jueves, 21 de mayo de 2026 - ISSN en línea 2744-8274

Importancia del suelo y la sanidad en el cultivo de palma de aceite

*Edición especial abril de 2025

La calidad de las raíces de las plantas, responsables de tomar el agua y los nutrientes, depende del suelo que las aloje. Si este es un mal anfitrión, el futuro fitosanitario del cultivo está en veremos.

En las condiciones del suelo radica buena parte del éxito de un cultivo. Sus características físicas, químicas y biológicas son determinantes para ga­rantizar la salud de la planta y, con ella, su capaci­dad para prevenir y combatir las enfermedades.

Cuando el suelo presenta limitaciones físicas, estas se traducen en alteraciones bioquímicas que, a su vez, dejan como consecuencia desba­lances nutricionales.

Cuando el suelo presenta limitaciones físicas, estas se traducen en alteraciones bioquímicas que, a su vez, dejan como consecuencia desba­lances nutricionales.

Suelos con una porosidad inadecuada no per­miten la circulación del agua ni del aire, lo cual favorece el desarrollo de enfermedades.

Suelos con una porosidad inadecuada no per­miten la circulación del agua ni del aire, lo cual favorece el desarrollo de enfermedades.

Cuando estas condiciones se presentan, los palmicultores deben intervenir en la época apropiada y con los métodos apropiados. Uno de ellos, de gran efectividad, es el de las coberturas vegetales asociadas a la palma, que ayudan a preservar en el tiempo los ajustes que se apliquen en cada caso. Por fortu­na, se cuenta con más de 150 especies de plan­tas acompañantes que aportan para que el suelo funcione de mejor manera.

Esto, en cuanto hace referencia a la física del suelo, pues en la parte química lo que se requie­re es estar seguro de que las relaciones de los elementos presentes, sea la correcta: aluminio, calcio, magnesio, potasio, hierro y nitrógeno son necesarios en el cultivo de palma. Sin embargo, los desbalances generan afectaciones que se re­flejan en una menor capacidad de defensa frente a los patógenos y plagas.

El coordinador del Programa de Agronomía de Cenipalma, Nolver Arias, explica las repercusio­nes de las malas relaciones entre estos elementos químicos:

La saturación de aluminio es perfecta para el desarrollo de enfermedades como la pudrición del cogollo. ¿La razón?: propicia menor cantidad de raíces, reduce el crecimiento de las palmas, disminuye su capacidad defensiva y su nutrición. La incorporación de enmiendas, es decir, de pro­ductos que mejoren la calidad, estructura, fertili­dad y capacidad de retención de agua del suelo, es de gran utilidad. El dato es importante, espe­cialmente porque más del 70% de los suelos pal­meros presentan este problema, a excepción de los de la Zona Norte, más afectados por el des­balance de calcio.

El potasio se relaciona con la capacidad de de­fensa de la palma frente a los patógenos. Los sue­los palmeros son deficitarios en este elemento dado que las siembras se hacen en lugares de alta precipitación, lo cual acarrea que se lave. Aplicar biomasa ayuda en la solución de este limitante, por cuanto posee potasio y lo libera más lenta­mente frente a otras fuentes convencionales. El nitrógeno, aunque también es esencial para el rendimiento de la palma, en la medida equivocada favorece la enfermedad.

El nitrógeno, aunque también es esencial para el rendimiento de la palma, en la medida equivocada favorece la enfermedad.

La inadecuada relación calcio y magnesio-potasio afecta el tejido fo­liar, facilitándoles la labor a los pató­genos, mientras que la inapropiada relación de calcio y boro impide el crecimiento de la palma y debilita sus tejidos. El estrés hídrico y las al­tas temperaturas empeoran la situa­ción y favorecen a los patógenos.

Micronutrientes como el hierro y el manganeso se ven afectados por las condiciones climáticas.

Tenga en cuenta

  • El suelo debe ser manejado en forma integrada, pues su física, química y biología están encade­nadas.
  • El agua, manejada en forma adecuada, es una aliada en la recuperación de las palmas.
  • El sistema de defensa de las palmas parte de las raíces, pues les da mayor estimulación, en términos fisiológicos y mayor capacidad de to­mar agua y nutrientes.
  • La biodiversidad es la clave, pero solo funciona si la química y la física del suelo están operando bien.

Frente a las enfermedades

Cuando se detecta una enfermedad en la palma, el primer paso es centrarse en identificar el pro­blema para luego revisar si la parte física, química y biológica del suelo tiene relación con ella. Pos­teriormente, se analizan los diversos escenarios, se toman decisiones adecuadas y se actúa en consecuencia.

Aireación y agua

La falta de aireación por exceso de agua favorece las enfermedades, por cuanto va en contra del óptimo desarrollo de las raíces. La consecuencia es la disminución de la transpiración de la planta y la dificultad para el transporte de nutrientes.

Resistencia a la penetración del suelo

 


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