viernes, 9 de octubre de 2026 - ISSN en línea 2744-8274

Sismos, terremotos y tsunamis: origen, ocurrencia, ¿existe la capacidad real de pronóstico?, entender antes de alarmarse

Sismos, terremotos y tsunamis: origen, ocurrencia, ¿existe la capacidad real de pronóstico?
Foto: Leidy V. Florian Martínez - Cenipalma

Por:

Andrea Zabala-Quimbayo, Asistente de Investigación, Geomática, Cenipalma 
Osmar R. Barrera Agudelo, Asistente de Investigación, Geomática, Cenipalma
Carlos R. Bojacá Aldana, Líder del Área de Geomática, Cenipalma 


En julio de 2025, frente a las costas de Kamchatka (Rusia), ocurrió un terremoto de magnitud 8.8, el sexto más fuerte jamás registrado con instrumentos. Sin embargo, casi nadie se enteró, el epicentro estuvo en una zona poco poblada, con construcciones sismorresistentes y una evacuación efectiva, así que no hubo víctimas ni imágenes dramáticas que lo hicieran viral. Ese contraste explica en parte por qué sentimos que el planeta tiembla más ahora, pero los sismos de gran magnitud no son nuevos, solo que hoy nos enteramos de todos, en minutos y desde cualquier país.

Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), en lo que va de 2026 (hasta mediados de agosto) se han registrado 91 terremotos de magnitud 6 o mayor en el mundo, una cifra dentro del rango normal si se compara con el promedio de la última década (133 eventos por año, entre 99 en 2024 y 157 en 2021). La sensación de que “todo tiembla más” responde a fenómenos bien documentados, como la ilusión de frecuencia y el sesgo de disponibilidad, estos hacen que prestemos más atención a algo una vez que empezamos a notarlo, y no a un cambio real en la actividad geológica del planeta.  

A continuación, conozcamos un poco más al respecto: 

1. Algunas definiciones 

Desde el punto de vista técnico; sismo, temblor y terremoto son sinónimos, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) precisa que ninguno de los tres términos está asociado a la magnitud, la profundidad o los efectos del movimiento, y que el término “terremoto” hace referencia etimológica a un movimiento en tierra firme, sin implicar mayor severidad (SGC, s.f.-a, s.f.-b).  

El fenómeno, con cualquiera de sus tres nombres, se define como la sacudida producida por la liberación súbita de energía acumulada en la corteza terrestre, típicamente por el deslizamiento repentino a lo largo de un plano de falla, cuando el esfuerzo tectónico acumulado supera la fricción que mantiene los bloques trabados, energía que se propaga como ondas sísmicas y se percibe en superficie como el movimiento del suelo (SGC, s.f.-a; U.S. Geological Survey – USGS, s.f.-c).  

El tsunami, en cambio, es un fenómeno de naturaleza oceánica, una serie de olas generadas por el desplazamiento vertical repentino de un gran volumen de agua, causado con mayor frecuencia por un sismo con hipocentro (punto en el interior de la Tierra donde se origina la liberación de la energía acumulada) bajo el fondo marino, aunque también por erupciones volcánicas submarinas, deslizamientos costeros o submarinos, o impactos de meteoritos (National Oceanic and Atmospheric Administration – NOAA, s.f.-c; SGC, s.f.-a). La relación entre ambos es condicional, no de equivalencia, por tanto, un tsunami puede ser consecuencia de un sismo, pero no todo sismo produce un tsunami. 

2. Origen y mecanismos de generación 

Para que un sismo genere un tsunami de magnitud considerable deben concurrir varias condiciones geofísicas simultáneas, documentadas de forma consistente por la literatura especializada (Geist & Oglesby, 2014; Tappin, 2017): (1) ubicación submarina o muy próxima a la costa; (2) mecanismo de falla con componente vertical dominante, las fallas inversas (thrust) generan deformación del fondo marino varias veces mayor que las fallas de rumbo (strike-slip) para un mismo deslizamiento (Geist & Oglesby, 2014); (3) magnitud de momento (Mw) generalmente igual o superior a Mw 7.0 – 7.5, y (4) profundidad focal superficial, habitualmente inferior a 100 km, ya que la deformación del lecho marino decrece drásticamente con la profundidad de la fuente (USGS, s.f.-b; NOAA, s.f.-a).  

