Con el fin de construir una hoja de ruta conjunta para impulsar la sostenibilidad, la transición productiva y el desarrollo territorial de la región, se realizó en Villavicencio la Primera Cumbre Orinoquia Verde y Competitiva 2025.
Durante tres días, representantes del sector público y privado, organismos de cooperación internacional, comunidades locales, academia y líderes de sectores estratégicos como agroindustria, turismo, bioeconomía, comercio, entre otros, se reunieron para debatir y generar compromisos que posicionen a la región como referente de desarrollo regenerativo.

Fedepalma participó con un estand dando a conocer las apuestas del sector palmero y el compromiso con el medio ambiente, asimismo, María Paula Gómez Ramírez, Gerente Regional de Fedepalma para la Zona Oriental participó en el panel ‘Sectores productivos en transición: un futuro sostenible para la Orinoquia’ junto a Manuel Gómez Vivas, Coordinador del Proyecto Ganadería Colombiana Sostenible de Fedegan; Raúl Jaime Hernández Restrepo, Asesor Técnico de la Federación Nacional de Industriales de la Madera – Fedemaderas; Alexander Tovar Bustos, Gerente Regional Meta de Camacol, panel moderado por José Luis García de la Alcaldía de Villavicencio.

En este panel los líderes gremiales debatieron sobre el rol en una transición justa, baja en carbono e inclusiva. Analizando desafíos y oportunidades para que las industrias adopten modelos sostenibles. Este espacio fue clave para promover compromisos sectoriales y sinergias que posicionen a la Orinoquia como referente de desarrollo regenerativo.
La cumbre abordó tres ejes fundamentales:
- Diálogo en acción: paneles y conversatorios de alto nivel para identificar soluciones reales que aceleren la sostenibilidad en todos los sectores económicos.
- Financiamiento verde y responsable: espacios para conectar proyectos ambientales y productivos con inversionistas, banca y cooperación internacional.
- Educación con el ejemplo: zona expositiva con tecnologías y modelos sostenibles aplicados en la región.
Este espacio no solo promovió alianzas público-privadas, sino que también reafirmó el papel de la Orinoquia como una potencia agroindustrial y ambiental, integrando crecimiento económico con conservación de recursos naturales. La participación activa del sector palmero demuestra su compromiso con la transformación productiva y la protección del medio ambiente.




