viernes, 9 de octubre de 2026 - ISSN en línea 2744-8274

Predicciones climáticas y fenómeno ENOS para septiembre de 2026: recomendaciones para el manejo del cultivo de palma de aceite

Foto: Smelym S. Salinas Dangond - Cenipalma

Por:

A. Zabala-Quimbayo, Geomática, Programa de Agronomía, Cenipalma
N. J. Castillo Villarraga, Entomología, Programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma
A. M. Martínez Burbano, Suelos y Aguas, Programa de Agronomía, Cenipalma
L. F. Zúñiga Pérez, Fitopatología, Programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma
C. E. Barrios Trilleras, Entomología, Programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma
Á. H. Rincón Numpaque, Suelos y Aguas, Programa de Agronomía, Cenipalma
J. R. Toca Garzón, Dirección de Extensión, Cenipalma
R. C. Aldana De La Torre, Entomología, Programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma
J. A. Vargas Montoya, Fitopatología, Programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma
D. M. González Varón, Fitopatología, Programa de Plagas y Enfermedades, Cenipalma


Seguimiento al Fenómeno ENOS – El Niño Oscilación del Sur

De acuerdo con el reporte del CPC – Centro de Predicción Climática, la NOAA – Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos de América, e IRI – Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad de la Universidad de Columbia; en agosto, El Niño se fortaleció aún más, presentando anomalías superiores a +3,0 °C en el Pacífico ecuatorial este y el índice Niño-3.4 subiendo de +1,4 °C a +1,8 °C en un solo mes; el índice Niño-4 (el más occidental) retrocedió levemente, lo que confirma que el calentamiento se concentra y se intensifica hacia el este del Pacífico, el patrón típico de un evento fuerte.  

Figura 1- Condiciones ENOS esperadas para septiembre, basado en consolidado de modelos internacionales para NIÑO 3.4. Fuente: adaptado del reporte de la NOAA – Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos de América. 

En el corto plazo, la señal es de fortalecimiento activo, la subsuperficie oceánica se mantiene con anomalías por encima de +10 °C en profundidad y la convección sigue desplazada hacia el Pacífico central-este.

En el mediano plazo (octubre-diciembre de 2026), el riesgo escaló de forma medible, la probabilidad de que este evento supere en intensidad a todos los registrados desde 1950 subió de 69 % a 75 % en un solo mes, con más del 90 % de probabilidad de categoría “muy fuerte” durante el resto del año.

En el largo plazo, sin embargo, el propio pronóstico del CPC muestra por primera vez una señal de descenso más marcada de lo que anticipaban los reportes anteriores, la probabilidad de El Niño cae a cerca de 43 % hacia el trimestre abril-mayo-junio de 2027 (Figura 2), con la condición Neutral como la más probable para ese trimestre (55 %), y aparece una probabilidad de La Niña, aunque mínima (alrededor de 2 %).  

En términos de gestión del riesgo, el evento va a golpear más fuerte de lo estimado entre octubre y diciembre, pero también se perfila una salida más rápida de lo previsto hacia mediados de 2027, dos señales que exigen planificación para un pico más intenso, no necesariamente más prolongado. 

Para el contexto nacional: 

  • El Índice Oceánico de El Niño (ONI) y el Índice Relativo Oceánico de El Niño (RONI), para el trimestre mayo–julio de 2026, registraron valores de +1,4 °C y +1,0 °C respectivamente, ambos por encima del umbral de +0,5 °C, los cuales definen el establecimiento de las condiciones El Niño. 
  • El consenso oficial del NOAA-CPC asigna una alta probabilidad de que las condiciones El Niño se mantengan durante el trimestre septiembre–noviembre (SON) de 2026, tendencia que se estima continuaría durante el resto de 2026 y hasta el trimestre enero–marzo de 2027. 
  • El ensamble multimodelo (MME) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé, para septiembre de 2026, anomalías positivas de temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial central, con la región Niño-3.4 superando los +3 °C respecto a los promedios climatológicos 1991-2020. 
  • Para el período de octubre de 2026 a febrero de 2027 se prevé que estas anomalías cálidas se mantengan, con una reducción de su extensión espacial hacia febrero de 2027. 
  • El fenómeno de El Niño se encuentra consolidado y con una atmósfera acoplada, indicador de disminución de la humedad en el aire, condición que dificulta la formación de nubes, en especial hacia el centro y norte de Colombia. 
  • La incertidumbre de los modelos continúa siendo alta, lo que genera comportamientos climáticos poco previsibles, en especial para la temporada del inicio de las lluvias del segundo semestre. 
  • El IDEAM concluye que las condiciones climáticas del país en los meses restantes de 2026 estarán moduladas por el fortalecimiento de El Niño, así como por el ciclo estacional y la variabilidad intraestacional asociada a la Oscilación de Madden-Julian y otras ondas ecuatoriales. 
Figura 2 – Condiciones trimestrales predominantes ocurridas y esperadas del ENOS (El Niño Oscilación del Sur). Fuente: Adaptado de Probabilidades oficiales del ENOS del CPC de la NOAA, reporte septiembre de 2026. 

