La investigación de Cenipalma sobre los cultivares híbridos OxG demuestra que su eficiencia en el uso de nutrientes y agua es diferente a la de los cultivares Elaeis guineensis. Los hallazgos orientan a productores hacia prácticas más rentables.
Desde las primeras etapas, los híbridos OxG requieren un plan de fertilización específico. En vivero, la mejor respuesta vegetativa se logra con 20 gramos de nitrógeno, 10 de fósforo, 10 de potasio y 0,5 de boro. Estos aportes iniciales garantizan un desarrollo más uniforme y vigoroso. En la etapa joven, el nitrógeno y el potasio son determinantes para incremento de área foliar, mientras que el boro asegura una mayor producción de racimos.
Los estudios de Cenipalma han comprobado que los niveles de suficiencia foliar para OxG no corresponden a los definidos para E. guineensis. Esto obliga a técnicos y productores a basarse en referencias propias del híbrido para evitar errores en la definición de los planes de nutrición.
Los cultivares híbridos OxG desde el punto de vista nutricional presentan comportamientos claramente diferenciados con respecto a palmas E. guineensis.
Nolver Arias, investigador titular y coordinador del programa de Agronomía de Cenipalma.
El análisis comparativo también demuestra que los híbridos requieren menores cantidades de nutrientes para producir una tonelada de aceite en relación con los cultivares E. guineensis. Esta ventaja representa un ahorro en fertilización y un beneficio ambiental importante.
Agua y productividad: una relación crítica
En condiciones de la Zona Norte, la evapotranspiración del híbrido OxG entre los seis y ocho años fue similar a la de E. guineensis, con valores promedio de 5,4 a 5,5 milímetros diarios. Sin embargo, la investigación ha identificado periodos críticos de sensibilidad al déficit hídrico.
Según los estudios realizados por Cenipalma, treinta y tres meses antes de la cosecha, el estrés por falta de agua puede reducir hasta en 44 % la producción. Veintiún meses antes, la pérdida alcanza 27,2 % y diez meses antes se registra un 28,7 % por aborto de inflorescencias. En términos prácticos, un déficit promedio de 100 milímetros puede significar entre 1,5 y 2 toneladas menos de racimos por hectárea.
Estas cifras confirman que el agua es un factor de primer orden para asegurar rendimientos sostenidos. Los sistemas de drenaje bien diseñados, la conservación de la humedad con coberturas y la planificación del riego resultan imprescindibles para mitigar los efectos del déficit.
Mejores prácticas para mejorar la productividad
El conocimiento generado en torno a nutrición y agua para OxG ofrece al sector palmero una hoja de ruta clara. La diferenciación frente a E. guineensis obliga a replantear prácticas tradicionales y adoptar esquemas ajustados a la fisiología y requerimientos del híbrido.
“Se necesitan menores cantidades de nutrientes para producir una tonelada de aceite cuando se comparan los cultivares híbridos con respecto a E. guineensis”, reiteró Arias, subrayando la importancia de la eficiencia como criterio para la toma de decisiones técnicas, económicas y ambientales.
El reto para Cenipalma es trasladar este conocimiento a cada zona palmera, donde los factores de suelo, clima y disponibilidad de agua exigen un manejo específico, de precisión. Con estas evidencias, el híbrido OxG se consolida no solo como alternativa frente a los problemas fitosanitarios que aquejan la palmicultura colombiana, sino como una oportunidad para producir más con menos insumos.




