Por:
Adriana Katherine Rodríguez León, Asistente de Investigación II, Programa de Agronomía
Álvaro Rincón Numpaque, Asistente de Investigación II, Programa de Agronomía
Luis Guillermo Teherán, Investigador Postdoctoral, Programa de Agronomía
Nólver Arias Arias, Coordinador Programa de Agronomía
El establecimiento de coberturas vegetales en lotes de palma joven, tanto en primera siembra como en renovaciones, es una práctica clave que optimiza el manejo del cultivo al contribuir con el manejo de la vegetación acompañante, reducir la competencia por recursos y disminuir las labores de mantenimiento.
Estas coberturas contribuyen a la conservación del suelo al reducir la erosión, la escorrentía y las pérdidas de agua, además de estabilizar la temperatura y mantener la humedad. También aportan biomasa que incrementa la materia orgánica y favorece la actividad biológica y el desarrollo radical de la palma.
Cuando se trata de coberturas leguminosas, ofrecen el beneficio adicional de la Fijación Biológica de Nitrógeno, enriqueciendo el sistema y conservando la fertilidad natural del suelo. Entre las especies más utilizadas en palma de aceite se destacan Kudzú (Pueraria phaseoloides), Desmodium (Desmodium heterocarpon) y Mucuna (Mucuna bracteata).
¿Cómo mejorar la germinación de las coberturas leguminosas?
Las semillas de leguminosas presentan latencia física, una característica evolutiva que consiste en una cubierta dura e impermeable que impide la germinación. Para superar esta barrera y lograr una germinación uniforme, se aplica la escarificación, un proceso que facilita la entrada de agua y oxígeno. Los métodos más comunes se agrupan en mecánicos, térmicos, químicos y biológicos, y su elección depende de la especie, la cantidad de semilla y los recursos disponibles.
Técnicas sencillas de escarificación de leguminosas más utilizadas en campo
Las semillas de Desmodium y Kudzú, aunque pequeñas (2–4 mm), su cubierta es impermeable lo que dificulta la germinación natural si no se desgasta previamente. Los métodos más usados en campo son:
- Escarificación con papel lija: ofrece los mejores resultados, pero el proceso puede ser lento cuando se trabaja con grandes volúmenes, ya que cada semilla debe rozar la superficie abrasiva. Se realiza hasta que la semilla pierda su brillo natural, lo que indica el desgaste y la porosidad de la testa.
- Inmersión en agua caliente: se recomienda sumergir las semillas en agua a 70 °C durante 1 a 5 minutos, ajustando el tiempo según la cantidad de semilla. Después del tratamiento, es importante secarlas antes de la siembra para facilitar la labor y evitar problemas de manejo.
- Uso de tambor giratorio con arena gruesa: permite desgastar la testa por fricción, aunque requiere separar las semillas de la arena al finalizar, lo que puede generar pérdidas, especialmente en especies como Desmodium por el tamaño similar. Se debe mantener la agitación hasta que las semillas pierdan su brillo natural, prestando atención para no fracturar completamente las semillas.
- Escarificación con ácido sulfúrico (H₂SO₄): en una proporción aproximada de 2,5 ml por cada 30 g de semilla. Las semillas deben mezclarse constantemente durante 20 minutos para desgastar la testa y, luego, enjuagarse con abundante agua para eliminar residuos antes de la siembra. Este método tiene una limitación importante, ya que requiere el uso de elementos de protección personal y espacios ventilados para evitar riesgos y es una sustancia de uso controlado en Colombia.

En pruebas realizadas en Cenipalma, por ejemplo, se encontró que la germinación de Kudzú aumenta significativamente con escarificación (Tabla 1), pasando de 16,3 % a cerca del 61 %. Al comparar métodos, los resultados son similares entre la escarificación mecánica con papel lija (61,3 %) y la química con ácido (61,7 %) y, ligeramente más bajos para la escarificación con agua caliente (51,7%). Comprobando que el método mecánico e incluso el térmico son excelentes alternativas para mejorar su germinación sin los riesgos asociados al uso de ácidos.
Tabla 1. Germinación de semillas de Kudzú con diferentes métodos de escarificación
| Método de escarificación | % Germinación |
| Sin escarificar | 16,3 ± 3,8 |
| Agua Caliente | 51,7 ± 14,8 |
| Mecánica | 61,3 ± 10,0 |
| Química | 61,7 ± 15,3 |
Para el caso de la Mucuna, las semillas presentan baja germinación y problemas de viabilidad si no se aplican tratamientos previos a su siembra. El método más recomendado para esta especie es la escarificación mecánica mediante un corte en la testa con bisturí o, más comúnmente, con cortaúñas. Con el uso de este método es posible obtener germinación de alrededor del 50 % de las semillas.
La incisión debe hacerse en el lado opuesto al embrión, asegurando que el corte solo afecte la cubierta evitando daños en profundidad. Es fundamental la desinfección de las herramientas para prevenir contaminación en las semillas.

Aspectos claves para lograr una germinación exitosa y un buen establecimiento de las coberturas
- Viabilidad de las semillas: verifique siempre el estado de las semillas. Aunque la cubierta dura protege el embrión frente a condiciones adversas, la capacidad de germinar no es permanente y varía según la especie. Por ejemplo, en Mucuna bracteata, es de hasta unos 12 meses, con mejor germinación entre los 6 y 12 meses posteriores a la cosecha. Después de un año, la viabilidad disminuye drásticamente, dificultando el establecimiento. Prefiera el uso de semillas frescas para todas las especies.
- Pruebas de germinación previa: escarifique una pequeña cantidad y coloque 3 grupos de 100 semillas en toallas de papel humedecidas dentro de un recipiente limpio. Permita su crecimiento por una semana y cuente las germinadas para calcular el porcentaje y confirmar si son aptas para la siembra.

- Lavado y selección: después de la escarificación, lave las semillas para retirar impurezas y descartar aquellas no viables. Al sumergirlas en agua, las semillas vanas flotan y las sanas se hunden. Luego, seque a la sombra antes de sembrar.
- Siembra inmediata: coordine previamente la siembra para realizarla lo antes posible después de la escarificación, ya que el desgaste de la testa facilita la entrada de agua y oxígeno, pero también aumenta el riesgo de hongos y bacterias.
- Época y manejo del lote: prefiera sembrar durante temporadas con disponibilidad de agua adecuada y en lotes con manejo previo de arvenses para favorecer la germinación y el establecimiento de las coberturas. Aplica tanto para la siembra directa en campo como para plántulas de viveros.
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