viernes, 17 de julio de 2026 - ISSN en línea 2744-8274

Predicciones del fenómeno ENOS – El Niño Oscilación del Sur para junio de 2026 y recomendaciones de manejo del cultivo 

Predicciones del fenómeno ENOS
Fotografía: Estefany Aristizábal Bedoya – FEDEPALMA.

Por: 

Andrea Zabala-Quimbayo, programa de Agronomía, Cenipalma. 
Natalia J. Castillo Villarraga, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma. 
Leidy V. Florian Martínez, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma. 
Álvaro H. Rincón Numpaque, programa de Agronomía, Cenipalma. 
León F. Zúñiga Pérez, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma. 
Duban M. González Varón, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma.
Andrea M. Martínez Burbano, programa de Agronomía, Cenipalma. 
Carlos E. Barrios Trilleras, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma. 
Tulia E. Delgado Revelo, programa de Agronomía, Cenipalma. 
Jonathan A. Vargas Montoya, programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma. 
José L. Quintero Rangel, dirección de Extensión, Cenipalma. 
José R. Toca Garzón, dirección de Extensión, Cenipalma. 


El Centro de Predicción Climática de la NOAA confirma la presencia oficial de El Niño, con un estado de Advertencia activa (Figura 1). Las temperaturas del océano Pacífico ecuatorial se encuentran por encima del promedio y el pronóstico indica que El Niño continuará fortaleciéndose hasta febrero de 2027, con una probabilidad del 63% de que se convierta en un evento muy fuerte durante el trimestre noviembre–enero. De confirmarse, este evento estaría posicionándose entre los más intensos registrados. 

Figura 1– Condiciones ENOS esperadas para junio, basado en consolidado de modelos internacionales para NIÑO 3.4 

Fuente: Adaptado del reporte de la NOAA – Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos de América. 

Las temperaturas del océano Pacífico ecuatorial se encuentran por encima del promedio en el sector central y oriental, con el índice Niño-3.4 registrando +0.7°C y el índice Niño-1+2 en +2.1°C.  El Niño en fase de fortalecimiento implica una señal climática de fondo que tiende a asociarse con reducción de lluvias y aumento de temperaturas en las principales zonas palmeras del país, en particular durante el segundo semestre del año. Sin embargo, la magnitud e intensidad de los impactos locales depende de la región y del grado de fortalecimiento del evento, por lo que es indispensable complementar este análisis con los boletines agroclimáticos semanales del IDEAM y los Comités Técnicos Locales. 

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) de Colombia emitió la Circular 028 del 16 de abril de 2026, sobre los lineamientos preventivos del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo ante la alta probabilidad de la evolución de las condiciones El Niño. Esta puede ser consultada en PalmaData en el módulo de “Clima”, en su apartado de “Publicaciones Agroclimáticas”. En este comunicado se puede conocer más  

Figura 2 – Condiciones trimestrales predominantes ocurridas y esperadas del ENOS (El Niño Oscilación del Sur). Fuente: Adaptado de IDEAM y CPC, junio de 2026. 

CONDICIONES PREVISTAS PARA ÁREAS DE CULTIVO DE PALMA DE ACEITE – JUNIO DE 2026 

Zona Palmera Norte 

Para este mes, los acumulados climatológicos de la precipitación de esta zona palmera oscilan entre 50 y 150 mm en el sur de La Guajira y el norte-centro del Magdalena; entre 100 y 200 mm en el norte del Cesar, Atlántico y norte de Bolívar; y entre 150 y 400 mm en el sur del Magdalena, Sucre, Córdoba y el Urabá. Los días con eventos de lluvia suelen estar entre los 4 y 8 días en el Magdalena; entre 8 a 12 días en el norte y sur del Cesar, Sucre y centro de Córdoba; y entre 12 y 20 días hacia el suroccidente de Córdoba y Urabá. 

