*Edición #14, septiembre 2025
La sostenibilidad en la palma de aceite es un camino lleno de retos con final feliz: palmicultores aplicando las mejores prácticas y logrando mayor productividad, dos grandes objetivos.
El propósito que une a los palmicultores colombianos y la meta que comparten es entregarle al país y al mundo aceite de óptima calidad, producido con responsabilidad económica, social y ambiental.
En otras palabras, integrar a la producción del aceite en los diferentes eslabones de la cadena productiva las mejores prácticas sostenibles, y contar con elementos, herramientas y conocimientos para demostrar que la palmicultura en Colombia vive la sostenibilidad.
Para lograrlo, Fedepalma y Cenipalma diseñaron una estrategia sectorial de sostenibilidad, que traza el camino para que todos los actores del sector logren materializar, en cada fase de la producción, los estándares de sostenibilidad.
Según lo explica el director sostenibilidad y acceso a mercados de Fedepalma, Andrés Felipe García, el fin principal de la estrategia es lograr que las cosas se hagan bien, a partir de la adopción de mejores prácticas, para lo cual desde la Federación y el Centro de Investigación se generan las herramientas para el cierre de brechas con un impacto social y ambiental positivo, todo ello traducido en el mejoramiento de la productividad y calidad de vida de los palmicultores.
La estrategia se fundamenta en herramientas diseñadas para medir y orientar el desempeño del productor frente a la sostenibilidad. Se destaca el Índice de Sostenibilidad (IDS), un instrumento que cumple doble función: por un lado, identificar el nivel de adopción de prácticas ambientales, sociales y económicas en el cultivo y en la planta de beneficio; por otro, facilitar la priorización de acciones de mejora, al ofrecer una línea base y un mecanismo de seguimiento para evaluar el avance en el camino hacia la sostenibilidad.
Este índice se convierte, además, en un aliado clave para los productores que desean acceder a mercados diferenciados. Su diseño incorpora criterios alineados con el cumplimiento legal y con los principales estándares nacionales e internacionales en materia de sostenibilidad, lo que lo posiciona como una herramienta técnica y estratégica para avanzar hacia la certificación en palma de aceite sostenible.
En 5 años de trabajo con el IDS se han logrado más de 6.500 registros de predios palmeros que han arrojado información diagnóstica y estratégica de gran utilidad para medir el estado de las cosas, orientar procesos de mejora, evidenciar avances en la adopción de prácticas sostenibles y prestar la asistencia técnica requerida con enfoque de sostenibilidad.
La estrategia sectorial se distingue por estar basada en datos, es así como el IDS, siendo la herramienta integrativa al interior de la estrategia, utiliza un tablero de control que permite gestionar la información a diferentes niveles, desde indicadores nacionales hasta planes de trabajo a escala predial. Este tablero es producto de la alianza estratégica entre Solidaridad Network y Cenipalma.
En el primer semestre del 2025 fue rediseñado para hacerlo más amigable y accesible y así facilitarla prestación del servicio de asistencia técnica con un enfoque de sostenibilidad de los equipos técnicos de las zonas palmeras: una plataforma digital que según lo explica el director de Extensión de Cenipalma, Julián Fernando Becerra-Encinales, permite visualizar indicadores en tiempo real, identificar brechas de cumplimiento y priorizar acciones tanto a nivel de plantación, como de subzona y de zona.
El nuevo tablero genera, además, análisis comparativos basados en la recopilación, procesamiento y análisis de información, con una ganancia adicional: la identificación de referentes en sostenibilidad que conllevan al intercambio de experiencias exitosas.
Retos
Los palmicultores de menor escala (75% del total en Colombia), son el principal público objetivo de la apuesta por la sostenibilidad, por lo cual el primer reto es gestionar el cambio sobre la forma de hacer las cosas, adicional a poder demostrarles que las inversiones con el enfoque integral que demanda de la sostenibilidad acarrean réditos que las justifican.
Certificarse es otro reto: según la directora ejecutiva de la Corporación APSColombia, Ximena Mahecha, las mayores dificultades para quienes deciden hacerlo están dadas en los temas laborales que exigen avanzar en la formalización y en la demostración de no deforestación.
En este último aspecto, si bien el 99% de la palma sembrada en Colombia no está asociada a la deforestación, es indispensable contar con evidencias que así lo comprueben. Hoy, cerca de 90.000 hectáreas están certificadas: 20% de la producción de aceite crudo del país.
Recursos sostenibles
Fedepalma, Cenipalma y Solidaridad han conformado una tripleta ganadora para promover la sostenibilidad en la producción de palma de aceite. Para fortalecer esta estrategia se ha canalizado un total de 500.000 €, gracias, entre otros, al apoyo del Reino Unido y de Países Bajos.