Condiciones previstas y recomendaciones de manejo para el cultivo de palma de aceite – Septiembre 2026

Zona Norte

En cuanto a la climatología (promedios) de la precipitación, para septiembre suelen presentarse valores acumulados variables por sectores, entre ~30–50 mm en el extremo de La Guajira (Alta Guajira), 100–150 mm en Media/Baja Guajira y parte de Cesar, entre 150–300 mm en Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba y Urabá, con núcleos puntuales de 400–600 mm asociados a áreas cercanas a la Ciénaga Grande y a la depresión momposina. La predicción presenta una probable reducción en general entre los 20–75 mm en áreas que climatológicamente superan 150 mm.

En general, el índice es hacia el déficit severo con categorías entre los -60 % a -80 % e incluso del -90 % hacia el sur del Magdalena y centro del Cesar. La probabilidad de precipitación para esta zona es por debajo de lo normal (mayor a 70 %), con valores entre 3 y 9 días de lluvia menos de lo normal; y mucho más marcado (-6 a -9 días) hacia el centro-sur (Cesar/Bolívar). La anomalía de la temperatura máxima podría estar entre +2 °C y +5 °C hacia La Guajira, Cesar, Magdalena y centro de Bolívar; el sector de Córdoba, Sucre y Urabá podrán con anomalía moderada, entre +0,5 °C a +1,5 °C.

A continuación, se presentan las sugerencias de manejo para el cultivo de palma de aceite en esta zona:

Manejo fitosanitario

1. Para un adecuado manejo de las enfermedades de la palma de aceite, es indispensable implementar estrategias de monitoreo y censos sanitarios diferenciadas según las condiciones ambientales de cada zona.

2. En las áreas con déficit hídrico severo y altas temperaturas, como La Guajira, Cesar, Magdalena y el centro de Bolívar, aunque la baja humedad limita la dispersión de patógenos asociados a ambientes húmedos, no debe reducirse la vigilancia fitosanitaria; por el contrario, se recomienda mantener censos sanitarios periódicos, ya sean semanales, quincenales o mensuales, que permitan detectar oportunamente palmas enfermas, evitar la acumulación de fuentes de inóculo y reducir el riesgo de propagación de las enfermedades.

3. En particular, para la Pudrición Seca del Estípite (PSE), caracterizada por lesiones internas de color marrón a negro cuyo desarrollo puede pasar inadvertido externamente, es necesario realizar inspecciones periódicas del estípite mediante el uso de un punzón para identificar de manera temprana las áreas afectadas.

4. En contraste, en las zonas de alta precipitación o con riesgo de acumulación de agua, como los sectores cercanos a la Ciénaga Grande de Santa Marta y la depresión momposina, donde pueden presentarse condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades, resulta fundamental evitar el encharcamiento prolongado de los lotes e intensificar los censos sanitarios para detectar oportunamente palmas afectadas por Pudrición del Cogollo (PC) o Pudrición Húmeda del Estípite (PHE).

5. En lotes con antecedentes o presencia de PC, se debe inspeccionar cuidadosamente el paquete de flechas y aplicar las medidas de manejo de acuerdo con las recomendaciones establecidas por Cenipalma (Sarria et al., 2024). Asimismo, dado que las condiciones de sequía o altas temperaturas pueden enmascarar algunos síntomas externos de las pudriciones de estípite, es indispensable realizar diagnósticos internos precisos que permitan diferenciar correctamente cada enfermedad antes de definir e implementar las medidas de manejo más apropiadas.

6. Como medida complementaria para reducir el impacto de las enfermedades y mejorar la capacidad de recuperación de las palmas frente a periodos de déficit hídrico o exceso de humedad, se recomienda mantener un programa integral de manejo agronómico orientado a la conservación de la salud y funcionalidad del sistema radical. Este debe incluir un adecuado balance nutricional basado en análisis de suelo y tejido foliar.

7. Asimismo, se recomienda conservar coberturas vegetales leguminosas o arvenses de baja competencia, así como distribuir de manera uniforme los residuos de poda y tusa con el fin de incrementar el contenido de materia orgánica, mejorar la estructura del suelo, favorecer la actividad biológica y aumentar la retención de humedad durante los periodos secos.

8. En zonas con exceso de precipitación o riesgo de inundación, es indispensable mantener sistemas de drenaje funcionales mediante la limpieza periódica de canales primarios, secundarios y terciarios, asegurando una rápida evacuación del agua y evitando encharcamientos prolongados en la zona radicular. La integración de estas prácticas contribuye a mantener palmas más vigorosas, disminuir la predisposición al desarrollo de enfermedades frente a las condiciones climáticas extremas presentes en la Zona Norte palmera.

