La competitividad del sector palmero no solo se cultiva en el campo, también se construye en los corredores logísticos y las plataformas de comercio exterior. Por tal motivo, en el marco de la edición número 54 del Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, cerca de 20 asistentes participaron en una visita tecnológica al Puerto de Barranquilla, uno de los terminales más relevantes del país y pieza clave en la dinámica exportadora de Colombia.
Durante la jornada, los participantes recorrieron las instalaciones portuarias y conocieron de primera mano las capacidades operativas que permiten la movilización eficiente de diferentes tipos de carga. El puerto, ubicado estratégicamente sobre el río Magdalena, se consolida como un eje fundamental para la conexión entre la producción nacional y los mercados internacionales.
La experiencia permitió comprender cómo la infraestructura logística incide directamente en la competitividad de cadenas agroindustriales como la palma de aceite. Desde la recepción de mercancías hasta su despacho hacia destinos internacionales, cada eslabón del proceso evidencia la importancia de contar con sistemas eficientes, modernos y articulados.
La competitividad del sector también se construye desde la logística y la infraestructura.
— Fedepalma (@FedepalmaOrg) June 12, 2026
En el marco del #54CongresoPalmero, cerca de 20 asistentes participaron en la visita tecnológica al Puerto de Barranquilla, uno de los principales terminales multipropósito del país y una… pic.twitter.com/MiVPNIF2Rd
Más allá del recorrido técnico, la visita se convirtió en un espacio para intercambiar conocimientos sobre la integración entre producción, transporte y comercio, factores que determinan la capacidad del sector para responder a las exigencias del mercado global. En ese sentido, el Puerto de Barranquilla se presenta como un aliado estratégico para potenciar la proyección internacional de la agroindustria palmera.
Esta actividad ratifica que el crecimiento del sector no depende únicamente de su productividad, sino también de la solidez de su infraestructura logística. Una conexión que, bien gestionada, abre nuevas rutas para que la palma de aceite colombiana llegue con mayor eficiencia y competitividad al mundo.



