domingo, 18 de enero de 2026 - ISSN en línea 2744-8274

“La palma no solo nos da estabilidad emocional, sino también tranquilidad”: Liliana García Villamil, productora de El Retén, Magdalena

Liliana García
Foto: Estefany Aristizábal Bedoya
Rostros de la palma

La historia de Liliana Patricia García Villamil es un retrato de perseverancia. Madre de Geral Sofía, de 20 años, y Tomás Elías Herrera García, de 12. Liliana ha construido su proyecto de vida alrededor de la palma de aceite, primero desde lo administrativo y luego desde la finca propia que hoy defiende como legado familiar.

Su relación con el sector palmero comenzó hace más de dos décadas. Ingresó trabajando en distintos Núcleos Palmeros, primero como secretaria del grupo Daabon y luego en Hacienda El Playón. Durante 12 años conoció el engranaje del gremio desde adentro: los números, los procesos, las decisiones que sostienen una plantación. Hasta 2008, su rol fue administrativo, pero su mirada siempre estuvo puesta en la tierra. Siempre proyectándose hacia ese sueño de tener su propia finca y alcanzar una independencia construida con esfuerzo propio.

Ese proyecto se fue materializando poco a poco. Con una disciplina férrea para el ahorro, Liliana empezó a comprar tierra por tramos, una o dos hectáreas a la vez. Cada adquisición era un paso más hacia su meta. El fallecimiento de su abuela marcó un punto decisivo: la herencia que recibió no se dispersó, sino que fue invertida en adquirir las partes restantes del terreno donde ya se proyectaba como palmicultora. Allí consolidó el espacio que sería el resultado de años de constancia y visión, afianzando las bases de lo que sería su finca actual: “Vayan viendo.”

Durante más de una década, la palma le ofreció estabilidad. En lo económico, le permitió sostener a su familia; en lo social, le abrió la posibilidad de servir a otros productores, ayudándolos a mejorar su calidad de vida; y en lo ambiental, la llevó a adoptar buenas prácticas que hoy considera indispensables para el trabajo en el campo. Sin embargo, en 2021, la llegada de la pudrición del cogollo (PC) a su finca puso en riesgo lo construido.

Lejos de paralizarse, Liliana optó por resistir desde el conocimiento y la organización. Con el respaldo de Fedepalma y el acompañamiento técnico de Cenipalma, inició un proceso de renovación con cultivo híbrido, en el que ya completa un año y ocho meses de trabajo, enfocado en la polinización.

Relevo generacional

El proyecto de Liliana no se limita al presente. Su mirada está puesta en el futuro y tiene nombre propio: Tomás Elías Herrera García, su hijo menor. A sus 12 años, Tomás es el relevo generacional que ella presenta con orgullo. Es un niño solidario, con una temprana conciencia social.

Tomás no solo acompaña a su madre en los eventos o actividades vinculadas al sector palmero, sino que además ayuda en las labores de la finca, apoyándola en la siembra y el transporte de palma durante los fines de semana o en las tardes, después de la escuela.

Foto: Estefany Aristizábal Bedoya.

Tomás adquiere conocimientos gracias a su madre y al acompañamiento de ingenieros del Núcleo Palmaceite y Cenipalma, quienes le enseñan cómo cuidar la palma y enfrentar las plagas. Ese aprendizaje temprano refleja un acercamiento al campo con compromiso y sentido de pertenencia. De hecho, una de las cosas que más le gusta de estar vinculado al sector es su naturaleza. Por ese mismo motivo, anima a otros niños para que vayan al campo y se enamoren del sector.

Una de las cosas que señala Liliana es su deseo de que su hijo siga cultivando el campo. Quiere que siga transformando sueños y que continúe de la mano con los gremios y en la federación. De este modo, y en palabras de la misma Liliana:

Podrá impulsar a los padres de sus compañeritos para que se mantengan en el cultivo de la palma, que es lo mejor que hay en el momento.

Es por este motivo que Liliana le dice a su hijo que este proyecto algún día será suyo, por lo que el pequeño niño siempre le responde: “Yo esto lo cuidaré con mi corazón porque esto es una parte de mí”.

Acompañamiento en el sector: entrega de materiales educativos

 

Fotos: Estefany Aristizábal Bedoya

A través de la Gerencia Regional de la Zona Norte de Fedepalma, Liliana García recibió la entrega académica para la institución Departamental Euclides Lizarazo ubicada en el municipio de El Retén, Magdalena, donde ejerce como docente. Gracias al CID Palmero se entregó un material educativo para 25 estudiantes de primaria con condición especial, facilitando el aprendizaje

En esta actividad se contó con la participación de extensionistas ambientales de Cenipalma, así como también de ingenieros del Núcleo Palmaceite.

Mensaje para el sector

 

Foto: Estefany Aristizábal Bedoya.

Liliana agradece el apoyo de Fedepalma, Cenipalma y al núcleo Palmaceite por su apoyo incondicional y espera que continúen con el mismo acompañamiento, enriqueciendo con nuevos conocimientos sobre el híbrido OxG y aportes tecnológicos.

Además, hace un llamado de perseverancia a otros productores que aún no se han decidido por renovar su cultivo:

Ya es hora de que renueven su cultivo. Sabemos que la palma cada quince días está en producción.

Su historia es la de una mujer que, a pesar de las dificultades, decidió sembrar futuro en su finca Vayan Viendo y hoy, con el acompañamiento de su hijo y su fe, espera ver pronto los grandes frutos. Porque su tierra no solo produce palma, sino esperanza.

Estefany Aristizábal Bedoya
49 Posts
Asistente de comunicaciones de Zona Norte
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