9. Frente al escenario climático esperado, es recomendable intensificar el monitoreo de la fauna benéfica y de las principales plagas del cultivo, con el fin de detectar oportunamente cambios en su dinámica poblacional y adoptar medidas de manejo temprano.

10. Las condiciones cálidas y secas pueden reducir la abundancia del principal insecto polinizador de la palma de aceite, Elaeidobius kamerunicus, lo que podría disminuir la eficiencia de la polinización y favorecer una mayor proporción de frutos partenocárpicos o con desarrollo incompleto. Por esta razón, se recomienda evitar prácticas que afecten las poblaciones de este insecto hacia su disminución, especialmente el uso innecesario de insecticidas de amplio espectro durante la floración, y reforzar el monitoreo de su abundancia para identificar oportunamente posibles disminuciones en las poblaciones.

11. Durante este periodo también es posible que se incrementen las poblaciones de insectos defoliadores y otras plagas del follaje, por lo que los muestreos periódicos deben mantenerse o intensificarse de acuerdo con el historial de cada plantación. Cuando sea necesario realizar aplicaciones de hongos o bacterias entomopatógenas para el manejo de plagas como Leptopharsa gibbicarina, Acharia fusca, Opsiphanes cassina u otros insectos de importancia económica, es indispensable programarlas en las horas de menor radiación solar, preferiblemente al inicio de la mañana o al final de la tarde, aprovechando los periodos de mayor humedad relativa.

12. También, se recomienda disponer del personal suficiente y la protección requerida para ejecutar las aplicaciones durante estas ventanas de tiempo, ya que suelen ser limitadas bajo las condiciones de calor extremo de El Niño. Igualmente, es fundamental utilizar equipos de aspersión debidamente calibrados para garantizar una cobertura uniforme del follaje y emplear coadyuvantes, adherentes y correctores de pH y dureza del agua cuando las recomendaciones del producto lo indiquen, con el fin de maximizar la permanencia y eficacia de los entomopatógenos sobre las superficies tratadas.

13. Finalmente, se recomienda conservar y fortalecer la vegetación nectarífera presente en los bordes de los lotes, canales y áreas de conservación, e implementar riegos de apoyo cuando sea posible para reducir el impacto de la sequía sobre las plantas. Mantener estas fuentes de néctar y polen favorece la supervivencia y actividad de parasitoides y depredadores, contribuyendo a preservar el control biológico natural de plagas como Leptopharsa gibbicarina y Acharia fusca. En los sitios donde la cobertura de plantas nectaríferas sea insuficiente, se recomienda planificar su establecimiento una vez se restablezcan las lluvias, con el propósito de fortalecer el manejo integrado de plagas y aumentar la resiliencia del agroecosistema frente a futuros periodos secos.

Suelos y aguas

Teniendo en cuenta que se espera una importante reducción de las precipitaciones acumuladas en la Zona Norte, se recomienda implementar medidas que permitan reducir el riesgo de estrés hídrico en el cultivo, optimizar el uso del agua disponible y mantener condiciones adecuadas para el crecimiento y la productividad de la palma de aceite. Para ello, se sugiere:

1. Garantizar el funcionamiento óptimo de los sistemas de riego y drenaje

Es necesario que se asegure la aplicación uniforme, requerida y eficiente del agua, de manera que la humedad del suelo se mantenga dentro de rangos adecuados para el cultivo. En sistemas de riego presurizados, se recomienda realizar inspecciones periódicas de presiones de operación en emisores y válvulas, verificar caudales mediante aforos, identificar y corregir oportunamente emisores obstruidos, y efectuar lavados frecuentes de tuberías y laterales. En sistemas de riego por superficie, se debe verificar el estado de los canales de conducción y distribución, así como de los surcos de riego, con el fin de prevenir fugas, minimizar pérdidas por escorrentía y favorecer una distribución uniforme del agua en el lote. Así mismo, es necesario garantizar el adecuado funcionamiento de los canales de drenaje, debido a las eventuales lluvias que pueden ocasionar volúmenes acumulados importantes en corto tiempo, condición que podría generar inundaciones y encharcamientos en las áreas de cultivo y vías de acceso.

2. Programar el riego con base en información técnica

Se recomienda utilizar balances hídricos o sistemas de monitoreo de humedad del suelo para definir la frecuencia y la lámina de riego requerida por el cultivo. Para ello, es necesario llevar un registro continuo de variables meteorológicas como precipitación, evaporación y evapotranspiración, complementándolo con mediciones de humedad del suelo mediante sensores o evaluaciones de campo. Estas herramientas permiten ajustar oportunamente los riegos y mejorar la eficiencia en el uso del recurso hídrico.

