En los territorios palmeros, la educación se ha convertido en una de las herramientas más poderosas para construir oportunidades, fortalecer el arraigo de los jóvenes y garantizar la sostenibilidad de la agroindustria.
La graduación de 56 bachilleres agrícolas y técnicos en Cultivo y Cosecha de Palma de Aceite de la Institución Educativa Departamental (IED) Agrícola de Paratebueno, marcó un hito para el municipio y refleja el trabajo conjunto entre el sector educativo y palmero.
La palma de aceite se ha consolidado como uno de los principales motores de desarrollo en el municipio Paratebueno, Cundinamarca. Con más de 5.200 hectáreas sembradas y alrededor de 2.000 empleos directos e indirectos, esta agroindustria representa una de las actividades económicas más importantes del municipio y una fuente permanente de oportunidades para cientos de familias de la región.
Con el propósito de fortalecer el relevo generacional y acercar a los jóvenes a las oportunidades del sector, el Campo Experimental Palmar de Las Corocoras de Cenipalma ha impulsado, junto con diversas organizaciones del territorio, una estrategia de formación técnica dirigida a estudiantes de la Institución Educativa Departamental (IED) Agrícola de Paratebueno.

Como parte de esta iniciativa, en 2025 se estableció una hectárea de palma de aceite en la granja de la institución educativa, convirtiéndose en un aula práctica para el aprendizaje de los estudiantes y un espacio para fortalecer sus conocimientos sobre el cultivo.
Asimismo, se realizaron más de cuatro visitas al Campo Experimental Palmar de Las Corocoras, espacios en los que los jóvenes conocieron de primera mano el trabajo que desarrollan investigadores, profesionales, tecnólogos y técnicos de Cenipalma para impulsar la productividad, la sostenibilidad y la innovación en la agroindustria.
Educación agrícola alineada con la realidad productiva de Paratebueno
El resultado más significativo de este proceso se alcanzó en 2025 con la graduación de la primera promoción conformada por 56 bachilleres agrícolas y técnicos en Cultivo y Cosecha de Palma de Aceite, un logro que refleja más de tres años de trabajo articulado entre instituciones educativas, entidades de formación y empresas del sector palmero.
Esta iniciativa ha sido posible gracias al trabajo conjunto entre Cenipalma, la Institución Educativa Departamental Agrícola de Paratebueno, el SENA, ASOHUMEA y sus aliados estratégicos.
Para Andrés Tupaz, Superintendente del Campo Experimental Palmar de Las Corocoras, este proceso ha permitido acercar a los jóvenes a la investigación, la innovación y las oportunidades que ofrece la agroindustria.
Esta articulación entre la institución educativa, el Núcleo Palmero y Cenipalma ha sido estratégica porque se ha podido avanzar en la formación de los estudiantes, empezando con visitas al Campo Experimental para que conocieran los trabajos que adelanta Cenipalma en Investigación y Extensión, primeros acercamientos con el cultivo para fortalecer el relevo generacional en esta comunidad.
Por su parte, Óscar Javier Betancourt, rector de la Institución Educativa Departamental Agrícola de Paratebueno, destacó la importancia de responder desde la educación a la realidad económica del municipio.
En Paratebueno la agricultura predominante es la palma de aceite. Aproximadamente el 65 % de los padres de familia dependen de las empresas palmeras, por eso decidimos capacitar a nuestros estudiantes para que conozcan este sector, sus oportunidades y las diferentes profesiones que hacen parte de este gran gremio. Este es el resultado de tres años de trabajo.
Formación técnica para generar oportunidades y desarrollo rural

Más allá de una formación técnica, esta iniciativa busca brindar herramientas para que los jóvenes visualicen nuevas oportunidades académicas y laborales, reconozcan el potencial de su territorio y contribuyan al fortalecimiento de una agroindustria que genera empleo, bienestar y desarrollo en la región.
Esta iniciativa demuestra que la articulación entre instituciones educativas, empresas y organizaciones del sector palmero puede convertirse en un modelo exitoso para impulsar la formación de talento humano, fortalecer el relevo generacional y seguir transformando positivamente los territorios donde la palma de aceite es sinónimo de progreso, bienestar y oportunidades.




