El chontaduro (Bactris gasipaes) es una palma nativa de gran valor nutricional, ecológico y económico que ha sido utilizada desde tiempos precolombinos por comunidades indígenas. Su fruto, conocido por su riqueza en proteínas, aceites, vitaminas liposolubles, minerales y ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y omega 6, ha despertado interés como un alimento funcional que contribuye a la nutrición, el desarrollo hormonal y la reducción del colesterol (Restrepo, 2019).
Este recurso natural representa una alternativa clave en los paisajes agrícolas colombianos, especialmente en zonas donde predomina el cultivo de palma de aceite. Desde El Palmicultor y en articulación con la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), se promueve el conocimiento y aprovechamiento de especies como el chontaduro, que pueden integrarse a sistemas agroforestales sostenibles.

Valor ecológico y aprovechamiento del chontaduro
Además de su fruto, del chontaduro también se aprovechan los tallos para construcción y fabricación de utensilios, así como los cogollos, consumidos como palmitos. Esta versatilidad lo convierte en una especie complementaria ideal en fincas palmeras interesadas en diversificar su producción, mejorar su resiliencia ambiental y fomentar prácticas agroecológicas.
El chontaduro pertenece al género Bactris, descrito por el botánico Nikolaus Joseph von Jacquin en 1877, basándose en trabajos previos del naturalista Giovanni Antonio Scopoli. El nombre “Bactris” proviene del griego baktron, que significa palo o caña, reflejando la estructura del tallo de estas palmas. Según The Plant List, existen 79 especies del género, todas nativas de Mesoamérica y Suramérica.
El epíteto específico gasipaes, de origen brasileño, fue publicado por Carl Sigismund Kunth, quien sistematizó los ejemplares recolectados por Humboldt y Bonpland en América del Sur. Por esta razón, el nombre botánico correcto es Bactris gasipaes Kunth.
Variedades, distribución y conservación
La especie se distribuye naturalmente desde Costa Rica hasta Brasil y Bolivia, con presencia confirmada en diversas regiones de Colombia. Se reconocen dos variedades principales:
Bactris gasipaes var. gasipaes: presente en tierras cálidas y húmedas hasta los 1.500 m s. n. m. Es la más robusta y comercialmente cultivada.
Bactris gasipaes var. chichagui: crece de forma silvestre en la región Andina y algunas zonas del Caribe colombiano. Sus frutos son más pequeños y tienen menor aprovechamiento comercial.
La variedad chichagui se encuentra listada como especie vulnerable en la Resolución 1912 de 2017 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, lo que subraya la importancia de su conservación y uso responsable.
Integración con el cultivo de palma de aceite y beneficios para la mujer palmicultora
La inclusión del chontaduro en los agroecosistemas de palma de aceite no solo favorece la conservación de la biodiversidad, sino que también puede generar ingresos adicionales, promover la seguridad alimentaria local y reforzar el empoderamiento de la mujer palmicultora, al incentivar proyectos productivos inclusivos.
Este enfoque agroforestal está alineado con los principios de palmicultura sostenible impulsados por Fedepalma y divulgados a través de El Palmicultor, orientados a crear un equilibrio entre la producción de aceite de palma en Colombia y la protección del entorno natural.
Potencial para la sostenibilidad y las exportaciones
En un contexto donde crece la demanda de productos con aceite de palma sostenible, la integración de especies como el chontaduro puede aportar a la resiliencia de los sistemas agrícolas, diversificar la economía rural y fortalecer las oportunidades de exportación de aceite de palma colombiano con valor agregado ambiental y social.
El aprovechamiento de palmas nativas como Bactris gasipaes permite avanzar hacia una palmicultura más diversa, sostenible e incluyente, donde el respeto por la biodiversidad y las culturas locales se convierte en un pilar fundamental del desarrollo rural.