3. Fortalecer las prácticas de conservación de humedad del suelo

Es importante continuar con la implementación de estrategias que favorezcan el almacenamiento y la conservación de agua en el perfil del suelo. Entre ellas se destacan el mantenimiento de coberturas vegetales nativas y leguminosas, la aplicación de residuos orgánicos como raquis, hojas de poda y cosecha, compost y otros materiales que actúen como cobertura superficial. Adicionalmente, se recomienda mantener las labores de poda oportunamente, procurando conservar aproximadamente 32 hojas funcionales por palma, condición que contribuye a una adecuada interceptación de radiación, reduce pérdidas excesivas de agua y favorece el desempeño fisiológico del cultivo.

4. Ajustar el manejo de la fertilización a las condiciones de disponibilidad hídrica

En plantaciones con sistemas de riego presurizado que permitan mantener niveles adecuados de humedad en el suelo, los programas de fertilización pueden continuar de acuerdo con la planificación establecida, priorizando fuentes con menor riesgo de pérdidas por volatilización. En caso de realizar fertirriego, es indispensable monitorear periódicamente el pH y la conductividad eléctrica de la solución nutritiva para prevenir problemas de salinidad y asegurar una adecuada disponibilidad de nutrientes para el cultivo. Asimismo, se recomienda identificar las ventanas más favorables para la aplicación de fertilizantes, garantizando suficiente humedad en el suelo y reduciendo el riesgo de pérdidas por lluvias. Particularmente, se sugiere asegurar la aplicación oportuna de nutrientes como potasio (K) y boro (B) antes del establecimiento de períodos secos prolongados, debido a su papel fundamental en las relaciones hídricas de la planta, la regulación osmótica, el mantenimiento de la turgencia celular y la tolerancia al déficit hídrico.

Zona Central

Para septiembre, la climatología de la precipitación acumulada suele predominar entre los 200–300 mm en la mayor parte de la zona, con núcleos húmedos puntuales hacia los humedales del Magdalena Medio, alcanzando los 400–600 mm; el sector de Norte de Santander cercano a la frontera con Venezuela (Catatumbo) suele ser más seco (100–150 mm).

La predicción frente a la climatología es hacia una reducción bien marcada en gran parte de la zona, entre 50–150 mm menos, con un núcleo de déficit extremo (<30 mm, prácticamente sin lluvia) en el sector centro-sur (Magdalena Medio/Santander). En cuanto al índice se espera hacia el déficit severo y extendido (mayor a -70 %) en buena parte del sector noroccidental (Santander, sur de Bolívar y sur de Cesar). Frente a la anomalía de los días con lluvia, se espera una posible reducción entre 6 a 9 días de lluvia menos de lo normal en un núcleo amplio del centro-occidente de la zona (Santander).

La anomalía de la temperatura máxima podrá estar entre +2 °C a +5 °C en casi la totalidad de la zona; junto con la Zona Suroccidental, una de las de mayor anomalía cálida relativa en septiembre.

A continuación, se presentan algunas sugerencias para el manejo del cultivo de palma de aceite según estas condiciones climáticas previstas:

Manejo fitosanitario

1. Se sugiere continuar con el monitoreo permanente de insectos plaga del cultivo, especialmente Leptopharsa gibbicarina e insectos defoliadores como Opsiphanes cassina, para este último se recomienda el establecimiento de trampas, en caso de detectar aumento de sus poblaciones durante los monitoreos, se sugiere realizar aplicación de Bacillus thuringiensis especialmente para larvas de instar I,II y III; las aplicaciones deben realizarse con equipos calibrados y operados adecuadamente para obtener un buen cubrimiento del producto. Para O. cassina se recomienda el establecimiento de trampas para la captura de adultos.

2. Adicionalmente, debido a las bajas precipitaciones, es posible que se registre una acumulación de flechas y un aumento en las poblaciones del raspador de flecha Cephaloleia vagelineata. Por lo cual, se recomienda un monitoreo constante de la presencia de la plaga revisando la hoja 1 y verificando si tiene raspaduras. Al encontrar daño o una infestación del insecto en las flechas, programe la aspersión de insecticidas dirigidas a la flecha, asperjando solo las palmas que registren el problema. Evite aspersiones generalizadas.

3. Adicionalmente, se recomienda mantener el monitoreo permanente de Rhynchophorus palmarum a través de trampas cebadas con cebo vegetal y feromona de agregación (Rhynchophorol C), es importante realizar el mantenimiento de estas trampas para mantener su eficacia, cambiar el cebo vegetal cada dos semanas, ubicarlas bajo sombra evitando la luz solar directa, mantener en buen estado la lona sintética o costal que va desde el borde inferior de la ventana hasta la base; además, se debe continuar protegiendo con pasta cicatrizante (que contenga dentro de sus componentes insecticidas) las heridas generadas en las palmas producto de labores de poda o cirugías de PC.

4. Finalmente, se sugiere estar atento para realizar la recolección de semillas de plantas nectaríferas, recuerde que preferiblemente estas deben ser recolectadas en bolsas de papel o lonas, y se pueden conservar en bolsas de papel en un lugar fresco y seco hasta el momento de la siembra en campo o el establecimiento de viveros.

