Miguel Ángel Daza Ariza es un productor de pequeña escala de la vereda La Laguna, municipio de El Copey, Cesar. Es profesional en contaduría pública, el menor de cuatro hermanas y el único hijo varón de su padre.
En el año 2024, a raíz de una calamidad de su padre, Miguel Ángel asumió las riendas del negocio de la familia, convirtiéndose en el relevo generacional, y apoyando a su padre con el proyecto de cultivo de palma.
En el sector palmero ha visto la oportunidad de trabajar en el campo, crecer como persona y profesional, además de ayudar a su familia a salir adelante gracias a las 10 hectáreas en su finca.
Dialogamos en una entrevista con Miguel Ángel sobre su vida, y cómo el sector palmero ha impactado en su vida.
Entrevistador: inicialmente me gustaría preguntarle, ¿cómo inició esa vinculación en el sector palmero?
Miguel Ángel: yo anteriormente no estaba involucrado en el sector, porque soy contador público de profesión. Pero a raíz de una enfermedad de mi papá, que es una persona mayor, empecé a incursionar en el campo. Vi la oportunidad en la palma como otra fuente de trabajo, así que asumí las riendas del negocio de la familia.
Mi papá inicialmente trabajó en una empresa de palma, ya actualmente es pensionado. En el año 2007 sembró 10 hectáreas de palma de aceite gracias a esa empresa y de ese momento empezó a trabajar él en su propia finca. En ese tiempo, en el 2007, recuerdo yo que yo cursaba segundo semestre de contaduría en la Universidad Popular del Cesar. Mi papá siempre ha tenido ese constante llamado conmigo porque soy el único hijo varón de él. Entonces, siempre decía, “No, yo voy a sembrar palma.” Me daba sus ideas y desde el primer momento yo le dije, “Bueno, sí, ‘papi’, es una oportunidad”. Así que lo animé también. La palma es un cultivo rentable. Lo hemos visto como una oportunidad, y realmente así ha sido.
Entdo.: A partir del camino que ha recorrido en el sector palmero, ¿cómo ha transformado la palma su vida y la de su familia?
M.A.: la palma ha transformado mi vida y en la de mi familia, especialmente porque desde un principio lo vimos como un cultivo rentable. Y gracias a la palma, le debo mi educación. Por medio de mi educación yo he cambiado mi vida. Si mi papá en ese tiempo no hubiese tenido la palma, no hubiese tenido la oportunidad de pronto de pagar una pensión allá o de pagarme los estudios… Entonces, la palma a mí me transformó la vida en todos los aspectos. En la educación, en lo emocional, en todo. Mis hermanas también tienen su educación. Tienen sus trabajos. La mayor es enfermera, la otra es psicóloga, entonces tienen sus trabajos.

Entdo.: así como usted es relevo generacional de su padre, ¿también ve a su hijo como su relevo generacional en el futuro? De hecho, ¿cómo se ha empezado a incursionar ese acercamiento con la palma?
M.A.: sí, yo tengo un hijo que tiene un año y seis meses. Está pequeñito, pero ya lo involucré en ese ambiente del campo para que, así como a mí me gustó, a él también le llegue a gustar. Quizá en otros años ya cuando esté un poquito más grande, ya esté más involucrado en la palma. Noto que por ahora que ya le gusta la naturaleza, le gustan las plantas y todas esas cosas. Se anima de pronto cuando ve a los animales, los caballos, todas esas cuestiones. Sí le veo esa emoción. Yo me imagino que cuando hable ya vaya a decir, “Llévame a la finca”, o cualquier cosa así.
Entdo.: teniendo usted 10 hectáreas de palma ¿cuáles han sido esas prácticas sostenibles que lleva a cabo en su finca?
M.A.: se manejan todas las prácticas. Todas las recomendaciones que nos hacen los técnicos. Por ejemplo, el manejo del compost de tusa. Se han hecho todas esas prácticas que nos ayudan a que nuestro cultivo sea más sostenible.

Entdo.: si tuviera la oportunidad de darle un mensaje a los otros productores, personas en general o jóvenes relevo generacional para que continúen participando en el sector palmero ¿qué les diría?
M.A.: yo invito, sobre todo a la nueva generación, a los jóvenes, que esto es un sector que nos cambia la vida de una manera increíble.
Yo jamás pensé a mis 35 años llegar a este sector. Es decir, no lo tenía en mis planes. Lo veía como algo lejos. Pero me doy cuenta de que la palma es un cultivo que nos transforma la vida a nivel personal en todos los aspectos. Yo le debo a la empresa y a la palma mi educación. Por eso, invito a la nueva generación a que se vinculen y se motiven; y a los demás compañeros que estamos en esto, a que le metamos ganas y actitud, porque esto es un sector importante aquí en Colombia y lo debemos seguir apoyando. Nos transforma la vida de una manera interesante.
Entdo.: usted es un productor afiliado a la Federación, ¿Qué le motivó a estar vinculado?
M.A.: para mí estar vinculado a Fedepalma es un espacio que nos brinda a nosotros los pequeños productores a estar implementando las mejores prácticas; y a nivel gremial a incentivarnos a vender legal, porque es lo que uno busca. Nos ayuda, tanto en las cuestiones fiscales, como tributarias y en la parte productiva, porque el negocio cuando es legal es productivo.

Entdo.: en ese sentido, ¿qué decirle a la Federación?
M.A.: gracias por mantener ese contacto hacia nosotros los pequeños productores, porque ha sido de gran ayuda. Estar en diferentes espacios en donde está Fedepalma y Cenipalma, nos permite conocer y avanzar en muchos procesos que desconocíamos. Mas que todo a los pequeños, que somos los que necesitamos ese tipo de espacios para mejorar en el cultivo.




