lunes, 10 de agosto de 2026 - ISSN en línea 2744-8274

Predicciones del fenómeno ENOS para julio de 2026: impacto en el cultivo de palma de aceite

Predicciones climáticas - Fenómeno ENOS para julio de 2026
Foto: Smelym s. Salinas Dangond – Cenipalma


Por:

Andrea Zabala-Quimbayo, programa de Agronomía, Cenipalma.
Natalia J. Castillo Villarraga, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma.
Carlos E. Barrios Trilleras, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma.
León F. Zúñiga Pérez, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma.
Tulia E. Delgado Revelo, programa de Agronomía, Cenipalma.
José R. Toca Garzón, dirección de Extensión, Cenipalma.
Jonathan A. Vargas Montoya, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma.
Andrea M. Martínez Burbano, programa de Agronomía, Cenipalma.
Diana C. Vélez Fernández, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma.
Rosa C. Aldana De La Torre, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma.
Leidy V. Florian Martínez, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma.
Álvaro H. Rincón Numpaque, programa de Agronomía, Cenipalma.
Duban M. González Varón, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma.



Seguimiento al Fenómeno ENOS – El Niño Oscilación del Sur

El Centro de Predicción Climática de la NOAA confirma que se mantiene vigente la condición de Advertencia de El Niño (Figura 1). El fenómeno se encuentra fortaleciéndose y presenta una probabilidad muy alta (97 %) de que persista hasta marzo de 2027. El índice Niño-3.4 (Anomalía de la temperatura del océano Pacífico) se ubicó en +1,2 °C, con diferencias positivas (+2,7 °C) muy marcadas en el Pacífico oriental (región Niño-1+2), reflejando temperaturas oceánicas superficiales elevadas en gran parte del Pacífico ecuatorial.

Figura 1– Condiciones ENOS esperadas para junio, basado en consolidado de modelos internacionales para NIÑO 3.4.

Una onda Kelvin de hundimiento profundizó la termoclina y calentó la subsuperficie del este del Pacífico, mientras la convección se intensificó en el Pacífico central y se suprimió sobre Indonesia, patrón típico de un evento en fortalecimiento. Los modelos del Conjunto Multi-Modelo de Norteamérica (NMME) y el CFSv2 (Climate Forecast System Version 2) proyectan que El Niño seguirá intensificándose durante el resto de 2026, con un 81 % de probabilidad de alcanzar la categoría de “muy fuerte” entre octubre y diciembre (Figura 2), lo que lo posicionaría entre los eventos más intensos desde que existe registro (1950). Se advierte, que un evento más fuerte no garantiza impactos uniformes en todas las regiones, pero inclina las probabilidades hacia los resultados climáticos esperados.

Figura 2 – Condiciones trimestrales predominantes ocurridas y esperadas del ENOS (El Niño Oscilación del Sur). Fuente: Adaptado de Probabilidades oficiales del ENOS del CPC de la NOAA, julio de 2026.

Condiciones previstas para áreas de cultivo de palma de aceite – Julio 2026

Zona Norte

Se podría presentar un déficit generalizado de precipitación que estaría entre -50 % y -80 % (-75 a -100 mm), aunque el paso de ondas tropicales podría generar eventuales episodios de lluvia intensa. Las lluvias hacia la Sierra Nevada de Santa Marta también podrían verse ligeramente disminuidas este mes.

El centro y sur de La Guajira, la zona más seca del Caribe, tendrían la señal mucho más marcada, con probabilidad de déficit entre -60 % y -90 %. Magdalena, Cesar, Atlántico, Bolívar, Córdoba y Sucre se ubicarían en el rango general de -50 % a -80 %.

El Urabá antioqueño, zona de transición climática hacia el Pacífico y con precipitación normal mucho más alta que el resto de la región, oscilaría entre condiciones normales y un déficit de hasta -60 %. La temperatura máxima podría subir entre +1 °C y +5 °C, con mayor intensidad hacia el suroccidente de Magdalena, el centro de Bolívar, el sur de Sucre, el oriente de Córdoba y el centro-sur del Urabá.