Existen además mecanismos secundarios que alteran esta regla general, así como los sismos de rumbo pueden desencadenar deslizamientos submarinos que producen tsunamis locales severos, como ocurrió en Palu, Indonesia, en 2018; y los llamados “terremotos tsunami” (tsunami earthquakes) que presentan una ruptura anómalamente lenta que genera olas desproporcionadamente grandes frente a la magnitud instrumental registrada, como se documentó en el sismo de la península de Noto, Japón, en 2024, donde la ruptura parcialmente terrestre produjo un índice de magnitud de tsunami inusualmente bajo para su Mw 7.6 (Namegaya et al., 2026). 

3. Ocurrencia: frecuencia y probabilidad

A escala mundial ocurren entre 250 y 300 sismos destructivos al año, de los cuales cerca de 100 causan daños significativos; el registro histórico acumula más de 13.000 sismos destructivos, con alrededor de 8,5 millones de muertes y más de 4,3 billones de dólares (ajustados a 2013) en pérdidas económicas (Daniell, 2014).  

La percepción de que la actividad sísmica está aumentando no encuentra respaldo en los registros instrumentales, el número de sismos de magnitud ≥7.5 por década se ha mantenido estadísticamente constante desde 1901, aun cuando la última década analizada concentró varios de los eventos más letales de la historia, como Sumatra 2004 y Haití 2010 (Dunbar et al., 2010). En la misma línea, el USGS reporta 91 sismos de magnitud 6 o mayor entre enero y mediados de agosto de 2026, cifra dentro del rango normal frente al promedio de la última década (133 eventos/año, entre 99 en 2024 y 157 en 2021); lo que cambia no es la geodinámica del planeta, sino la velocidad con la que hoy se conoce cada evento.  

El mayor sismo jamás registrado instrumentalmente sigue siendo el de Chile de 1960 (Mw 9.5), seguido por Alaska 1964 (Mw 9.2), Sumatra 2004 (Mw 9.2-9.3), Japón 2011 (Mw 9.0) y Chile 2010, Maule (Mw 8.8) (Atwater et al., 2010; Haeussler et al., 2014). La probabilidad de que un sismo genere tsunami es, además, fuertemente no lineal, la base de datos global TSUSY, que valida 5.315 simulaciones de tsunami (1976-2023) contra 377 eventos reales, muestra que de cerca de 900.000 sismos de magnitud inferior a 6.0, solo 24 generaron tsunami (0,0025%), mientras que para sismos de magnitud 8.0 – 9.0 la proporción se eleva a 97 % (36 de 37 casos) (Galán Pérez et al., 2026; Goda et al., 2018; Dohi & Hirata, 2026). 

Los avances metodológicos recientes en modelación multirriesgo confirman, además, que la pérdida combinada por sismo y tsunami no es simplemente aditiva, sino que depende del daño acumulado y de datos geodésicos y batimétricos locales de alta resolución (Goda & Catalán, 2025), precisamente el tipo de información que, como se describe a continuación, es más escasa en el norte de Suramérica. 

Para Suramérica, la zona de subducción entre las placas de Nazca y Suramericana, que se extiende unos 8.000 km, desde Chile hasta Colombia, concentra la mayor amenaza sísmica y de tsunami del continente. El estudio de modelación estocástica de Medina et al. (2021), que evaluó diez escenarios sísmicos (Mw ≥ 8.0) a lo largo de esta fosa, incluye explícitamente un escenario “Ecuador – Colombia” (Mw 8.6, asociado al sismo histórico de 1906) y un escenario “Colombia” (Mw 8.7), con alturas de tsunami que en el extremo sur del continente alcanzan hasta 47 m de run-up (altura de ascenso); los propios autores advierten, no obstante, que la escasez de redes geodésicas en el norte de Perú y Colombia impide calcular el acoplamiento sísmico de forma rigurosa en esa zona, por lo que las magnitudes de diseño para Colombia se basan en relaciones teóricas y conllevan mayor incertidumbre que las de Chile o Perú.  