Según la gerente del programa de Palma de Aceite Sostenible de Solidaridad Network en Colombia, María Goretti Esquivel, uno de los resultados de este trabajo conjunto fue materializar una estrategia de sostenibilidad del sector palmero colombiano basada en datos, recogiendo y capitalizando los resultados de los últimos años, la actualización del tablero de IDS, el cual no solo ofrece una interfaz más agradable y un manejo intuitivo, sino que permite filtrar la información según lo que se requiera y visualizar el histórico de resultados para poder medir el progreso a la deforestación, es indispensable contar con evidencias que así lo comprueben. Hoy, cerca de 90.000 hectáreas están certificadas: 20% de la producción de aceite crudo del país.
Cada gota cuenta
Ante esta premisa y teniendo en cuenta que hay zonas en las que la temporada de lluvias es insuficiente o, por el contrario, surgen prolongados periodos de sequía, Cenipalma asesora a los cultivadores en aspectos clave como la identificación de fuentes de agua; es decir, definir si el predio cuenta con pozos profundos, ríos o quebradas. Este dato es relevante, pues de ello depende el establecimiento de sistemas de riego y, por lo tanto, la capacidad de producción.
También, los orienta en la implementación de sistemas de riego eficaces, por ejemplo, “pasar del riego por inundación, que es totalmente ineficiente, al riego por melgas conducidas, lo que incrementa la eficiencia en un 30%”, precisó Cortés.
Para los productores que ya tienen sistemas por goteo o aspersión, la labor de los técnicos se centra en optimizar la bocatoma, la descarga, además de revisar el correcto funcionamiento de los aspersores.
“De esta forma, se puede dar a la palma el agua que necesita en el tiempo que lo requiere y la frecuencia adecuada, de acuerdo con el balance hídrico y la disponibilidad de cada predio”, señaló.
Claves para mejorar la productividad de los cultivares híbridos
Según el observatorio de productividad de Cenipalma, los cultivares híbridos OxG han alcanzado rendimientos superiores a los Elaeis guineensis, con producciones que alcanzan las 40 toneladas por hectárea en algunas zonas. Fundamental el manejo eficiente del agua.
La producción de palma de aceite ha enfrentado diversos desafíos en los últimos años, que a la larga se convirtieron en experiencias que entregaron herramientas para afrontar el presente. En la actualidad, además de dar un manejo efectivo a enfermedades como la pudrición del cogollo o la marchitez letal, se debe prestar especial atención al cambio climático y al manejo eficiente del agua para mantener la productividad.
Este enfoque es fundamental, considerando que el cultivo de palma en el país marcha por buen camino. Se estima que hay 110.000 hectáreas sembradas con cultivares híbridos OxG, los cuales están logrando rendimientos superiores a los cultivares E. guineensis.
Algunos cálculos muestran que la tasa de extracción de aceite, TEA, en cultivares híbridos está entre 4 y 5 puntos porcentuales por encima de lo que se obtiene con E. guineensis en todas las zonas del país.
La productividad más alta reportada en el último año es de aproximadamente 48 toneladas por hectárea, en la subzona de Urabá, en la Zona Norte. Por su parte, en la Zona Oriental, se ha logrado superar las 40 toneladas por hectárea.
Para lograr que esta sea una constante en un amplio porcentaje de productores, la Corporación Centro de Investigación en Palma de Aceite (Cenipalma) está trabajando de la mano con los núcleos palmeros y con los productores en promover la adopción de mejores prácticas de productividad en los cultivares híbridos OxG.
A través de la asistencia técnica se promueven las mejores prácticas para garantizar el uso eficiente del agua, primordial en los cultivares híbridos, y otras como la correcta aplicación del ácido naftalenacético, ANA líquido, que ha reportado buen rendimiento y mayor tasa de extracción de aceite.
El agua es esencial para estos cultivares, es indispensable para los procesos fisiológicos de la palma pues permite el llenado de los racimos, asegura la fecundación después de la polinización, facilita la absorción de nutrientes, regula la temperatura de la planta y evita su deshidratación, entre otros aspectos”, explicó Camilo Cortés, líder de asistencia técnica (E).
Recomendaciones para incrementar la productividad
La palma de aceite es un agronegocio rentable, pero requiere buena agronomía y este es un requisito que deben cumplir todos los productores, sin importar la ubicación, el tamaño de la plantación ni el tipo de cultivar.
Algunas recomendaciones que deben tener en cuenta todos los palmicultores y quienes inician en esta agroindustria, es buscar asesoría técnica a través de los núcleos palmeros.
Igualmente, planificar la siembra o la renovación, en este último caso, hacer una correcta eliminación de palmas, tumbar, picar y esparcir los residuos de la palma eliminada.
Sembrar material certificado, con registro ICA, hacer un diseño de plantación de acuerdo con los requerimientos técnicos y la normatividad ambiental vigente.
“Vemos que los cultivares híbridos OxG definitivamente son parte del camino, creo que va haber una reconversión tecnológica hacia el híbrido más fuerte en los próximos años. Prevemos que llegaremos a 300.000 hectáreas sembradas en híbrido muy pronto y eso implica una exigencia mayor para los productores y para el Centro de Investigación”, concluyó Cortés.