A continuación, se presentan sugerencias de manejo para el cultivo de palma de aceite en esta zona colombiana.

Manejo fitosanitario

1. Resulta fundamental fortalecer las estrategias de monitoreo, diagnóstico y manejo fitosanitario en el cultivo de palma de aceite. Si bien, las condiciones de déficit hídrico asociadas a este fenómeno no favorecen el desarrollo de la pudrición del cogollo (PC), es importante considerar que Phytophthora palmivora posee estructuras de resistencia denominadas clamidosporas, las cuales le permiten sobrevivir durante periodos prolongados de sequía y reactivarse cuando las condiciones ambientales vuelven a ser favorables. En este contexto, la detección temprana de los síntomas continúa siendo una herramienta clave para el manejo de la enfermedad.

2. La PC se manifiesta inicialmente mediante pequeñas lesiones necróticas de color pardo y bordes definidos, ocasionalmente acompañadas de un halo acuoso en los foliolos de las hojas flecha; en los híbridos OxG, el síntoma inicial suele corresponder a una mancha alargada de color marrón oscuro en la zona de contacto entre los foliolos.

3. De igual manera, durante eventos de sequía, los síntomas foliares asociados a las pudriciones de estípite, como clorosis, secamiento ascendente o enruanamiento, pueden confundirse con los efectos del estrés hídrico, por lo que es indispensable realizar inspecciones detalladas del estado interno del estípite para diferenciar entre Pudrición Húmeda del Estípite (PHE), Pudrición Seca del Estípite (PSE) y Pudrición Basal del Estípite (PBE).

4. El manejo curativo debe basarse en un enfoque integrado que contemple la realización de censos sanitarios mensuales en lotes con baja incidencia de enfermedades; en el caso específico de la PC, la frecuencia de monitoreo debe incrementarse a quincenal o semanal cuando la incidencia supere el 2 % y el 10 %, respectivamente. Asimismo, se recomienda efectuar la remoción o cirugía de los tejidos afectados hasta alcanzar tejido sano y proceder con la carbonización del material removido para destruir las estructuras de resistencia del patógeno, complementando estas acciones con aplicaciones periódicas de fungicidas, bactericidas e insecticidas dirigidas al paquete de flechas cada 15 días.

5. Bajo condiciones de déficit hídrico, la adecuada calibración de los equipos de aspersión adquiere especial relevancia, ya que permite optimizar el uso de los agroinsumos y evitar pérdidas derivadas tanto de la subdosificación como de la sobredosificación. Para garantizar la efectividad de las aplicaciones, se recomienda implementar la estrategia VEAD (Verifique, Establezca, Afore y Dosifique), asegurando el correcto funcionamiento de los equipos, la ausencia de fugas u obstrucciones y el ajuste apropiado de la presión de trabajo.

6. Adicionalmente, es indispensable determinar el tiempo de descarga necesario para aplicar el volumen requerido y verificar la calidad de la cobertura mediante papel hidrosensible, buscando alcanzar entre 50 y 70 gotas/cm² en tratamientos sanitarios.

7. Ante la eventual escasez de agua asociada al fenómeno de El Niño, es recomendable evaluar la calidad del agua utilizada en las mezclas, especialmente sus características de pH y dureza, empleando acondicionadores cuando sea necesario para preservar la estabilidad de los ingredientes activos. Del mismo modo, se debe realizar una premezcla y respetar el orden adecuado de incorporación de los productos según su formulación, con el fin de evitar incompatibilidades químicas que puedan reducir la eficacia de los tratamientos fitosanitarios.

8. Estos periodos secos pueden fomentar el desarrollo de ocurrencia de insectos plaga, especialmente de aquellos que afectan del follaje como Leptopharsa gibbicarina, entre otros, por lo cual el monitoreo de plagas en el cultivo debe continuar de manera permanente.