En cuanto al pronóstico del IDEAM se anticipa un comportamiento diferenciado con excesos moderados (+20 %, hasta +25 mm) en Sucre, oriente de Córdoba, centro de Bolívar y norte del Cesar, mientras que Magdalena, occidente de Córdoba y sur del Cesar registrarían déficits de hasta -30 % (-50 mm). Por otra parte, la probabilidad de una anomalía positiva de temperatura media en superficie se intensifica progresivamente entre junio y octubre de 2026, con valores que podrían superar los +3°C hacia el pico del evento El Niño. Para junio, las anomalías de temperatura máxima en esta zona palmera se estiman entre +1.5 y +2°C sobre los registros históricos. A continuación, algunas recomendaciones de manejo para el cultivo, según estas condiciones previstas: 

Manejo fitosanitario 

1. Bajo las condiciones agroclimáticas previstas para junio, se presenta un escenario altamente dinámico que favorece tanto la supervivencia, reproducción y dispersión de patógenos como la predisposición fisiológica del cultivo de palma de aceite, lo que exige la implementación de un manejo fitosanitario más riguroso y estratégico. En este contexto, en zonas de baja precipitación, la alternancia entre periodos secos y húmedos puede inducir estrés en las palmas, debilitando sus mecanismos de defensa y facilitando la colonización de patógenos de suelo como Ganoderma zonatum, Agroathelia rolfsii y complejos bacterianos asociados a la Pudrición húmeda del estípite; por ello, resulta fundamental optimizar el estado nutricional del cultivo como medida para fortalecer la respuesta de las plantas. Por su parte, en condiciones de precipitación intermedia a alta, el aumento sostenido de la humedad relativa, la humedad foliar y la saturación del suelo genera un ambiente propicio para el desarrollo de patógenos como Phytophthora palmivora, agente causal de la Pudrición del cogollo, así como la incidencia de afecciones foliares causadas por Pestalotiopsis arengae; estas condiciones favorecen además la liberación, germinación y dispersión de esporas, así como el transporte de inóculo a través del agua, particularmente en el caso de P. palmivora.  

2. Frente a este escenario climático esperado, se sugiere implementar un enfoque de manejo integrado basado en: i)monitoreo sistemático y georreferenciado, orientado a la detección temprana y diferenciación de síntomas; ii) intervención oportuna en focos de infección, mediante la eliminación técnica de palmas severamente afectadas y el manejo adecuado de los residuos para reducir la presión de inóculo; iii) mejoramiento del drenaje y manejo hídrico, con el fin de minimizar la saturación del suelo y la dispersión de patógenos asociados al agua; iv) reducción de heridas mecánicas durante las labores agronómicas y de plagas en periodos de alta humedad, evitando así la generación de puntos de entrada para patógenos; v) manejo del dosel a través de podas, favoreciendo la aireación y reduciendo el tiempo de permanencia de la humedad en los tejidos susceptibles; vi) uso estratégico de agentes de control biológico, especialmente Trichoderma spp., para promover la competencia en la rizosfera y disminuir la viabilidad del inóculo; y vii) implementación de herramientas de diagnóstico temprano y registro histórico de incidencia, que permitan anticipar brotes y mejorar la toma de decisiones.  

3. En conjunto, estas acciones deben orientarse no solo a la contención de las enfermedades, sino a la modulación del sistema suelo–planta–patógeno, reconociendo que, bajo las condiciones climáticas actuales, el riesgo fitosanitario es el resultado de la interacción compleja entre el ambiente, el estado fisiológico de la palma y la presión de inóculo, lo que hace indispensable un manejo preventivo, diferenciado por enfermedad y dinámico en función de la variabilidad climática. 

4. Los posibles periodos de lluvia suelen aumentar las incidencias de la enfermedad pudrición de Cogollo (PC), por lo que, las palmas afectadas son muy susceptibles al ataque del insecto Rhynchophorus palmarum y se sugiere mantener las trampas activas con la feromona de agregación y el cebo vegetal elaborado con caña de azúcar y agua melaza (2:1). Verifique que las trampas estén ubicadas en sitios no inundables y de ser necesario reubíquelas en un lugar seguro. De ser necesario la aplicación de insecticidas para el control de R. palmarum, estas aplicaciones deben hacerse dirigidas a la zona del paquete de flechas. 

