
Rosa Matilde Orozco Carmona, una mujer emprendedora del municipio de María La Baja (Bolívar), tomó una decisión que cambió su vida hace 24 años: apostarle al cultivo de palma con la esperanza de brindarle a su familia un futuro más estable. Lo que comenzó como una fuente de ingresos, pronto se convirtió en una verdadera pasión.
Gracias a su esfuerzo y disciplina en el campo, Rosa Orozco ha logrado bienestar no solo para ella, sino también para su familia, quienes son su mayor motivación. “Para mí, el cultivo de palma ha transformado mi vida en todos los aspectos. Logré muchas cosas con esto: una solidez, una seguridad y una unión familiar”, afirma con orgullo.
Para Rosa, el éxito de un productor radica en realizar cada labor con dedicación, atendiendo las necesidades de la finca y aplicando las mejores prácticas sostenibles que garanticen la productividad y continuidad del cultivo. Con ese mismo compromiso, busca transmitir sus conocimientos a sus hijos, motivándolos a continuar con este gran proyecto que tanto esfuerzo le ha costado construir.
Consciente de la importancia del relevo generacional, Rosa Orozco participa en talleres sobre el rol de la mujer en el relevo generacional, organizados por Cenipalma, Fedepalma, Fundación Solidaridad Latinoamericana y el Núcleo Oleoflores. Su objetivo es adquirir nuevos conocimientos para compartirlos con sus hijos y familiares, promoviendo y animando su integración en el proyecto palmero, asegurando así que este legado perdure.
Es un reto grande porque tenemos que estar activas en algo que tradicionalmente no es considerado de mujeres. Nos toca aprender cada día, pero es muy gratificante.

Finalmente, Rosa Matilde Orozco Carmona continuará afrontando con gran orgullo los retos que se presenten en el sector palmero y aprovechando al máximo las oportunidades, convencida de que la perseverancia y el amor por lo que se hace abren caminos hacia el progreso.




