viernes, 17 de julio de 2026 - ISSN en línea 2744-8274

El Niño (ENOS 2026): lo que todo palmicultor colombiano debe saber sobre este evento que podría ocurrir en categoría muy fuerte

El Niño (ENOS 2026): lo que todo palmicultor colombiano debe saber sobre este evento que podría ocurrir en esta oportunidad en categoría muy fuerte
Foto: archivo Fedepalma


Por:

Andrea Zabala-Quimbayo, Asistente de Investigación, Programa de Agronomía, Cenipalma
Alvaro Hernán Rincón Numpaque, Asistente de Investigación, Programa de Agronomía, Cenipalma


1. ¿Qué es El Niño y por qué es importante en Colombia?

Es un fenómeno natural de variabilidad climática con implicaciones en el clima a escala global que ocurre cada 2 a 7 años y dura entre 9 y 12 meses. Se produce cuando las aguas del océano Pacífico se calientan de forma anómala, alterando las lluvias y las temperaturas en todo el mundo. No es lo mismo que el cambio climático, pero hoy ambos fenómenos interactúan y tienen influencia destacada entre sí, cada evento de El Niño ocurre sobre un planeta más cálido, lo que amplifica sus efectos.

En Colombia, El Niño se asocia a la reducción de lluvias, temperaturas más altas, mayor riesgo de incendios y disminución en la disponibilidad de agua. El IDEAM proyecta hoy, con el 90 % de probabilidad, impactos severos en sequías e incendios forestales en el país. La NOAA indica una probabilidad superior al 80 % de que El Niño se consolide en julio de 2026 y del 96 % su capacidad de persistir hasta febrero de 2027, así como el 63 % de la probabilidad de que alcance la categoría de muy fuerte.

El pasado 20 de mayo de 2026, en el marco del espacio “Colombia Palmera en Línea” de Cenipalma, se realizó el seminario web El Niño (ENOS 2026): estrategias para enfrentar la variabilidad climática en el cultivo de la palma de aceite. La presente nota técnica recoge los contenidos centrales de esa sesión con el propósito de entregar al palmicultor y al técnico una herramienta de consulta directa para comprender la dinámica del fenómeno, anticipar sus impactos diferenciados por zona productora y tomar decisiones de manejo agronómico con base técnica sólida antes de que el estrés climático sea irreversible.

2. ¿Cómo afecta a su cultivo según la zona donde se produce?

El cultivo de palma de aceite requiere condiciones climáticas óptimas para alcanzar los máximos rendimientos: radiación solar superior a 1.500 horas/año, temperatura entre 24 y 28 °C, precipitación de 1.800 a 2.500 mm/año, humedad relativa del 70–90 % y una evapotranspiración aproximada de 5 mm/día. Las cuatro zonas productoras de Colombia presentan algunas diferencias climáticas, lo que genera respuestas diferenciadas ante el ENOS (El Niño Oscilación del Sur). A continuación, los principales impactos que suelen presentarse por zona palmera:

Zona palmeraCondición esperada (El Niño 2026)Principales riesgos
Central y NorteSequía (El Niño)Déficit hídrico severo. Incremento de temperaturas máximas. Riesgo de incendios. Reducción de polinizadores.
OrientalSequía (El Niño) / InundacionesAlta exposición a estrés hídrico en El Niño. Meta y Casanare muy vulnerables a inundaciones durante las temporadas de lluvia.
Suroccidental y subzona UrabáMayor precipitación (El Niño)Anegamientos e inundaciones más frecuentes. Mayor riesgo de afectación por Pudrición del Cogollo. Dificultades logísticas de cosecha.

2.1 Efectos de la sequía — Zonas Norte, Central y Oriental

  • Las palmas acumulan flechas, presentan secamiento de hojas y pérdida de área foliar.
  • La raíz absorbe hasta 78 % menos nitrógeno y 57 % menos potasio.
  • Bajan las poblaciones de insectos polinizadores, lo que puede reducir el peso del racimo en un 42 % y el contenido de aceite en un 48 %.
  • Una sequía severa puede bajar la producción más del 30 % en dos años. Y lo peor: los efectos llegan con rezago de 4 a 24 meses.
  • Aumenta el riesgo de incendios en la plantación y en áreas de bosque cercanas.