5. Por otro lado, en cuanto a las zonas donde se prevé reducción en las precipitaciones, se pueden presentar incrementos en las poblaciones de insectos plagas que afectan el follaje debido a una reducción en la población de enemigos naturales producto de la sequía. Debido a esto el monitoreo de plagas en el cultivo debe continuar de manera permanente. Si en el monitoreo de plagas identifican focos iniciales o aumentos inusuales de poblaciones de insectos puede programar la aspersión de alguna medida de control; el clima húmedo favorece la acción de los microrganismos entomopatógenos.  

6. Recuerde hacer las aspersiones con equipos calibrados y operados adecuadamente para lograr una buena cobertura, además de usar un coadyuvante, pegante, corrector de pH y dureza de agua cuando sea necesario y no realizar las aspersiones durante los eventos de precipitación. Adicionalmente, Durante se sugiere realizar la siembra de plantas nectaríferas en los lotes de palma de aceite, especialmente a orillas de lotes y bordes de drenaje, con el fin de aprovechar las lluvias y favorecer su establecimiento en los lotes. 

Suelos y aguas 

1. De acuerdo con las condiciones climáticas actuales y esperadas para la Zona Norte en el que se prevé un comportamiento diferenciado de la precipitación, con presencia de excesos moderados en algunas áreas y déficits en otras, acompañado de un incremento progresivo de la temperatura asociado a la posible consolidación del fenómeno El Niño hacia el segundo semestre. En este contexto, es fundamental fortalecer el seguimiento del balance hídrico a nivel de lote para identificar oportunamente condiciones de exceso o déficit de humedad y ajustar en función de ello las estrategias de manejo del agua.  

2. En zonas con déficit hídrico, se recomienda priorizar prácticas de conservación de humedad como el mantenimiento de coberturas vegetales, la disposición de residuos de poda (hojas y raquis) y la implementación o fortalecimiento de sistemas de cosecha y almacenamiento de agua, así como la programación eficiente del riego donde sea posible.  

3. En zonas con excesos de precipitación, es indispensable garantizar el adecuado funcionamiento de la red de drenaje mediante su limpieza y mantenimiento, con el fin de evitar problemas de saturación y afectación radicular. En cuanto a la nutrición del cultivo, se deben realizar ajustes en los programas de fertilización teniendo en cuenta la condición hídrica de cada zona, manteniendo el énfasis en fuentes potásicas en áreas con déficit por su papel en la tolerancia al estrés hídrico, y en zonas húmedas realizar aplicaciones fraccionadas para reducir pérdidas por lixiviación. Así mismo, se recomienda mantener los ciclos adecuados de poda, control de malezas y manejo de coberturas, procurando un equilibrio que permita conservar la humedad del suelo sin afectar su aireación. 

Para más información: A. Zabala-Quimbayo (azabalaq@cenipalma.org), L. F. Zúñiga Pérez, C. E. Barrios Trilleras y T. E. Delgado Revelo. 

Zona Palmera Central 

Durante junio, los acumulados históricos de precipitación para esta zona palmera oscilan entre 100 y 300 mm en el sur de Bolívar y sur del Cesar; entre 150-300 mm al norte de Santander; y entre 200-300 mm hacia el nororiente de Norte de Santander. El número días lluvia para esta zona suele estar entre los 8 y 12. 

Para junio de 2026, el pronóstico del IDEAM anticipa un comportamiento predominantemente deficitario, indicando una probabilidad de entre 50 % y 60 % de que la precipitación se presente por debajo de lo normal en el sur de Bolívar y sur del Cesar, con anomalías estimadas entre -25 y -50 mm para Bolívar y entre -10 y -25 mm para Cesar, respecto a la climatología de referencia 1991-2020. En Norte de Santander se presenta una señal mixta, con sectores cercanos a lo normal hacia el sur de esta subzona palmera y con déficit hacia el norte. En cuanto a la anomalía de la temperatura máxima, podría alcanzarse entre +1 y +2°C sobre los registros históricos. Ahora, según estas condiciones climáticas esperadas, algunas recomendaciones de manejo para el cultivo: 

