipo de eventos, junto con el arroz, la papa y la yuca.
El efecto principal es el dado por déficit hídrico, teniendo en cuenta que Elaeis guineensis puede demandar hasta 5,5 mm de agua por día (Delgado et al., 2025), y los períodos de sequía sostenida provocan estrés que afecta directamente la formación de racimos, siendo el rezago productivo lo más crítico para el sector, ya que los efectos sobre la cosecha pueden manifestarse entre 18 y 24 meses después del episodio de estrés por déficit hídrico. Por esto, las decisiones que se tomen en este 2026 podrían tener un impacto directo en las cosechas de 2027 y 2028.
5. ¿Qué hacer hoy?
Es fundamental comprender que las señales climáticas actuales justifican prepararse, no alarmarse. El ENOS está en transición y los modelos indican una probabilidad del 61 % de que El Niño se consolide entre mayo y julio de 2026.
Las decisiones de manejo hídrico que se tomen hoy tendrán impacto directo en las cosechas de los próximos años. Conocer el estado hídrico real de cada lote es necesario y la herramienta de Balance Hídrico disponible en PalmaData le permitirá calcular día a día la reserva de agua en el suelo y la lámina de riego requerida para su cultivo.
Active planes preventivos de manejo hídrico antes de que los déficits se puedan concretar durante en el segundo semestre del año.
Consulte los boletines agroclimáticos actualizados que son un importante producto de las Mesas Técnicas Agroclimáticas, lideradas por el MADR – Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural; IDEAM – Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales; y FAO – Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, se encuentran disponibles en PalmaData.
Cenipalma continuará emitiendo informes a medida que los modelos climáticos precisen la intensidad y duración del evento. Un fenómeno que todavía se está formando es también aquel que nos da la posibilidad para prepararnos y actuar con información.
Referencias
Callahan, C. W., & Mankin, J. S. (2023). Persistent effect of El Niño on global economic growth. Science, 380(6649), 1064–1069.
Cenipalma. (2026). Boletín de la Mesa Técnica Agroclimática Nacional — 13 de abril de 2026. Bogotá: Cenipalma.
Centro de Predicción Climática (CPC)/NCEP/NWS. (9 de abril de 2026). Discusión Diagnóstica del ENSO. NOAA/Servicio Nacional de Meteorología.
Delgado, T. E., Ladino, G. S., Zapata, A., & Arias, N. A. (2025). Principios básicos para el manejo eficiente del riego en el cultivo de palma de aceite. Boletines técnicos, (47), 1–119.
FAO. (2016). 2015–2016 El Niño: Early action and response for agriculture and food security. Food and Agriculture Organization.
López Arias, J. (2016). El Fenómeno del Niño. Boletín El Palmicultor, (527 enero), 29–31.
NOAA. (2024). Oceanic Niño Index (ONI). Climate Prediction Center, National Centers for Environmental Prediction.
Organización Meteorológica Mundial (OMM). (s.f.). El Niño/La Niña. World Meteorological Organization.