2.2 Efectos de los excesos de agua — Zona Suroccidental y subzona de Urabá

  • Los lotes pueden anegarse con mayor frecuencia, dificultando las labores y la cosecha.
  • Las raíces se asfixian por falta de oxígeno, lo que reduce la absorción de nutrientes.
  • Aumenta la incidencia de pudrición del cogollo (PC) y otras enfermedades del estípite y los racimos.
  • La polinización se dificulta, especialmente en híbridos OxG.

3. ¿Qué debe hacer ahora? Estrategias por zona

Las estrategias de manejo deben implementarse de manera anticipada a la ocurrencia del fenómeno. La reacción tardía, cuando el cultivo ya presenta estrés por déficit hídrico, aumenta significativamente los costos de mitigación y reduce la efectividad de las intervenciones.

3.1 Zonas con sequía (Central, Norte y Oriental)

  • Suelo: cubra el suelo con vegetación acompañante benéfica: reduce la temperatura del suelo hasta 10 °C, retiene 20 % más humedad y disminuye la escorrentía en 25 %.
  • Coloque la biomasa disponible (tusas y hojas de poda) sobre el suelo para conservar la humedad y mejorar las raíces.
  • Corrija la compactación: un suelo compactado no almacena ni retiene bien el agua.
  • Agua: use riego eficiente: el riego por goteo de alto caudal alcanza el 97 % de eficiencia, frente al 36 % del riego por superficie. Sin riego, los rendimientos pueden caer más del 37 %.
  • Monitoree los niveles de agua en el suelo al inicio de la época seca y haga trinchos en los canales cuando sea oportuno.
  • Nutrición: fertilice solo en los meses con lluvias superiores a 150 mm. Aplique antes de la sequía: potasio (K), cloro (Cl), boro (B) y zinc (Zn).
  • Evite la urea con altas temperaturas. Use nitrato de amonio o sulfato de amonio.
  • Tras el evento, aplique fósforo, nitrógeno y magnesio para recuperar la palma.
  • Polinizadores: monitoree permanentemente las poblaciones de Elaeidobius kamerunicus. Si bajan de 150 insectos por inflorescencia, traslade poblaciones o implemente polinización artificial.
  • Suspenda insecticidas en época seca.
  • Siembras: no siembre en el segundo semestre en zonas Norte, Central y Oriental. Si tiene vivero listo, espere al año siguiente.
  • Cultivo: mantenga las podas al día y refuerce el monitoreo de Stenoma cecropia.
  • Aplique el decálogo de buenas prácticas de Fedepalma para prevenir incendios.

3.2 Zonas con exceso de agua (Suroccidental y Urabá)

  • Drenaje: revise y ajuste los sistemas de drenaje antes del evento. Identifique zonas de acumulación y líneas de flujo.
  • Sanidad: monitoree frecuentemente el estado de las raíces y la aparición de síntomas de Pudrición del Cogollo.
  • Nutrición: fraccione las aplicaciones de fertilizantes para evitar pérdidas por lavado. Evite la urea.
  • Cosecha: una vez drenan los lotes, limpie los platos y recoja frutos sueltos. Ajuste los ciclos de cosecha para evitar sobremaduración.
El Niño no tiene por qué presentar impactos inevitables en nuestros cultivos, es un ciclo recurrente, un pulso natural del planeta que se manifiesta en el océano Pacífico, pero cuyas consecuencias se gestionan en nuestras cuencas del continente. Actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre mitigar el impacto o lamentar grandes pérdidas.

4. Consulte PalmaData para mayor información

Cenipalma tiene disponible la plataforma PalmaData donde puede consultar el estado actual del fenómeno ENOS, las anomalías de temperatura del océano Pacífico, el pronóstico climático y los boletines agroclimáticos con las recomendaciones de manejo del cultivo por zona. Es una herramienta gratuita, actualizada y diseñada para apoyar sus decisiones del cultivo de palma de aceite en Colombia.

Andrea Zabala Quimbayo
49 Posts
Investigadora área Geomática, programa Agronomía de Cenipalma
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