Manejo fitosanitario 

1. Se debe continuar con el monitoreo de insectos plaga defoliadores, ya que sus poblaciones pueden aumentare como consecuencia de una disminución de sus enemigos naturales. Si detecta focos o aumento de poblaciones de Stenoma impressellaOpsiphanes cassina Acharia fusca, se sugiere la aplicación de Bacillus thuringiensis especialmente durante los primeros instares larvales. En caso de registrarse acumulación de flechas, se recomienda revisar la hoja número 1 para detectar el daño y presencia de Cephaloleia vagelineata; para el manejo de este insecto, se sugiere la aplicación de la cepa de Metarhizium anisopliae MEAPA0028 proporcionada por Cenipalma, la cual debe aplicarse de manera dirigida a las flechas. La aplicación de hongos entomopatógenos, deben realizarse en la tarde o noche ya que las bajas humedades relativas limitan la germinación de las conidias. 

2. Además, debido a los períodos de tiempo seco se puede registrar un aumento en el síntoma de anaranjamiento causado por ácaros. Para evitar el daño causado por los ácaros mantenga una nutrición balanceada de sus palmas y en sitios en los que se registre la presencia de ácaros puede utilizar fertilizantes que tengan azufre como el sulfato de potasio para reducir el anaranjamiento. Tenga en cuenta para la aplicación del fertilizante que el suelo tenga humedad y asperje el fertilizante sobre la materia orgánica del plato.  

3. Finalmente, se sugiere que se continue con el sistema de monitoreo y captura de Rhynchophorus palmarum, para esto las trampas en deben mantenerse activas con la feromona de agregación Rhynchophorol C y el cebo vegetal elaborado con caña de azúcar y agua melaza (2:1). 

Suelos y aguas 

1. Para estas condiciones climáticas previstas, se espera que las reservas de agua en el suelo se reduzcan paulatinamente. Por esta razón, se debe aprovechar la humedad actual para realizar las aplicaciones de nutrientes con fuentes solubles, haciendo especial énfasis en elementos que ayuden a la planta a tolerar el déficit hídrico ocasionado durante el fenómeno del niño, como el cloro y potasio, complementado con microelementos como el boro y zinc para favorecer la emisión foliar. Se recomienda que estas aplicaciones no se realicen en días con lluvias mayores a 30 mm, para evitar condiciones de anegamiento en los lotes, especialmente en suelos de textura fina. Adicionalmente se deben evitar aplicaciones de urea debido al aumento de las pérdidas por volatilización del nitrógeno.  Se pueden realizar aplicaciones de enmiendas incorporadas al suelo con contenidos de humedad cercanas a capacidad de campo para facilitar su reacción y corrección de acidez. 

2. Es recomendable mantener el monitoreo de las lluvias y los niveles freáticos, con el fin de realizar el balance hídrico del cultivo e identificar los niveles que permitan mantener la humedad del suelo en condiciones óptimas en los primeros 30 cm del perfil de suelos. Para lograrlo se pueden realizar trinchos en los canales de drenaje. Con el fin de mantener el agua en los lotes por más tiempo. Durante el fenómeno del niño suelen presentarse eventos de lluvia muy intensos, que ocasionan excesos de agua en superficie. Por esto se deben mantener limpias las obras de drenaje, especialmente en aquellos sitios donde el relieve sea plano y susceptible de encharcamientos e inundaciones esporádicas. La limpieza de los canales de drenaje es crucial para mantener la capa arable libre de excesos de humedad. Es necesario que esta limpieza se realice inicialmente desde la salida de los drenajes a las corrientes principales de agua, finalizándola en los drenajes terciarios de los lotes, con el fin de favorecer la salida gradual de los excesos y reducir al máximo la formación de corrientes erosivas que colmaten los canales en corto tiempo. 

3. Por último, para conservar la humedad del suelo y protegerlo contra la erosión y la sequía excesiva, es necesario conservar la cobertura con especies vegetales en las calles del cultivo, así como realizar aplicaciones de biomasa en los bordes de plato. 

Para más información: A. Zabala-Quimbayo (azabalaq@cenipalma.org), N. J. Castillo Villarraga y Á. H. Rincón Numpaque. 