Si en el monitoreo de plagas identifican focos iniciales o aumentos inusuales de poblaciones de insectos puede programar la aspersión de alguna medida de control; el clima seco propio de esta época no favorece la acción de los microrganismos entomopatógenos, por lo que si se van a realizar aplicaciones de estos microorganismos se sugiere realizar las aplicaciones finalizando la tarde, cuando las condiciones son más favorables para estos microorganismos. Recuerde hacer las aspersiones con equipos calibrados y operados adecuadamente para lograr una buena cobertura, además de usar un coadyuvante, pegante, corrector de pH y dureza de agua cuando sea necesario y no realizar las aspersiones durante los eventos de precipitación. Por otro lado, si se hace necesario realizar aplicaciones de insecticidas químicos, dando prioridad a insecticidas de categoría toxicológica III o IV (menos tóxicos) o aquellos que se puedan aplicar vía absorción radicular, ya que el efecto deletéreo de estos sobre la entomofauna benéfica y los insectos polinizadores es menor.

9. Durante la época seca se puede presentar un aumento en las capturas de Rhynchophorus palmarum, por lo cual se sugiere mantener las trampas activas con la feromona de agregación y el cebo vegetal elaborado con caña de azúcar y agua melaza (2:1). Verifique que las trampas estén ubicadas en sitios no inundables y de ser necesario reubíquelas en un lugar seguro.

10. Finalmente, mantener una agronomía eficiente, basada en el monitoreo permanente, la detección temprana de síntomas, una nutrición balanceada y la correcta ejecución de las prácticas fitosanitarias, es fundamental para reducir el impacto de las enfermedades en palma de aceite. La integración de estas acciones fortalece la sanidad del cultivo, mejora su capacidad de respuesta frente al estrés climático y contribuye a la sostenibilidad y productividad de la plantación.

Suelos y aguas

Teniendo en cuenta que se espera una importante reducción de las precipitaciones acumuladas en la Zona Norte, se recomienda implementar medidas que permitan reducir el riesgo de estrés hídrico en el cultivo, optimizar el uso del agua disponible y mantener condiciones adecuadas para el crecimiento y la productividad de la palma de aceite. Para ello, se sugiere:

1. Garantizar el funcionamiento óptimo de los sistemas de riego

Es fundamental asegurar una aplicación uniforme y eficiente del agua, de manera que la humedad del suelo se mantenga dentro de rangos adecuados para el cultivo. En sistemas de riego presurizados, se recomienda realizar inspecciones periódicas de presiones de operación en emisores y válvulas, verificar caudales mediante aforos, identificar y corregir oportunamente emisores obstruidos, y efectuar lavados frecuentes de tuberías y laterales. En sistemas de riego por superficie, se debe verificar el estado de los canales de conducción y distribución, así como de los surcos de riego, con el fin de prevenir fugas, minimizar pérdidas por escorrentía y favorecer una distribución uniforme del agua en el lote.

2. Programar el riego con base en información técnica

Se recomienda utilizar balances hídricos o sistemas de monitoreo de humedad del suelo para definir la frecuencia y la lámina de riego requerida por el cultivo. Para ello, es necesario llevar un registro continuo de variables meteorológicas como precipitación, evaporación y evapotranspiración, complementándolo con mediciones de humedad del suelo mediante sensores o evaluaciones de campo. Estas herramientas permiten ajustar oportunamente los riegos y mejorar la eficiencia en el uso del recurso hídrico.

3. Fortalecer las prácticas de conservación de humedad del suelo

Es importante continuar con la implementación de estrategias que favorezcan el almacenamiento y la conservación de agua en el perfil del suelo. Entre ellas se destacan el mantenimiento de coberturas vegetales nativas y leguminosas, la aplicación de residuos orgánicos como raquis, hojas de poda y cosecha, compost y otros materiales que actúen como cobertura superficial. Adicionalmente, se recomienda mantener las labores de poda oportunamente, procurando conservar aproximadamente 32 hojas funcionales por palma, condición que contribuye a una adecuada interceptación de radiación, reduce pérdidas excesivas de agua y favorece el desempeño fisiológico del cultivo.