Suelos y aguas

1. Los eventos con precipitaciones de alta intensidad pueden afectar la implementación de siembras nuevas y el desarrollo de las actividades agrícolas en cuanto a logística y oportunidad.  A pesar de esto, el suelo podrá mantener condiciones adecuadas de humedad en ciertos momentos que permitan la aplicación de fertilizantes solubles para el cultivo. Sin embargo, se recomienda que estas aplicaciones se realicen en días posteriores a lluvias menores a 30 mm por día, teniendo la precaución de evitar condiciones de anegamiento localizado en los lotes, especialmente en suelos de textura fina.

2. Debido a las altas temperaturas pronosticadas para el fenómeno de El Niño, no se recomienda la aplicación de fuentes nitrogenadas como la urea, ya que se puede perder la mayoría del nitrógeno por volatilización. Se pueden utilizar fuentes a base de amonio y nitrato o bien ureas recubiertas, pero teniendo en cuenta que el suelo debe contar con suficiente humedad para garantizar la dilución de los fertilizantes y la toma de los nutrientes. En estas condiciones pueden realizarse las aplicaciones de enmiendas para la corrección de acidez, considerando la fertilidad natural de cada suelo. 

3. Es recomendable mantener el monitoreo de las lluvias y los niveles freáticos, con el fin de realizar el balance hídrico del cultivo, elaborar o mejorar los sistemas de drenaje de los lotes, así como documentar las situaciones de déficit hídrico resultantes de los fenómenos climáticos y realizar el trinchado de los canales con el fin de mantener el agua en el suelo por más tiempo. Se deben mantener limpias las obras de drenaje, especialmente en aquellos sitios donde el relieve sea plano y susceptible de encharcamientos e inundaciones esporádicas. La limpieza de los canales de drenaje es crucial para mantener la capa arable libre de excesos de humedad. Es necesario que esta limpieza se realice inicialmente desde la salida de los drenajes a las corrientes principales de agua, finalizándola en los drenajes terciarios de los lotes, con el fin de favorecer la salida gradual de los excesos y reducir al máximo la formación de corrientes erosivas que colmaten los canales en corto tiempo.

4. Por último, es necesario promover y mantener la cobertura del suelo, ya sea mediante el uso de especies leguminosas o bien las coberturas nativas. Esta práctica aporta biomasa e incrementa los contenidos de materia orgánica en el suelo, regula la temperatura del suelo y contribuye a la conservación de la humedad en los días cálidos. De igual manera, la aplicación de biomasa de los subproductos del cultivo puede contribuir en la conservación de humedad y la regulación de las altas temperaturas propias del fenómeno de El Niño.

Zona Oriental

La climatología (promedios) de la precipitación acumulada para septiembre suele estar entre los 200–300 mm hacia el centro de Meta, Casanare, Vichada, con algunos núcleos puntuales de 300–400 mm hacia el piedemonte. La predicción frente a esta climatología es con tendencia al predominio entre los 200–300 mm, cercano a la climatología, con algunos sectores entre 100–150 mm hacia el centro-occidente del piedemonte.

El índice esperado hacia el sector de Casanare–Meta–Vichada se mantiene mayormente en la categoría normal (-20 % a +20 %); con un déficit más marcado (-40 % a -80 %) concentrado en el borde occidental de la zona (piedemonte y hacia la Zona Central). La probabilidad es hacia el déficit (mayor a 70 %) concentrada en el borde occidental (piedemonte), y en términos generales tendencia hacia la normalidad.

La anomalía de los días con lluvia sería negativa (-6 a -9 días) concentrada en el piedemonte (borde occidental) y el resto de la zona cercano a lo normal. La anomalía de la temperatura máxima podría presentarse entre +0,5 °C a +1,5 °C en Casanare, Meta y Vichada. Esta sería la anomalía más moderada de las cuatro zonas palmeras; el borde occidental (piedemonte) sí podría alcanzar entre +2 °C a +5 °C, en continuidad con la Zona Central. Ahora, se presentan aquí algunas sugerencias de manejo para el cultivo de palma de aceite.

Manejo fitosanitario

1. La situación fitosanitaria actual en la región de los Llanos Orientales exige la ejecución de medidas de control específicas y preventivas para diversas especies de plagas, integradas estrictamente dentro del programa de Manejo Integrado de Plagas (MIP).

2. En cuanto a las plagas defoliadoras, se prevén altas poblaciones de adultos de Opsiphanes cassina, por lo que se recomienda iniciar de inmediato la recolección manual de prepupas y pupas, así como preparar la implementación de trampeo masivo para la captura de los adultos. Por su parte, se registra la presencia de focos localizados de Loxotoma elegans y una distribución generalizada de Automeris liberia y Automeris sp. Para el control biológico de estas tres especies defoliadoras, es necesario realizar aplicaciones oportunas de Bacillus thuringiensis.