En Colombia, los sismos históricos de 1906 (Mw 8.8) y 1979 (Mw 8.1), ambos generados en el frente de subducción frente a Nariño y Cauca, produjeron los tsunamis más destructivos registrados en el país, con afectación directa en Tumaco y localidades vecinas (SGC, 2023). Como referencia de la letalidad relativa de los tsunamis frente al sismo mismo, en Alaska 1964 (Mw 9.2) murieron 131 personas, de las cuales 122 (93%) fallecieron por tsunamis locales que llegaron a la costa casi de inmediato, sin margen de alerta (Haeussler et al., 2014). A continuación, la relación de los eventos de mayor magnitud registrados (Figura 1): 

Figura 1. Algunos de los Sismos y Tsunamis más importantes registrados, ubicación aproximada del epicentro, fecha y magnitud de momento (Mw). 

4. Capacidad de pronóstico 

El SGC y el USGS son categóricos, no existe hoy un método científicamente comprobado que permita predecir con antelación la fecha, hora, ubicación exacta y magnitud de un sismo (SGC, s.f.-a; USGS, s.f.-a), lo cual excluye por definición la posibilidad de pronosticar con anticipación un tsunami que dependa de dicho sismo. Lo que sí existe es la evaluación probabilística de amenaza a largo plazo y la alerta temprana de carácter reactivo, activada después de ocurrido el sismo.

En Colombia, el Sistema Nacional de Detección y Alerta de Tsunamis (SNDAT), coordinado por la Dirección General Marítima (Dimar) a través del Centro Nacional de Alerta por Tsunami, que opera una estación de monitoreo en Tumaco, evalúa el potencial de generación de tsunami de un sismo ya ocurrido, nunca de que este suceda (Dimar, s.f.). De forma análoga, los centros de alerta del Pacífico emiten sus primeros mensajes con base en los parámetros sísmicos preliminares (ubicación, profundidad y magnitud), generalmente antes de que la propia onda de tsunami haya sido detectada en el mar, y refinan la información de forma iterativa (NOAA, s.f.-b). En ningún caso se trata de predicción, esto es detección, evaluación técnica y respuesta institucional en minutos.

¿Sabías que…? 

En zonas de alta actividad sísmica, la tranquilidad no proviene de menor ocurrencia de sismos, sino de que existan sistemas técnicos que alerten a tiempo. Algunos países cuentan con sistemas de alerta en funcionamiento: 
 
– Japón (J-Alert): aprovecha que las ondas sísmicas más rápidas viajan antes que las destructivas. Con eso, detecta el sismo y envía una alerta automática a celulares, TV y altavoces con hasta 10 segundos de anticipación, tiempo suficiente para alejarse de objetos peligrosos o cubrirse. 

– Chile (SNAM): el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) evalúa técnicamente cada sismo y clasifica el riesgo de tsunami en tres niveles claros: Informativo, de Precaución o en Alerta/Alarma, antes de que la autoridad decida si hay que evacuar, con especial énfasis en las zonas de costa realmente expuestas. 

5. Conclusión 

La evidencia científica disponible, del SGC, el USGS, la NOAA, Dimar y la literatura especializada converge en un punto en común: la amenaza sísmica y de tsunami en el Pacífico colombiano es real, está documentada históricamente y depende de la sismicidad de subducción, no de cualquier sismo continental; y, al mismo tiempo, ninguna institución científica seria tiene hoy la capacidad de predecir cuándo ocurrirá el próximo evento.