Zona Palmera Oriental 

Junio marca la consolidación de la temporada de lluvias en esta zona palmera. Bajo condiciones normales, los acumulados mensuales oscilan entre 200 y 400 mm en Casanare y entre 300 y 500 mm en Meta, alcanzando valores de 600 a 800 mm en el piedemonte llanero, específicamente en las áreas palmeras del costado occidental de Casanare y noroccidente de Meta. 

Para junio de 2026, el pronóstico del IDEAM presenta una señal diferenciada dentro de esta zona. Meta y sur de Casanare registrarían condiciones por encima de lo normal, con probabilidades entre 45% y 60% de exceder el promedio climatológico 1991-2020, y anomalías positivas estimadas entre +20% y +30% del acumulado mensual esperado. Esta señal favorable no es del todo homogénea, pues en el centro de Casanare esa tendencia tiene una probabilidad de déficit moderado, con anomalías que podrían alcanzar -20% del volumen esperado sobre su base climatológica. En cuanto a la temperatura, las anomalías previstas son marginales, entre -0.5 y +0.5°C sobre los registros históricos. Sin embargo, esta neutralidad térmica se espera que sea transitoria, debido al escenario de El Niño en consolidación que anticipa una intensificación progresiva de las anomalías positivas de temperatura a partir de julio, que podría superar +3°C hacia octubre en zonas del piedemonte y los llanos orientales. 

Buenas prácticas 

1. Monitorear los niveles de ríos, caños, quebradas que pasan cerca o circundan las plantaciones, para la toma de medidas preventivas y de mitigación. Es recomendable monitorear las crecidas súbitas de los cuerpos de agua.  

2. Manejar agronómicamente los excesos de agua que se presenten en las áreas sembradas con cultivo de palma de aceite, evitando así problemas productivos y fitosanitarios.   

3. Revisar periódicamente la red de drenajes de las plantaciones, para hacer los mantenimientos preventivos y correctivos.  

4. Registrar diariamente los valores de lluvia recolectada en los pluviómetros, como también el monitoreo de niveles freáticos en los suelos, ya que son herramientas esenciales para las decisiones agronómicas oportunas relacionadas con drenajes en los lotes y para la aplicación de enmiendas y fertilizantes, como también para la aplicación de productos para control de plagas y enfermedades.   

5. Revisar el cronograma agronómico de siembras nuevas de palma de aceite en sitio definitivo, se sugiere realizar estas siembras en primer semestre de 2026. 

6. Proseguir con la realización de censos de enfermedades y monitoreo de plagas, para la oportuna realización de controles en el cultivo de palma de aceite.   

7. Continuar con la implementación de viveros y siembra en sitio definitivo de coberturas leguminosas y nectaríferas.  

8. Revisar las condiciones de las vías internas y externas de las plantaciones realizando los mantenimientos oportunos que se requieran para mantener y mejorar la eficiencia en las labores del cultivo.   

9. Considerar prácticas para promover la salud y seguridad en el trabajo de los colaboradores en plantación asociadas a la temporada de lluvias en los Llanos orientales. 

Para más información: A. Zabala-Quimbayo (azabalaq@cenipalma.org), J. L. Quintero Rangel y José R. Toca Garzón. 

Zona Palmera Suroccidental 

Tumaco en el litoral nariñense, constituye uno de los territorios con mayores acumulados de precipitación de Colombia y junio no es la excepción. Los acumulados históricos mensuales oscilan entre 150 y 600 mm, con una alta variabilidad espacial determinada por la influencia simultánea del Océano Pacífico, la Zona de Convergencia Intertropical y la topografía de la región andina. En promedio, el mes registra entre 20 y 24 días con eventos de lluvia, lo que refleja un régimen de precipitación casi continuo, característico de esta zona y determinante para las condiciones hídricas. 

