Por:
Rosa C. Aldana De La Torre, Investigador Asociado de Cenipalma
Jenifer J. Bustos Cortes, Asistente de Investigación I
Los viveros y siembras recién establecidas de palma de aceite enfrentan múltiples problemas fitosanitarios. Entre las plagas más limitantes en esta etapa del cultivo se encuentran dos coleópteros; uno defoliador, Leucothyreus femoratus, y el otro barrenador, Strategus aloeus. No obstante, en los últimos tres años en la Zona Oriental, se han detectado daños tanto en el bulbo como en el follaje de la palma ocasionado por un insecto emergente en el cultivo conocido como Strategus jugurtha Burmeister, 1847 (Coleoptera: Scarabaeidae).
Aunque este insecto es muy parecido a S. aloeus; es posible diferenciarlo por sus características morfológicas como por el daño ocasionado a las palmas. Esta nota técnica busca alertar sobre la importancia de este insecto proporcionando información que permita diferenciarlo de S. aloeus y detectarlo oportunamente, tanto en viveros como en los cultivos recién establecidos.

Ambas especies son de color negro a marrón rojizo y se caracterizan por su cuerpo grande, y dimorfismo sexual marcado, que consiste en la presencia de tres cuernos (protuberancias) en el pronoto (la parte dorsal del tórax) de los machos, que utilizan en el cortejo y la competencia por las hembras. A simple vista pueden confundirse, pero los cuernos de S. jugurtha son más delgados y puntiagudos.
Los adultos de S. jugurtha, son de menor tamaño, casi 1/3 más pequeños y menos robustos que S. aloeus. Es clave recordar que un insecto adulto no crece más, por lo tanto, no se trata de un S. aloeus joven”, sino de una especie distinta, con un comportamiento y un impacto diferente en el cultivo.
La presencia de este insecto plaga se ha reportado principalmente en las subzonas de Mapiripán, Puerto Gaitán, San Carlos de Guaroa y Yopal, en la Zona Oriental, donde su aparición ha coincidido con el inicio de la temporada de lluvias.
Durante este periodo se han detectado palmas con daños ocasionados por barrenaduras directas en el bulbo, túneles con hasta 40 adultos por planta, ataques al paquete de flechas que generan la ruptura de las hojas nuevas, y en menor proporción galerías como las que construye S. aloeus.
Estas afectaciones pueden provocar daños severos como defoliación, hojas secas o amarillas, e incluso la emisión anormal de nuevas hojas. En algunos casos, se ha observado la aparición de “palmas mellizas” por daños en el meristemo, las cuales no pueden ser llevadas a campo.

Las lesiones en el bulbo en palmas a tan corta edad ocasionan pérdidas económicas no solo en el vivero, sino en las palmas recién establecidas en el campo, ya que el daño es irreversible. En el primer caso, las palmas no son aptas para su establecimiento final por las lesiones en el meristemo que dan lugar a emisiones anormales o su muerte; en el segundo caso, las lesiones afectan el desarrollo fisiológico normal de la palma e incluso facilitan la entrada de microorganismos que años más tarde causan pudriciones de estípite.

Hasta ahora no se conoce su ciclo de vida ni sus sitios exactos de reproducción, aunque se sospecha que puede aprovechar trozos grandes de tejido vegetal en descomposición tras una eliminación inadecuada. No obstante, es un insecto que debe mantenerse monitoreado. Actualmente, las medidas de control están dirigidas a la eliminación de posibles de sitios de reproducción y al control químico.
Aunque no existen recomendaciones específicas para su manejo, se sugiere adoptar prácticas similares a las utilizadas con S. aloeus, como inspecciones frecuentes en vivero y campo, y el uso de herramientas como el hongo entomopatógeno Metarhizium anisopliae para evitar que los sitios de eliminación se conviertan en focos de reproducción. El seguimiento disciplinado, especialmente entre el primer y cuarto año de la palma, es fundamental para ambas especies.
Como plaga emergente y en ausencia de factores limitantes como el control biológico, condiciones ambientales o antrópicas, puede incrementar sus poblaciones y convertirse en un problema de importancia económica.
Cenipalma continúa estudiando el comportamiento de S. jugurtha. Para avanzar en su caracterización y establecer medidas de manejo más eficaces, se hace un llamado a los productores a reportar su presencia a los equipos de sanidad de las Unidades de asistencia técnica de la zona.




