*Edición especial abril de 2025
La calidad de las raíces de las plantas, responsables de tomar el agua y los nutrientes, depende del suelo que las aloje. Si este es un mal anfitrión, el futuro fitosanitario del cultivo está en veremos.
En las condiciones del suelo radica buena parte del éxito de un cultivo. Sus características físicas, químicas y biológicas son determinantes para garantizar la salud de la planta y, con ella, su capacidad para prevenir y combatir las enfermedades.
Cuando el suelo presenta limitaciones físicas, estas se traducen en alteraciones bioquímicas que, a su vez, dejan como consecuencia desbalances nutricionales.
Cuando el suelo presenta limitaciones físicas, estas se traducen en alteraciones bioquímicas que, a su vez, dejan como consecuencia desbalances nutricionales.
Suelos con una porosidad inadecuada no permiten la circulación del agua ni del aire, lo cual favorece el desarrollo de enfermedades.
Suelos con una porosidad inadecuada no permiten la circulación del agua ni del aire, lo cual favorece el desarrollo de enfermedades.
Cuando estas condiciones se presentan, los palmicultores deben intervenir en la época apropiada y con los métodos apropiados. Uno de ellos, de gran efectividad, es el de las coberturas vegetales asociadas a la palma, que ayudan a preservar en el tiempo los ajustes que se apliquen en cada caso. Por fortuna, se cuenta con más de 150 especies de plantas acompañantes que aportan para que el suelo funcione de mejor manera.
Esto, en cuanto hace referencia a la física del suelo, pues en la parte química lo que se requiere es estar seguro de que las relaciones de los elementos presentes, sea la correcta: aluminio, calcio, magnesio, potasio, hierro y nitrógeno son necesarios en el cultivo de palma. Sin embargo, los desbalances generan afectaciones que se reflejan en una menor capacidad de defensa frente a los patógenos y plagas.
El coordinador del Programa de Agronomía de Cenipalma, Nolver Arias, explica las repercusiones de las malas relaciones entre estos elementos químicos:
La saturación de aluminio es perfecta para el desarrollo de enfermedades como la pudrición del cogollo. ¿La razón?: propicia menor cantidad de raíces, reduce el crecimiento de las palmas, disminuye su capacidad defensiva y su nutrición. La incorporación de enmiendas, es decir, de productos que mejoren la calidad, estructura, fertilidad y capacidad de retención de agua del suelo, es de gran utilidad. El dato es importante, especialmente porque más del 70% de los suelos palmeros presentan este problema, a excepción de los de la Zona Norte, más afectados por el desbalance de calcio.
El potasio se relaciona con la capacidad de defensa de la palma frente a los patógenos. Los suelos palmeros son deficitarios en este elemento dado que las siembras se hacen en lugares de alta precipitación, lo cual acarrea que se lave. Aplicar biomasa ayuda en la solución de este limitante, por cuanto posee potasio y lo libera más lentamente frente a otras fuentes convencionales. El nitrógeno, aunque también es esencial para el rendimiento de la palma, en la medida equivocada favorece la enfermedad.
El nitrógeno, aunque también es esencial para el rendimiento de la palma, en la medida equivocada favorece la enfermedad.
La inadecuada relación calcio y magnesio-potasio afecta el tejido foliar, facilitándoles la labor a los patógenos, mientras que la inapropiada relación de calcio y boro impide el crecimiento de la palma y debilita sus tejidos. El estrés hídrico y las altas temperaturas empeoran la situación y favorecen a los patógenos.
Micronutrientes como el hierro y el manganeso se ven afectados por las condiciones climáticas.
Tenga en cuenta
- El suelo debe ser manejado en forma integrada, pues su física, química y biología están encadenadas.
- El agua, manejada en forma adecuada, es una aliada en la recuperación de las palmas.
- El sistema de defensa de las palmas parte de las raíces, pues les da mayor estimulación, en términos fisiológicos y mayor capacidad de tomar agua y nutrientes.
- La biodiversidad es la clave, pero solo funciona si la química y la física del suelo están operando bien.
Frente a las enfermedades
Cuando se detecta una enfermedad en la palma, el primer paso es centrarse en identificar el problema para luego revisar si la parte física, química y biológica del suelo tiene relación con ella. Posteriormente, se analizan los diversos escenarios, se toman decisiones adecuadas y se actúa en consecuencia.
Aireación y agua
La falta de aireación por exceso de agua favorece las enfermedades, por cuanto va en contra del óptimo desarrollo de las raíces. La consecuencia es la disminución de la transpiración de la planta y la dificultad para el transporte de nutrientes.
Resistencia a la penetración del suelo