Para junio de 2026, el pronóstico del IDEAM refuerza esa tendencia húmeda con una señal positiva contundente, se esperan excesos de precipitación de hasta +70 % sobre el promedio climatológico 1991-2020. Se tienen probabilidades superiores al 60% de que la precipitación se presente por encima de lo normal en la zona. Frente a este escenario de exceso hídrico se suma una anomalía positiva de temperatura máxima estimada entre +1.5 y +2.0°C sobre los registros históricos. A continuación, según estas condiciones previstas, algunas sugerencias de manejo de cultivo: 

Manejo fitosanitario 

1. Es importante realizar censos sanitarios recurrentes para el manejo de la Pudrición de Cogollo (PC). Las altas precipitaciones, acompañadas de temperaturas entre 27 °C y 30 °C y una humedad relativa cercana al 80 %, favorecen el desarrollo de Phytophthora palmivora y, por consiguiente, su dispersión dentro de los cultivos. Por esta razón, se recomienda actuar oportunamente sobre las palmas reportadas en grados iniciales de afectación y, de manera prioritaria, intervenir aquellas que presenten estados avanzados de la enfermedad. Estas acciones deben ejecutarse siguiendo los lineamientos establecidos en la guía publicada por la: Guía de bolsillo: Monitoreo y manejo curativo de la pudrición del cogollo en Elaeis guineensis e híbrido interespecífico OxG en Colombia. Asimismo, el mantenimiento de drenajes limpios y en óptimas condiciones contribuye significativamente al control de la enfermedad, al reducir las zonas de encharcamiento. En lotes con presencia de focos, se recomienda realizar censos sanitarios cada 8 a 15 días, dependiendo del nivel de incidencia observado. Otro aspecto fundamental es el manejo adecuado de los residuos vegetales afectados. Para ello, se pueden establecer puntos de acopio destinados a su carbonización, evitando así posibles fuentes de inóculo. Finalmente, es importante resaltar que una adecuada fertilización y el mantenimiento integral del cultivo son prácticas que no deben descuidarse, ya que fortalecen la sanidad de las palmas y contribuyen al manejo y control efectivo de la enfermedad. https://repositorio.fedepalma.org/items/cac9b449-faf0-418c-991f-a187a5e0e091  

2. Para el manejo de la Pudrición de Bases Peciolares (PBP), se recomienda realizar una revisión detallada del estado fitosanitario de todas las palmas afectadas, clasificándolas de acuerdo con el grado de avance de la enfermedad (estados iniciales y avanzados). Esta actividad permite priorizar las intervenciones y optimizar las labores de manejo en campo, como medida de control, se debe efectuar la remoción del tejido afectado y exponer completamente el área comprometida. Posteriormente, los residuos retirados deben disponerse a una distancia mínima de 2 metros del estípite y ser tratados con una aplicación de cal viva espolvoreada, con el fin de reducir la fuente de inóculo y minimizar la supervivencia de microorganismos patógenos. 

3. Para verificar la calidad y reactividad de la cal viva utilizada, se recomienda realizar una prueba sencilla consistente en agregar agua al producto y observar el incremento de temperatura generado por la reacción. Una adecuada liberación de calor indica una mayor capacidad de desinfección y contribuye a la reducción de organismos causantes de enfermedades, en aquellas palmas catalogadas como reincidentes, es importante realizar inspecciones adicionales para identificar la presencia de puntos o zonas con acumulación de humedad, ya que estas condiciones favorecen la persistencia y el desarrollo de la enfermedad. De ser necesario, se debe repetir el tratamiento y corregir los factores predisponentes identificados para evitar nuevas afectaciones. 

4. Realizar el monitoreo de insectos plaga defoliadores como Opsiphanes cassina, detectar a tiempo cada foco y si es necesario realizar la aplicación de productos biológicos como Bacillus thuringiensis. Además, recordar la importancia de la continua siembra de plantas nectaríferas, ya que es fundamental para proveer enemigos naturales, que controlen los insectos plaga presentes en el cultivo. 

Suelos y aguas 

1. Mantener suelos bien drenados, evitar lotes inundados y encharcamientos garantiza un buen desarrollo de raíces y evita la pudrición de estas.  

2. Se presenta la oportunidad para medir la capacidad de retención de agua en los lotes a través de la medición de pozos observación de manera semanal y evaluar la eficiencia de drenajes realizados.  

3. En el caso de aplicar fertilizantes, se recomienda utilizar fuentes con poca solubilidad y mantener los platos o sitios de aplicación con abundante materia orgánica que ayuden a la retención de los nutrientes y aplicarlos en días donde la precipitación diaria haya sido menor a 20 mm.  