4. Ajustar el manejo de la fertilización a las condiciones de disponibilidad hídrica

En plantaciones con sistemas de riego presurizado que permitan mantener niveles adecuados de humedad en el suelo, los programas de fertilización pueden continuar de acuerdo con la planificación establecida, priorizando fuentes con menor riesgo de pérdidas por volatilización. En caso de realizar fertirriego, es indispensable monitorear periódicamente el pH y la conductividad eléctrica de la solución nutritiva para prevenir problemas de salinidad y asegurar una adecuada disponibilidad de nutrientes para el cultivo. Asimismo, se recomienda identificar las ventanas más favorables para la aplicación de fertilizantes, garantizando suficiente humedad en el suelo y reduciendo el riesgo de pérdidas por lluvias.

Particularmente, se sugiere asegurar la aplicación oportuna de nutrientes como potasio (K) y boro (B) antes del establecimiento de períodos secos prolongados, debido a su papel fundamental en las relaciones hídricas de la planta, la regulación osmótica, el mantenimiento de la turgencia celular y la tolerancia al déficit hídrico.

Zona Central

Para julio, se espera que pueda presentarse un déficit generalizado entre -40 % a -60 % sobre los acumulados históricos de precipitación, que, en Santander, Norte de Santander y el sur de Bolívar oscilan normalmente entre 150 y 300 mm, y hacia el sur de Cesar entre 100 y 300 mm. Las anomalías de las temperaturas máximas serán positivas y generalizadas, entre +1 °C y +5 °C, con mayor intensidad hacia el norte de Santander y el sur de Cesar.

A continuación, se presentan algunas sugerencias para el manejo del cultivo de palma de aceite según estas condiciones climáticas previstas.

Manejo fitosanitario

1. Se sugiere continuar con el monitoreo permanente de insectos plagas, especialmente Leptopharsa gibbicarina e insectos defoliadores como Stenoma impressella y Opsiphanes cassina, los cuales pueden aumentar sus poblaciones durante este periodo. Para este último, se recomienda el establecimiento de trampas para la captura de adultos, en caso de detectar aumento de sus poblaciones durante los monitoreos, se sugiere realizar la aplicación de Bacillus thuringiensis, especialmente para larvas pequeñas (desde instar I hasta el III); recuerde que las aplicaciones deben realizarse con equipos calibrados correctamente, así mismo asegúrese de obtener un buen cubrimiento del producto y utilizar agua de buena calidad con un pH entre 4.5 a 7, en caso de ser necesario use un producto regulador de pH y suavizador de aguas duras.

2. Durante este periodo, la población de ácaros puede aumentar y con esto el anaranjamiento que estos producen en los foliolos de la palma. Para evitar este daño, mantenga una nutrición balanceada de las palmas y en los sitios en donde se registre la presencia de ácaros puede utilizar fertilizantes que contengan azufre para reducir el anaranjamiento. Es importante que para la aplicación del fertilizante el suelo contenga humedad.

3. El monitoreo y trampeo de adultos de Rhynchophorus palmarum debe continuar, recuerde que del buen estado de la trampa depende su eficiencia de captura. Se deben mantener las trampas con la lona que recubre su base, cambiar el cebo vegetal cada 15 días y la feromona Rhynchophorol C cada 3 meses, ubique las trampas en los bordes de los lotes y bajo sombra evitando la luz solar directa, adicionalmente proteja las palmas con heridas producto de labores de cultivo y cirugías de PC, con una con pasta cicatrizante que contenga entre sus componentes un insecticida.

Las plantas nectaríferas proporcionan refugio y alimento a los enemigos naturales de los insectos plaga. La poda de estas plantas se debe realizar después de la recolección de semillas y antes del inicio de la época seca, por lo tanto, en esta época no se deben intervenir.