Frente a esa incertidumbre irreducible, la respuesta responsable no es el pronóstico, sino el monitoreo continuo, la alerta temprana reactiva y la preparación comunitaria previa como pilares de la gestión del riesgo en Tumaco, en toda la costa Pacífica y para Colombia en general.


Referencias

Atwater, B. F., Barrientos, S., Cifuentes, I., & Wang, K. (2010). Observing the greatest earthquakes: AGU Chapman Conference on giant earthquakes and their tsunamis. Eos, Transactions American Geophysical Union, 91(35), 305–312.

Daniell, J. E. (2014). The socioeconomic impact of earthquake disasters. En M. Wyss (Ed.), Earthquake hazard, risk and disasters (pp. 203–235). Elsevier.

Dirección General Marítima (Dimar). (s.f.). Centro Nacional de Alerta por Tsunami. Portal Marítimo Colombiano. Recuperado el 24 de agosto de 2026,

Dohi, Y., & Hirata, K. (2026). Scaling relations for outer-rise earthquakes and their applications to tsunami forecasts. Earth, Planets and Space, 78, Article 15.

Dunbar, P. K., Stroker, K. J., & McCullough, H. L. (2010). Do the 2010 Haiti and Chile earthquakes and tsunamis indicate increasing trends? Geomatics, Natural Hazards and Risk, 1(2), 95–114.

Galán Pérez, D., Aniel-Quiroga, Í., Gallego, A., Aguirre-Ayerbe, I., González, M., Álvarez-Gómez, J. A., & Pedraz, L. (2026). The TSUSY database: A global database of historical tsunami events and a tsunami-occurrence criterion based on historical earthquakes. Natural Hazards and Earth System Sciences, 26(5), 2415–2436.

Geist, E. L., & Oglesby, D. D. (2014). Earthquake mechanism and seafloor deformation for tsunami generation. En W. H. K. Lee (Ed.), Encyclopedia of earthquake engineering (pp. 1–17). Springer.

Goda, K., & Catalán, P. A. (2025). Risk-based multi-hazard microzonation for earthquakes and tsunamis. Frontiers in Earth Science, 13, Article 1568069.

Goda, K., Yasuda, T., Mori, N., & Maruyama, T. (2018). New scaling relationships of earthquake source parameters for stochastic tsunami simulation. Coastal Engineering Journal, 58(3), Article 1650010.

Haeussler, P. J., Leith, W. S., Wald, D. J., & Applegate, D. (2014). Geophysical advances triggered by 1964 Great Alaska earthquake. Eos, Transactions American Geophysical Union, 95(21), 173–174.

Medina, M., Riquelme, S., Fuentes, M., & Campos, J. (2021). Tsunami modeling in the South American subduction zone inferred from seismic coupling and historical seismicity. Pure and Applied Geophysics, 178, 4941–4965.

Namegaya, Y., Yuhi, M., & Takashimizu, Y. (2026). Field surveys of the 2024 Noto Peninsula earthquake tsunami in the areas distant from its source. Coastal Engineering Journal, 68, 1–15.

National Oceanic and Atmospheric Administration. (s.f.-a). Tsunami generation: Earthquakes. NOAA JetStream. Recuperado el 24 de agosto de 2026.

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Tappin, D. R. (2017). The generation of tsunamis. En Encyclopedia of maritime and offshore engineering. John Wiley & Sons.

U.S. Geological Survey. (s.f.-a). Can you predict earthquakes? Recuperado el 24 de agosto de 2026.

U.S. Geological Survey. (s.f.-b). What is it about an earthquake that causes a tsunami? Recuperado el 24 de agosto de 2026

U.S. Geological Survey. (s.f.-c). What is an earthquake and what causes them to happen? Recuperado el 24 de agosto de 2026.

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Andrea Zabala Quimbayo
53 Posts
Investigadora área Geomática, programa Agronomía de Cenipalma
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