4. En busca de mejorar las condiciones del microclima que se genera en el cultivo de palma de aceite y reducir el exceso de humedad relativa que se forma dentro de los lotes con el incremento de lluvias que se espera, se recomienda iniciar con las podas de los lotes, no exceder más de 40 hojas por palma. Las hojas podadas sirven como cobertura sobre la superficie del plato, las cuales influyen en el aporte de materia orgánica al suelo, retención de humedad, como barrera física que impiden el crecimiento de malezas y permite reducir costos en controles químicos al plato y por último como fomento del crecimiento raíces finas, lo que sé convierte en zonas óptimas para la aplicación de fertilizantes. 

Para más información: A. Zabala-Quimbayo (azabalaq@cenipalma.org), L. V. Florian Martínez, D. M. González Varón, A. M. Martínez Burbano y J. A. Vargas Montoya. 

OBSERVACIONES GENERALES 

1. Según los reportes de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica del gobierno de los Estados Unidos de América) sobre el fenómeno de El Niño, se indica una probabilidad superior al 80 % de consolidarse esta fase cálida para julio de 2026 y un 96 % de persistir hasta febrero de 2027, así como el 63 % de que alcance la categoría de muy fuerte.  

2. Los modelos climáticos internacionales proyectan una anomalía de la temperatura superficial del mar que podría superar los +3,0 °C hacia finales de 2026, lo que podría situarlo como uno de los eventos El Niño más intensos registrado desde 1950.  

3. Es importante tener en cuenta que El Niño–Oscilación del Sur (ENOS) es el principal motor de variabilidad climática interanual a escala global. Se origina cuando las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental sufren un calentamiento anómalo, alterando los regímenes de precipitación y temperatura en todo el mundo. Ocurre en promedio cada dos a siete años, con una duración de 9 a 12 meses, y presenta tres fases bien diferenciadas: cálida (El Niño), neutra y fría (La Niña). 

4. El fenómeno de El Niño no es un evento sorpresa, es un ciclo recurrente y que puede ser monitoreado y actualmente tiene un seguimiento constante por parte de diferentes observatorios de investigación a escala mundial. Sin embargo, en el contexto actual de calentamiento global (+1,3 °C acumulados), cada evento ENOS ocurre sobre un planeta más cálido, lo que puede intensificar las olas de calor, sequías, incendios forestales y pérdidas agrícolas. 

5. La NOAA advierte explícitamente que incluso los eventos fuertes de El Niño no se traducen automáticamente en los impactos esperados en todas las zonas del mundo, aunque los eventos más intensos sí incrementan significativamente la probabilidad de que ocurran los efectos típicamente asociados. 

6. El pronóstico del tiempo atmosférico (corto plazo) sigue siendo la herramienta más importante de planificación de los cultivos, presenta menor incertidumbre y se ajusta mejor a los requerimientos para coordinar las tareas diarias y semanales en los sectores productivos, sirviendo como apoyo fundamental para la operación del día a día.  

7. Hoy las fuentes oficiales climáticas cuentan con variadas opciones digitales de consulta para informarse sobre el pronóstico del tiempo atmosférico. Desde PalmaData, en el siguiente enlace pueden consultar y descargar los boletines de alertas del portal agroclimático de CENIPALMA https://palmadata.cenipalma.org/#!/clima/alertas_agroclimaticas 

Para más información: A. Zabala-Quimbayo (azabalaq@cenipalma.org), N. J. Castillo Villarraga, L. V. Florian Martínez, Á. H. Rincón Numpaque, L. F. Zúñiga Pérez, D. M. González Varón, A. M. Martínez Burbano, C. E. Barrios Trilleras, T. E. Delgado Revelo, J. A. Vargas Montoya, J. L. Quintero Rangel y José R. Toca Garzón. 

Andrea Zabala Quimbayo
49 Posts
Investigadora área Geomática, programa Agronomía de Cenipalma
Publicidad
LO ÚLTIMO

Temas relacionados

Usamos cookies para conocer y mejorar tu experiencia de navegación de acuerdo con nuestra política de privacidad. Conócela aquí