Suelos y aguas

1. Según las condiciones climáticas esperadas, se espera que las condiciones de humedad del suelo limiten las labores de fertilización. Se deben tener precauciones en la aplicación de las fuentes fertilizantes, especialmente de fuentes nitrogenadas a base de urea, ya que las altas temperaturas pueden incrementar las pérdidas del elemento por volatilización.

2. Se recomienda mantener la cobertura del suelo con especies acompañantes y biomasa aplicada en superficie, con el fin de conservar la humedad del suelo, regular la temperatura y evitar problemas de escorrentía superficial durante eventos fuertes de lluvia.

3. Es recomendable mantener el monitoreo de las lluvias, la evapotranspiración y los niveles freáticos, con el fin de ajustar el balance hídrico del cultivo e identificar posibles situaciones de estrés hídrico, excesos de agua y establecer las ventanas óptimas de aplicación de los fertilizantes.

4. Por último, las condiciones secas predominantes permitirán realizar labores de mantenimiento de infraestructura de drenajes y vías en las plantaciones.

Zona Oriental

En la Orinoquía prevalece la tendencia a la normalidad en las lluvias, con cambios generalmente inferiores a ±20 % (hasta ±50 mm). Dentro de ese margen, algunos sectores del centro y occidente de Meta, el nororiente de Vichada y el suroccidente de Casanare podrían registrar incrementos localizados.

El posible déficit se concentraría específicamente en el oriente de Arauca, el oriente de Vichada y el norte de Casanare. La temperatura máxima se mantendría cercana a lo normal, con anomalías entre +1 °C y +5 °C en sectores del norte de Casanare y el centro-suroccidente de Meta.

Ahora, se presentan aquí algunas sugerencias de manejo para el cultivo de palma de aceite.

Manejo fitosanitario

1. Las condiciones de lluvia previstas cercanas a lo normal, sumadas a la humedad característica de la temporada, pueden favorecer el desarrollo y la dispersión de enfermedades en el cultivo. Por esto, se recomienda fortalecer el monitoreo fitosanitario para la detección temprana de enfermedades como la pudrición del cogollo (PC), Anillo rojo (AR) y manchas foliares, especialmente en lotes con antecedentes sanitarios.

Asimismo, es importante mantener las plantaciones libres de focos de infección mediante la ejecución oportuna de labores sanitarias, asegurar un adecuado drenaje para evitar encharcamientos y reforzar el control del picudo Rhynchophorus palmarum, principal vector del nematodo causante del Anillo rojo. Estas acciones contribuyen a reducir el riesgo de establecimiento y propagación de enfermedades durante la temporada lluviosa.

2. Durante este mes, los defoliadores Opsiphanes cassina y O. invirae suelen predominar en estadios larvales II y III, condición favorable para intervenciones con Bacillus thuringiensis. En focos con altas poblaciones de Loxotoma elegans, los estadios larvales III a VIII permiten implementar control microbiológico con hongos entomopatógenos o B. thuringiensis. En cultivos jóvenes, se deben vigilar incrementos poblacionales de Automeris liberia.

  • Priorizar aplicaciones sobre larvas en estadios tempranos para maximizar la eficacia del control biológico.
  • Verificar la calibración de equipos, cobertura del follaje y oportunidad de aplicación antes de cada intervención.
  • Delimitar focos de Loxotoma elegans y ajustar el manejo según densidad poblacional, estadio larval y condición del cultivo.
  • Fortalecer el monitoreo en siembras jóvenes con presencia de Automeris liberia, especialmente en lotes con antecedentes de defoliación.

3. Aunque durante este mes se registra una ligera reducción en las poblaciones de Strategus aloeus, Eupalamides guyanensis y E. cyparissias, se recomienda mantener los censos fitosanitarios para detectar oportunamente focos activos y orientar las acciones de control.

