Palmas y Extractora Monterrey S. A., conmemoran 65 años de trayectoria en el Magdalena Medio santandereano consolidándose como un referente del sector palmero tras superar una de las crisis más desafiantes de su historia y avanzar hacia un modelo productivo más sostenible.
La historia reciente de la compañía está marcada por un punto de quiebre: el impacto de la enfermedad de la pudrición del cogollo (PC), que afectó sus cultivos y puso a prueba su continuidad. Este escenario obligó a la empresa a replantear su operación y tomar decisiones estratégicas para asegurar su futuro.
El momento más decisivo y desafiante en nuestra historia fue la afectación de nuestros cultivos por la enfermedad de la pudrición del cogollo. Fue una etapa muy difícil para la compañía, para las familias que dependen de ella y para toda la región. Sin embargo, los accionistas tomaron la valiente decisión de volver a empezar, apostándole a la renovación con material híbrido y a un modelo de palmicultura más resiliente y sostenible.
Mercedes Campos, Gerente de Palmas y Extractora Monterrey.
A partir de esta decisión, Monterrey inició un proceso de transformación que le permitió no solo recuperarse, sino fortalecerse. La renovación de cultivos y la incorporación de prácticas sostenibles dieron paso a una empresa más sólida, con visión de largo plazo.

En este proceso, el papel de los trabajadores, las familias palmeras y las comunidades del Magdalena Medio ha sido fundamental. Su compromiso ha permitido sostener la operación y consolidar una relación estrecha entre la empresa y el territorio.
Nuestros colaboradores, las familias palmeras y la comunidad de la región han sido el corazón de Monterrey. Gracias a su trabajo, muchas familias han crecido junto a la empresa durante generaciones, expresó Campos.
De cara a los retos actuales del sector, la compañía ha enfocado sus esfuerzos en sostenibilidad, innovación y relevo generacional, promoviendo la participación de jóvenes en la agroindustria y fortaleciendo sus capacidades.
El futuro del sector depende de nuestra capacidad para integrar sostenibilidad, innovación y relevo generacional. Buscamos que los jóvenes encuentren en la palma un proyecto de vida digno y sostenible.
Tras 65 años, Monterrey destaca su aporte no solo en el ámbito productivo, sino también en el desarrollo social de Puerto Wilches, Santander, con avances en formalización laboral, diálogo y construcción de confianza.
El principal legado de Monterrey es demostrar que siempre es posible renacer y salir adelante cuando se trabaja con unión, honestidad y compromiso. Creemos que el desarrollo empresarial solo tiene sentido cuando también transforma vidas y aporta al bienestar de la región.


