Los escarabajos, conocidos comúnmente como cucarrones, pertenecen al orden Coleoptera y representan uno de los grupos de insectos más diversos en los ecosistemas tropicales. En Colombia, se han documentado 595 especies de la familia Scarabaeidae, lo que evidencia su gran diversidad (Restrepo-Giraldo et al., 2003; Gasca-Álvarez y Amat-García, 2010).
En los paisajes agrícolas, especialmente en las zonas donde se cultiva palma de aceite, estos insectos cumplen funciones ecológicas esenciales. Participan activamente en la polinización, ayudan a reciclar nutrientes y contribuyen a la descomposición de la materia vegetal en el suelo, lo que beneficia la salud del ecosistema. Las larvas de muchos escarabajos participan activamente en estos procesos, contribuyendo a mantener la salud de los suelos, un aspecto vital para la sostenibilidad de los cultivos.
Desde El Palmicultor, medio de divulgación técnica de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), se resalta la importancia de proteger esta biodiversidad funcional en los sistemas productivos de aceite de palma en Colombia.
Pelidnota prasina: un escarabajo emblemático
Una de las especies más llamativas es Pelidnota prasina (Burmeister, 1844), reconocida por su característico color verde manzana claro y su aspecto metálico, típico de los escarabajos de la subfamilia Rutelinae. Esta subfamilia es comúnmente conocida como rutelinos, y sus miembros suelen habitar bosques tropicales, matorrales y bordes de agroecosistemas, incluyendo áreas donde se cultiva palma de aceite.
Distribución en Colombia y América del Sur
Según el Global Biodiversity Information Facility (GBIF), Pelidnota prasina ha sido registrada en Perú, Ecuador y Venezuela. En Colombia, se reportan 1.795 registros de ocurrencia, lo que confirma su amplia distribución nacional (DOI: 10.15468/dl.my5c79).
Estudios como el de López et al. (2015) han identificado esta especie entre las 150 especies de escarabajos fitófagos presentes en departamentos como Cundinamarca, Boyacá y Santander, todos con presencia activa de cultivos de palma de aceite.
Hábitat y adaptación a paisajes palmeros
Los rutelinos, como P. prasina, se adaptan a una gran variedad de hábitats, especialmente aquellos con vegetación arbustiva, bosques secundarios y agroecosistemas tropicales. Su presencia en fincas palmeras destaca la capacidad de estos insectos para coexistir con sistemas agrícolas cuando se promueve una palmicultura sostenible.
La documentación científica respalda su presencia en zonas de cultivo de aceite de palma, donde pueden aportar a la estructura ecológica del agroecosistema, especialmente en áreas que conservan corredores biológicos, bordes de bosque o franjas de vegetación nativa.
Alimentación y función ecológica
Los ejemplares del género Pelidnota tienen una dieta variada, alimentándose de diferentes tipos de recursos vegetales disponibles en su entorno. Las larvas, por ejemplo, se desarrollan en troncos caídos y materia vegetal en descomposición, lo que facilita el reciclaje de nutrientes en el ecosistema.
En estado adulto, estos escarabajos pueden mostrar hábitos:
- Xilófagos (alimentación basada en madera),
- Fitófagos (consumo de hojas, flores y cortezas).
Estas funciones los convierten en aliados naturales dentro del manejo ecológico del cultivo de palma de aceite, al contribuir tanto a la descomposición orgánica como al control biológico de ciertos materiales vegetales.