4. Mantener censos sistemáticos de Strategus aloeus para registrar galerías activas, daños en plantas y evolución de focos. Asimismo, en áreas con antecedentes de presencia de alguna de las especies de Eupalamides retirar pedúnculos y espigas después de la cosecha, con el fin de reducir sitios de oviposición y reproducción, y conservar ciclos de corte inferiores a 10 días. El uso de insecticidas de síntesis química debe considerarse únicamente bajo criterio técnico, con acompañamiento del asesor de la plantación y en articulación con el programa de manejo integrado de plagas.

Buenas prácticas

1. Factores agronómicos: el periodo actual presenta condiciones favorables para la implementación de programas de establecimiento de viveros de palma de aceite, siembra de especies nectaríferas, establecimiento de coberturas leguminosas y componentes forestales, en concordancia con la planificación técnica y los objetivos de desarrollo productivo y ambiental de las plantaciones; adoptar medidas técnicas para la regulación y control de excesos de humedad en el suelo, garantizando condiciones adecuadas para el crecimiento y desarrollo del cultivo, y disminuyendo la incidencia de problemas sanitarios y productivos asociados al encharcamiento; revisar y ajustar la planificación de las labores de establecimiento de palma en sitio definitivo y fertilización, considerando la intensificación prevista del fenómeno de El Niño durante el próximo trimestre, con el fin de optimizar el uso de la humedad disponible en el suelo, mejorar la eficiencia de las prácticas agronómicas y reducir riesgos para el desarrollo del cultivo.

2. Factores sanitarios: desarrollar de manera periódica y estandarizada las actividades de vigilancia fitosanitaria, mediante la realización de censos de enfermedades y el monitoreo de plagas en el cultivo de palma de aceite, garantizando la detección temprana de focos de afectación, la evaluación de su evolución y la adopción oportuna de estrategias de manejo integrado, en concordancia con las recomendaciones técnicas vigentes; realizar de forma periódica el monitoreo fitosanitario de la pudrición de cogollo (PC), con el propósito de identificar tempranamente la presencia y evolución de la enfermedad, garantizando la implementación oportuna de acciones de prevención, manejo y control; desarrollar periódicamente la vigilancia fitosanitaria mediante la realización de censos de pudriciones de estípite y bases peciolares, garantizando la detección temprana de plantas afectadas, el registro y seguimiento de los casos identificados, y la ejecución oportuna de las prácticas de manejo recomendadas de forma técnica para reducir la dispersión del problema y mantener la condición sanitaria del cultivo.

3. Factores técnicos administrativos: realizar de forma periódica el monitoreo y registro de la precipitación y del nivel freático mediante la lectura de pluviómetros y pozos de observación, garantizando la recopilación de información confiable, trazable y consistente para la toma de decisiones agronómicas; establecer mecanismos de respaldo periódico para la información obtenida durante las actividades de monitoreo y seguimiento en campo, mediante su almacenamiento en medios físicos, digitales y/o plataformas en la nube, asegurando la continuidad, confiabilidad y disponibilidad de los datos como soporte para los procesos de análisis y toma de decisiones técnicas.

4. Factores en infraestructura: realizar inspecciones periódicas de la red de drenaje de la plantación, verificando el estado y funcionalidad de los canales, con el fin de garantizar la adecuada evacuación de los excedentes hídricos y prevenir condiciones de encharcamiento; implementar actividades periódicas de seguimiento y mantenimiento de la infraestructura vial y de las obras complementarias de la plantación, incluyendo vías, puentes y estructuras de soporte, asegurando su adecuado funcionamiento y capacidad operativa, con el propósito de favorecer la movilidad y optimizar las operaciones agrícolas y de cosecha.

5. Factores ambientales: adoptar prácticas de manejo ambiental orientadas a la conservación de rondas hídricas, nacederos y demás áreas de protección, evitando actividades que puedan comprometer la estabilidad del suelo, incrementar los procesos erosivos o generar contaminación y sedimentación de las fuentes de agua, contribuyendo así a la sostenibilidad ambiental del sistema productivo; promover el uso responsable de agroquímicos a través de la aplicación de Mejores Prácticas Agronómicas (MPA), asegurando el cumplimiento de las dosis recomendadas por profesional idóneo, las condiciones meteorológicas apropiadas y las medidas de protección ambiental, con el propósito de preservar la calidad del suelo, las fuentes hídricas y los ecosistemas asociados.

