lunes, 10 de agosto de 2026 - ISSN en línea 2744-8274

Eva Isabel Ortiz: “Me gusta la agricultura y he visto que en la palma está el futuro”

“Me gusta la agricultura y he visto que en la palma está el futuro para todo colombiano.” Eva Isabel Ortiz
Foto: Maribel Teatín García.

Así lo relata, Eva Isabel Ortiz, palmicultora de pequeña escala, madre, mujer rural, trabajadora incansable y ejemplo del liderazgo femenino que día a día crece en el campo colombiano. Su voz transmite firmeza cuando recuerda que abrirse camino en la agricultura no fue fácil:

A pesar de ser mujer me ha tocado luchar por ese propósito de ser palmicultora, porque me gusta la agricultura y he visto que en la palma está el futuro para todo colombiano.

Eva tiene una plantación llamada La Esperanza, ubicada en el municipio de Yopal, Casanare, con dos hectáreas de palma de aceite que sembró en el año 2006, aunque pequeñas en extensión, han sido inmensas en significado, aprendizajes y oportunidades.

Empoderamiento femenino que siembra futuro

Foto: Maribel Teatín García.

En un sector históricamente liderado por hombres, Eva ha demostrado que la palmicultura también tiene rostro de mujer. Con decisión, disciplina y una conexión profunda con la tierra, ha logrado consolidar un cultivo que no solo impulsa la economía de su hogar, sino que inspira a otras mujeres rurales a cumplir sus metas, a romper barreras y a proyectarse como empresarias del campo.

Estamos demostrándole a las nuevas generaciones que sí podemos salir adelante, trazándonos metas y dejando un legado a nuestros hijos. La palmicultura es un proyecto de vida muy beneficioso, no solo para el productor, sino para quienes trabajan con nosotros.

Dos hectáreas, miles de desafíos y un corazón dispuesto

Tener solo dos hectáreas sembradas no ha sido un camino sencillo. Los retos económicos, los créditos y la incertidumbre ante cada cosecha hacen parte de la historia de La Esperanza. Sin embargo, en cada desafío, Eva ha encontrado un impulso para seguir adelante.

Con fe y disciplina, ha cumplido sus responsabilidades financieras, ha sostenido a su familia y ha logrado que la palma de aceite se convierta en una fuente de estabilidad y progreso.

La palma me ha ayudado a sacar a mis hijos adelante. Mi finca, mi cultivo y mi familia son mi motor.

Buenas prácticas agrícolas y aprendizaje continuo

A lo largo de 19 años, Eva ha participado en múltiples espacios de formación que han fortalecido su visión como productora. Cada capacitación ha sido una herramienta para mejorar sus prácticas, optimizar su manejo del cultivo y continuar creciendo como palmicultora responsable y comprometida con la sostenibilidad.

Su anhelo es seguir aplicando estos conocimientos para que su plantación continúe siendo un modelo de resiliencia, productividad y cuidado de la tierra.

Foto: Maribel Teatín García.

Eva participó en la edición del 53° Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite 2025, que se realizó en Cali, una experiencia nueva y enriquecedora, donde compartió espacios con el Presidente Ejecutivo de Fedepalma, Miembros de la Junta Directiva de Fedepalma y representantes del Gobierno Nacional.

Nunca imaginé que un día tendría la oportunidad de estar en un espacio tan importante, rodeada de expertos, investigadores, empresarios del sector y representantes del gobierno nacional, eso me hizo sentir orgullosa de mi labor y agradecida por tenernos en cuenta, nos sentimos respaldados por el gremio.

La palma que transforma vidas

De la mano de su cultivo, Eva ha visto transformarse su vida y la de quienes la rodean. La palma se convirtió en una fuente de sustento, en una oportunidad de empleo para otras familias y en un sueño que sus hijos también anhelan continuar.

Eva, conserva la ilusión de que algún día puedan ampliar su plantación y seguir creciendo como familia palmicultora.

La historia de Eva Isabel Ortiz es la prueba de que no se necesitan grandes extensiones para hacer grande a la palmicultura. Se necesita pasión, constancia, amor por el campo y la convicción profunda de que la tierra recompensa a quienes la trabajan con dedicación.

Desde su finca La Esperanza, Eva nos recuerda que la palma de aceite, cuando se trabaja con responsabilidad y corazón, tiene el poder de transformar vidas.

Maribel Teatín García
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Analista de Comunicaciones Zona Oriental
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