3. Respecto a las plagas de renovación, las poblaciones de Strategus aloeus y Leucothyreus femoratus se mantienen de manera importante en los lotes. Continuar con el control químico y biológico según sea el caso. Se recomienda además implementar estrategias de manejo cultural mediante el pase de rastra, dirigiéndolo sobre los residuos de materia orgánica en el caso de S. aloeus, y sobre las gramíneas para L. femoratus, dado que estos corresponden a sus respectivos sitios de reproducción.

4. Por otro lado, las poblaciones de los barrenadores Eupalamides guyanensis y E. cyparissias siguen reduciéndose debido al ciclo natural de la plaga. Sin embargo, para evitar condiciones favorables que faciliten su establecimiento y dispersión, se deben ajustar los ciclos de cosecha a un intervalo máximo de 10 días.

5. Finalmente, se recuerda que el uso de insecticidas de síntesis química debe ser restrictivo y considerarse únicamente bajo criterio técnico, contando siempre con el acompañamiento del asesor de la plantación y en total articulación con el programa de MIP.

Buenas prácticas

1. Factores agronómicos

  • Implementar y fortalecer el uso de biomasa dentro del cultivo de palma de aceite, mediante la disposición de hojas podadas, raquis o tusa madura, compost, estiércoles estabilizados, subproductos vegetales y demás materiales orgánicos permitidos, observando las disposiciones regulatorias vigentes del ICA. Esta práctica contribuye a la conservación de la humedad del suelo, favorece la actividad biológica, mejora las propiedades físicas y químicas del suelo, reduce la evaporación y aumenta la tolerancia del cultivo frente a períodos de déficit hídrico.
  • Revisar y ajustar la programación de las labores agronómicas del cultivo, incluyendo fertilización, poda, manejo de malezas, establecimiento y mantenimiento de plantas nectaríferas, aplicación de enmiendas y manejo de coberturas vegetales, considerando la probable intensificación del El Niño durante el último cuatrimestre del año, con el fin de optimizar la eficiencia de las intervenciones y el aprovechamiento de la humedad disponible en el suelo.
  • Revisar y ajustar la planificación de viveros, establecimiento de palma de aceite en sitio definitivo, siembra de especies nectaríferas, coberturas leguminosas y componentes forestales, considerando la tendencia hacia una disminución de las precipitaciones y mayores temperaturas, con el fin de implementar oportunamente medidas de mitigación que favorezcan el establecimiento, supervivencia y desarrollo de las plantas.
  • Realizar el alistamiento y mantenimiento preventivo de los diferentes sistemas y metodologías de riego disponibles en la plantación, donde las condiciones lo permitan, garantizando su operatividad para atender oportunamente situaciones de estrés hídrico y minimizar afectaciones en el crecimiento, desarrollo y productividad del cultivo.
  • Ajustar el plan nutricional de acuerdo con las recomendaciones técnicas derivadas de análisis foliares y de suelo, considerando las dosis, fuentes nutricionales, solubilidad, frecuencia, época y ubicación de aplicación. Una nutrición balanceada favorece el desarrollo vegetativo, incrementa la tolerancia de las palmas a períodos de déficit hídrico y contribuye al mantenimiento de la productividad bajo condiciones climáticas adversas.
  • Realizar de manera periódica el monitoreo y registro de la precipitación y del nivel freático mediante la lectura de pluviómetros y pozos de observación, garantizando la generación de información confiable, trazable y consistente que facilite la planificación y toma de decisiones agronómicas oportunas.
  • Implementar procedimientos sistemáticos de respaldo, organización y conservación de la información obtenida durante las actividades de monitoreo y seguimiento en campo, mediante su almacenamiento en medios físicos, digitales y plataformas en la nube, asegurando la continuidad operativa, trazabilidad, confiabilidad y disponibilidad de los datos para el análisis y soporte de decisiones técnicas.
  • Mantener seguimiento permanente a los boletines climáticos y alertas emitidas por las entidades competentes, con el propósito de ajustar oportunamente la programación de actividades agronómicas y los planes de contingencia de la plantación.

2. Factores sanitarios

  • Desarrollar de manera periódica y estandarizada las actividades de vigilancia fitosanitaria mediante la ejecución de censos de enfermedades y monitoreo de plagas, garantizando la detección temprana de focos de afectación, el registro sistemático de la información y la implementación oportuna de las medidas de manejo integrado recomendadas técnicamente.
  • Intensificar el monitoreo de enfermedades y plagas que puedan verse favorecidas por condiciones de estrés fisiológico en las palmas, asegurando la evaluación continua de los niveles de incidencia y severidad para respaldar la toma de decisiones oportunas.

