En medio de los desafíos de seguridad que enfrenta la región del Catatumbo, el deporte se consolida como una herramienta clave para la protección de la niñez y el fortalecimiento del tejido social. Así lo evidencia “Frutos para el Catatumbo”, un proyecto liderado por la Fundación Funpalcat, de Palnorte S. A. S., que desde hace más de siete años trabaja con niños y adolescentes en zonas rurales del municipio de Tibú, Norte de Santander.
La iniciativa nació como respuesta a una problemática crítica en el territorio, el reclutamiento y la vinculación de menores a economías ilícitas. De acuerdo con Andrea Ortiz Miranda, Directora de Funpalcat, el fútbol se convirtió en un canal efectivo para brindar alternativas a la niñez rural.
Este proyecto surge de una problemática muy fuerte en la zona: el reclutamiento de niños y jóvenes. El fútbol se convirtió en la excusa perfecta para ocupar su tiempo libre y, a partir de allí, trabajar en valores, proyecto de vida y acompañamiento psicosocial. Explicó.
Formación en valores más allá del fútbol

Actualmente, el programa impacta a más de 250 niños entre los 6 y los 17 años, distribuidos en cinco sedes ubicadas en veredas estratégicas de Tibú. En estos espacios, el fútbol trasciende la competencia tradicional: no hay árbitros convencionales ni gana quien anota más goles, sino quien demuestra mejores comportamientos, respeto y trabajo en equipo.
Aquí prima la educación y la formación como seres humanos, señaló Ortiz.
Uno de los componentes fundamentales del proyecto son las Escuelas de Familia, escenarios diseñados para involucrar a padres y cuidadores en el proceso formativo. En la jornada más reciente se desarrollaron cuatro encuentros con la participación de cerca de 210 padres de familia.
Lo que hacemos con los niños debe reflejarse también en los hogares. La formación en valores requiere ese complemento.
Andrea Ortiz Miranda, Directora de Funpalcat
Alianzas que fortalecen el impacto social

El desarrollo de Frutos para el Catatumbo es posible gracias al trabajo articulado con aliados estratégicos como Fundación SURA, que contribuye con recursos para su sostenimiento, y Fútbol con Corazón Colombia, que aporta una metodología pedagógica basada en el fútbol para la paz y la formación integral.
Este modelo ha permitido evidenciar no solo altos niveles de satisfacción en las familias, sino también mejoras en el desempeño académico de los participantes, motivados por su permanencia en el programa.
El impacto de la iniciativa también se ha hecho visible en situaciones de emergencia humanitaria. Durante una reciente jornada en la vereda Campo 3, donde más de 70 familias se encontraban en condición de desplazamiento, el equipo integró a niños en situación de refugio temporal a actividades deportivas y recreativas.
Fue una oportunidad para celebrar el Día del Niño y brindarles un espacio diferente en medio de una situación tan difícil, relató Ortiz.
Compromiso del sector palmero con la niñez rural
A pesar de los riesgos asociados al contexto de conflicto en el Catatumbo, Funpalcat mantiene su compromiso con las comunidades.
En algunos momentos hemos considerado cerrar sedes para proteger al equipo, pero hemos decidido continuar. El mensaje es seguir trabajando y no rendirse, sostuvo Andrea Ortiz
Desde esta convicción, la organización hace un llamado a los aliados del sector palmero y a la sociedad en general a sumar esfuerzos para garantizar la sostenibilidad del proyecto.
Las puertas están abiertas para quienes quieran apoyar esta iniciativa que brinda oportunidades y esperanza a nuestros niños, concluyó.