Zona Suroccidental

El litoral sur del Pacífico colombiano, donde se ubica la zona palmera de Tumaco, presenta una señal de exceso de precipitación cercana a +20 % o +30 %, con anomalías positivas de hasta +150 mm. Sin embargo, el número de días con lluvia podría registrar un déficit de -6 a -9 días, lo que confirma una posible concentración de los volúmenes de precipitación en menos eventos, en lugar de una distribución regular a lo largo del mes. La temperatura máxima se esperaría con anomalías moderadas, entre +1.5 °C y +2 °C.

A continuación, algunas propuestas para el manejo del cultivo de palma de aceite.

Plagas y enfermedades

1. Según las condiciones climáticas esperadas para el mes de julio, se sugiere planificar bien el manejo fitosanitario del cultivo, de manera que puedan realizarse todas las labores necesarias.

2. En cuanto a la pudrición del cogollo (PC) se recomienda realizar censos al menos dos veces al mes, buscando la aparición de nuevos casos de la enfermedad, una vez detectadas las palmas enfermas deberán categorizarse según la escala de severidad, priorizando la intervención de las palmas en grados más avanzados. Las palmas que sean tratadas se les debe remover todo el tejido afectado, posteriormente debe aplicarse una pasta cicatrizante compuesta por fungicida, insecticida y bactericida sobre el tejido expuesto y, por último, es necesario cubrir el corte con un techo plástico para protección de las condiciones ambientales. Los residuos de tejido enfermo generados durante el proceso de cirugía deberán picarse y empacarse cuidadosamente en bolsas y llevados al sitio de disposición final de carbonización.

3. Para las otras enfermedades como la Pudrición de Bases Peciolares las recomendaciones de manejo son similares a la PC, con inspección de las palmas en el lote, categorización y la intervención de las que se encuentren en estado más avanzado. En este caso la intervención deberá hacerse con un rastrillo o palín que ayude a retirar toda la materia orgánica en descomposición y reducir la acumulación de humedad en el estípite, adicionalmente es una buena práctica hacer despunte de las hojas traslapadas y una correcta poda de éstas, buscando reducir la acumulación de materia orgánica en el estípite.

4. Continuar con el trampeo para Rhynchophorus palmarum, recordar el cambio de la feromona cada tres meses y el atrayente cada 15 días. Importante, realizar el monitoreo de insectos plaga defoliadores como Opsiphanes cassina, detectar a tiempo cada foco y si es necesario realizar la aplicación de productos biológicos como Bacillus thuringiensis.

Suelos y aguas

1. En el caso de aplicar fertilizantes, se sugiere utilizar fuentes con poca solubilidad y mantener los platos o sitios de aplicación con abundante materia orgánica que ayuden a la retención de los nutrientes y aplicarlos en días donde la precipitación diaria haya sido menor a 20 mm.

2. Establecer la capacidad de retención de agua en los lotes, a través de la medición de pozos de observación de manera semanal y así se puede evaluar la eficiencia de los drenajes realizados.

3. Realizar mantenimiento periódico de los drenajes y de las vías, con el fin de evitar inundaciones y encharcamientos en los lotes, garantizar un adecuado desarrollo radicular, reducir la susceptibilidad a pudriciones y favorecer la absorción eficiente de nutrientes; además, asegurar el tránsito adecuado y el normal desarrollo de las actividades operativas.

4. Sembrar leguminosas de cobertura para proteger el suelo de la erosión, mejorar su estructura, fijación de nitrógeno atmosférico y fomentar la actividad de microorganismos benéficos.

Andrea Zabala Quimbayo
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Investigadora área Geomática, programa Agronomía de Cenipalma
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