3. Factores en infraestructura

  • Realizar inspecciones periódicas y mantenimiento preventivo de la infraestructura productiva, incluyendo canales de drenaje, sistemas de riego, reservorios, puentes, vías internas, alcantarillas y demás obras complementarias, garantizando su adecuado funcionamiento y capacidad operativa bajo escenarios de variabilidad climática.
  • Verificar periódicamente la disponibilidad y funcionamiento de equipos e infraestructura destinados al almacenamiento, distribución y manejo eficiente del agua, priorizando las áreas con mayor vulnerabilidad al déficit hídrico.

4. Factores ambientales

  • Adoptar prácticas de manejo ambiental orientadas a la conservación y protección de rondas hídricas, humedales, nacederos y demás áreas ambientalmente sensibles, evitando actividades que favorezcan la erosión, sedimentación, contaminación o deterioro de las fuentes de agua y contribuyendo a la sostenibilidad ambiental del sistema productivo. 
  • Promover el uso seguro, responsable y eficiente de agroquímicos mediante la aplicación dirigida o focalizada, el cumplimiento de las dosis recomendadas, la consideración de las condiciones meteorológicas y la adopción de medidas de protección ambiental orientadas a la conservación del suelo, los recursos hídricos y la biodiversidad asociada al cultivo.
  • Realizar el alistamiento y mantenimiento de los sistemas, equipos, protocolos y recursos destinados a la prevención, detección y control de incendios, fortaleciendo las capacidades de respuesta ante emergencias. Se recomienda evitar estrictamente la realización de quemas de cualquier tipo dentro o alrededor de las plantaciones.

5. Factores sociales y de seguridad y salud en el trabajo

  • Revisar y actualizar los planes de contingencia y los protocolos de seguridad y salud en el trabajo para proteger a los trabajadores expuestos a condiciones de altas temperaturas y radiación solar, incluyendo medidas relacionadas con hidratación, pausas activas, zonas de descanso y adecuación de horarios laborales cuando sea necesario.
  • Desarrollar actividades de capacitación y sensibilización dirigidas al personal de campo sobre prevención del estrés térmico, uso eficiente del agua, prevención de incendios y manejo de riesgos asociados al fenómeno climático.
  • Promover espacios de articulación y coordinación con productores vecinos, comunidades y demás actores del territorio para concertar estrategias conjuntas orientadas al manejo del recurso hídrico, la prevención de incendios, el intercambio de información climática y la implementación de acciones que contribuyan a reducir los impactos asociados al fenómeno del Niño.
  • Mantener disponibles y actualizados en sitios visibles, los números de contacto de los organismos de atención de emergencias, tales como Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja y demás entidades competentes, con el fin de garantizar una respuesta oportuna ante eventuales situaciones de emergencia asociadas al fenómeno de El Niño.

Zona Suroccidental

En cuanto a la climatología de la precipitación acumulada, para septiembre la franja costera de Tumaco suele presentar entre 200–300 mm. La predicción climática muestra una posible reducción marcadas hacia la franja costera de Tumaco descendiendo entre 100–150 mm.

El índice de la precipitación se apoya hacia el déficit severo y generalizado (mayor a -80 %) en el interior y entre -40 % a -60 % en la costa. La probabilidad de déficit podría ser mayor a 70 % en toda la zona, con una reducción notable entre -6 a -9 días con lluvia hacia el interior/piedemonte de Nariño; y entre -3 a -6 días hacia Tumaco y la costa.

La anomalía de la temperatura máxima se espera entre +1,5 °C a +5 °C en toda la zona, incluida la costa de Tumaco, la anomalía cálida más extendida y severa de las cuatro zonas palmeras en septiembre.

A continuación, algunas propuestas para el manejo del cultivo de palma de aceite.

Plagas y enfermedades

1. Teniendo en cuenta las condiciones climáticas esperadas, es recomendable continuar fortaleciendo los monitoreos sanitarios del cultivo con censos quincenales de los lotes, que permiten tener una detección temprana de enfermedades como la Pudrición del Cogollo, además deben intervenirse todas las palmas que presenten afectación por la enfermedad con cirugías de remoción de tejido y realizar un adecuado manejo de los residuos generados a través de la eliminación de estos.

2. Adicionalmente, se puede sacar partido de la reducción en las precipitaciones para realizar establecimiento y mantenimiento de los sistemas de drenaje y el establecimiento de coberturas vegetales que ayuden a la conservación del suelo y a mejorar el estatus fitosanitario del cultivo.

3. En cuanto a otras enfermedades como la Pudrición de Bases Peciolares es recomendable iniciar las labores de limpieza del estípite de las palmas que presenten la afectación retirando todo el material con exceso de humedad y realizando podas de despunte para favorecer la circulación de aire en los lotes.

