domingo, 18 de enero de 2026 - ISSN en línea 2744-8274

Gestión de nutrientes: clave para la sostenibilidad y la productividad en los sistemas agroalimentarios

Gestión de nutrientes: clave para la sostenibilidad y productividad en los sistemas agroalimentarios
Foto: Fedepalma

En la segunda jornada de la plenaria de la Conferencia Internacional sobre Palma de Aceite, Xin Zhang, profesora del Centro de Ciencias Ambientales de la Universidad de Maryland, expuso la importancia de una gestión sostenible de nutrientes como el nitrógeno (N) y el fósforo (P), fundamentales para la productividad agrícola y la seguridad alimentaria global.

Zhang advirtió que el uso excesivo de fertilizantes no solo representa un gasto innecesario para los agricultores, sino que también ha generado graves problemas medioambientales, entre ellos contaminación de agua y aire, cambio climático y afectaciones a la capa de ozono. Por ello, subrayó que mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes es clave para avanzar hacia una agricultura más sostenible y resiliente.

La investigadora destacó que la gestión de nutrientes también tiene un rol estratégico en la transición hacia una economía baja en carbono. Mientras reducir fertilizantes nitrogenados sintéticos o las emisiones de óxido nitroso puede mitigar impactos ambientales, la expansión de biocombustibles como la palma aceitera o el uso de amoníaco como combustible marítimo incrementan la demanda de N y P, lo que plantea un complejo balance.

Con datos globales de su laboratorio, Zhang mostró que la eficiencia actual del uso de nitrógeno y fósforo en la agricultura es del 43 % y 66 % respectivamente, cifras que evidencian un amplio margen de mejora. En particular, analizó las tendencias del uso de nutrientes en los principales países productores de palma de aceite, resaltando tanto los avances como los desafíos.

Algunas cifras globales

Para alimentar a una población mundial en crecimiento hacia 2050, es imprescindible aumentar la producción de alimentos sin sobrepasar los límites ambientales del planeta. Sin embargo, el análisis de datos entre 1961 y 2015 revela que muchos países aún están lejos de alcanzar ese equilibrio. China, por ejemplo, ha logrado altos niveles de producción agrícola, pero a costa de una gran contaminación, lo que refleja una baja eficiencia en el uso de recursos. India enfrenta el doble desafío de una productividad limitada y una eficiencia decreciente. En contraste, países como Francia y Brasil han demostrado que es posible mantener una producción significativa con menor impacto ambiental, acercándose al objetivo ideal: la “zona verde”, donde se logra suficiente producción con baja contaminación.

El reto global consiste en mover a más países hacia esa zona verde. Para lograrlo, se requieren transformaciones profundas en la agricultura, incluyendo el uso de tecnologías de manejo más eficientes, políticas públicas que incentiven prácticas sostenibles y una revisión estratégica de los tipos de cultivos. Estados Unidos, con una productividad moderada y eficiencia estable, muestra que es posible avanzar sin retroceder en sostenibilidad. El mensaje es claro: sí es posible alimentar al mundo sin destruir el medio ambiente, pero esto exige un mejor uso del nitrógeno y una gestión más inteligente de los recursos agrícolas a nivel global.

Finalmente, insistió en que para lograr una gestión verdaderamente sostenible no basta con innovaciones tecnológicas en finca, sino que se requiere ampliar la mirada a todo el sistema agroalimentario, integrar factores socioeconómicos y sumar a distintos actores en la toma de decisiones.

Gabriel Alejandro Molano Rojas
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Especialista de Comunicaciones
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