Suelos y aguas

Según las condiciones previstas, es fundamental implementar prácticas que contribuyan a conservar la humedad del suelo, mejorar la eficiencia en el uso de los nutrientes y reducir los efectos del estrés hídrico sobre el cultivo. A continuación, algunas sugerencias de manejo:

1. Nutrición

  • Evaluar las condiciones de humedad del suelo antes de realizar aplicaciones de fertilizantes, priorizando áreas con suficiente humedad para favorecer la absorción de los nutrientes.
  • Garantizar una correcta dosificación del fertilizante mediante el uso de recipientes o envases previamente calibrados.
  • Realizar la distribución del fertilizante en las zonas con mayor acumulación de materia orgánica y presencia de raíces activas, favoreciendo una mayor eficiencia en la absorción de nutrientes.
  • Monitorear la nutrición nutricional mediante la recolección de muestras foliares y de suelo, con el fin de ajustar oportunamente los planes de fertilización de acuerdo con las condiciones climáticas y la respuesta del cultivo.

2. Conservación de la humedad del suelo

  • Mantener y favorecer el establecimiento de coberturas vegetales que protejan la superficie del suelo y contribuyen a disminuir las pérdidas de agua por evaporación. Las labores de mantenimiento deben orientarse a mejorar la distribución de las coberturas existentes, evitando su eliminación.
  • Distribuir adecuadamente los residuos de poda (hojas y raquis) sobre la superficie del suelo para reducir la evaporación, moderar la temperatura del suelo y favorecer una mayor conservación de la humedad.

3. Manejo del agua

  • Realizar inspecciones periódicas de los sistemas de drenaje para evitar obstrucciones; sin embargo, en condiciones de déficit hídrico, se recomienda minimizar la evacuación innecesaria del agua almacenada en el lote.
  • Mantener las calles de tránsito y áreas operativas en condiciones adecuadas para facilitar la ejecución oportuna de las labores y evitar pérdidas de eficiencia durante los periodos de mayor precipitación.

Aspectos Generales

1. El fenómeno de El Niño se encuentra consolidado y con una atmósfera acoplada, indicador de disminución de la humedad en el aire, condición que dificulta la formación de nubes, en especial hacia el norte de Colombia. El aumento de la temperatura se prevé que pueda ser progresivo, oscilando entre los +1.5°C y +2.0°C entre septiembre y enero.

2. La incertidumbre de los modelos continúa siendo alta, lo que genera comportamientos climáticos poco previsibles, en especial para la temporada del inicio de las lluvias del segundo semestre. Los pronósticos, especialmente a mediano y largo plazo, pueden presentar escenarios de alteraciones y comportamientos climáticos poco previsibles, por tanto, es crucial priorizar las acciones preventivas de frente a la protección del cultivo de palma de aceite y sostenibilidad de la productividad. Esto puede ofrecer la oportunidad de actuar con anticipación y mitigar posibles impactos en el sector palmicultor colombiano.

3. El pronóstico del tiempo atmosférico (corto plazo) es una importante herramienta de planificación de los cultivos, presenta menor incertidumbre y se ajusta mejor a los requerimientos para planificar las tareas diarias y semanales en los sectores productivos, sirviendo como apoyo fundamental para la operación del día a día.

4. Hoy las fuentes oficiales climáticas cuentan con variadas opciones digitales de consulta para informarse sobre el pronóstico del tiempo atmosférico. En el siguiente enlace pueden consultar y descargar los boletines de alertas del portal agroclimático de Cenipalma.

5. Es necesario continuar monitoreando las predicciones climáticas y ajustar las estrategias de manejo del cultivo en función de las condiciones observadas. Además, se debe proveer capacitación y recursos al personal relacionado con la cadena productiva del cultivo para manejar las variaciones climáticas, especialmente en términos de riego, drenaje y control de plagas y enfermedades. Todos los boletines agroclimáticos de las Mesas Técnicas Agroclimáticas se encuentran disponibles en PalmaData.

6. Los registros de las variables climáticas (temperatura ambiente, precipitación, humedad relativa, radiación solar, dirección y velocidad del viento) de la red de estaciones del sector palmero y los consolidados climáticos referentes de fuentes satelitales pueden ser consultadas desde el geoportal de Cenipalma, así como, las diferentes fuentes de información incorporadas disponibles en PalmaData.

7. Procure conocer las características agroecológicas de las áreas del cultivo de palma de aceite, lo cual beneficia el equilibrio de las condiciones bióticas y abióticas que condicionan el desarrollo integral de la agroindustria a escala local y regional, más cuando se presentan estas condiciones climáticas extremas (temperatura alta y lluvias intensas).

Para más información: A. Zabala-Quimbayo (azabalaq@cenipalma.org), N. J. Castillo Villarraga, A. M. Martínez Burbano, L. F. Zúñiga Pérez, C. E. Barrios Trilleras, Á. H. Rincón Numpaque J. R. Toca Garzón, R. C. Aldana De La Torre, J. A. Vargas Montoya y D. M. González Varón.

Fondo de Fomento Palmero
Andrea Zabala Quimbayo
53 Posts
Investigadora área Geomática, programa Agronomía de Cenipalma
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