domingo, 18 de enero de 2026 - ISSN en línea 2744-8274

Edward Pulver: ciencia y vida al servicio del sector agrícola mundial

Edward Pulver: ciencia y vida al servicio del sector agrícola mundial
Foto: archivo

*Edición No. 14, septiembre 2025

El punto de mira del Dr. Edward Pulver (Q.E.P.D.) fue el mejoramiento de la productividad de los productores de menor escala: la simplicidad para comunicar y la empatía, marcaron su rotundo éxito.

Para describir su profesionalismo sobraban los calificativos: científico con misión global, agrónomo polifacético, revolucionario agrícola… pero más allá de su sapiencia en el arte de cultivar la tierra, sus mayores dones los tuvo en la comunicación.

Varios factores se conjugaban en él y le ayudaban: sus profundos e irrefutables conocimientos en materia agrícola, la empatía con el productor, su sinceridad sin medida, el hablar sin anestesia y un humor brillante con el que lograba transmitir lo que necesitaba que fuera escuchado y aplicado por sus interlocutores.

Este acercamiento real a quienes labran la tierra, que se tradujo en importantes incrementos en la productividad de varios cultivos, lo convirtió en un ícono en América Latina y en el mundo.

De su invaluable labor se beneficiaron los productores de arroz, soya, plátano, cítricos, vegetales, y en los últimos años de su vida, por fortuna, de palma de aceite, a través de proyectos en los que fue cabeza o pieza clave.

Para entes internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, casi que era requisito indispensable contar con su presencia en la nómina de asesores técnicos para que a un país le fuera aprobado un proyecto.

El Banco Mundial, USAID, el Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT; el Fondo Latinoamericano para el Arroz de Riego, FLAR, y el Fondo Común de la ONU para los Productos Básicos, CFC, con los que tuvo total cercanía, valoraron y apropiaron sus conceptos, que son aplicados juiciosamente por quienes fueron sus pupilos.

A Colombia llegó en 1972, como voluntario del programa “Cuerpos de Paz”, una colaboración del gobierno de Estados Unidos en donde se enviaban expertos para trabajar en áreas como educación, desarrollo económico y agricultura. Su labor la cumplió en el ICA. Allí conoció al agrónomo Peter Jennings, un influyente experto en genética de arroz, quien se convirtió en su mentor y brújula.

Al sector palmicultor llegó tras constituirse el Fondo Latinoamericano de Innovación en Palma de Aceite, FLIPA, una plataforma similar al FLAR, creada para promover la sostenibilidad y la innovación tecnológica en la producción de palma de aceite en Colombia, Ecuador y Venezuela, que terminó desarrollándose solo en los dos primeros países.

Herencia de conocimiento

Fueron muchas las enseñanzas que le dejó a los palmicultores el conocimiento del Dr. Pulver y que derivaron en productividad. No es exagerado afirmar que lo que hoy es Extensión en Cenipalma está inspirado en muchas de sus apreciaciones.

De esa mente prodigiosa nacieron prácticas sencillas y efectivas dirigidas especialmente al mejoramiento de la productividad de los cultivadores de menor escala, como la de ‘productor a productor’, comprobando que funciona más la transmisión de conocimiento entre pares, que el procedente de complejos manuales científicos difíciles de aterrizar.

Con él, la tusa adquirió gran relevancia.  Motivó a los productores a rescatarla de las plantas de beneficio y a evitar que se siguiera quemando, para convertirla en la biomasa que aliviana el estrés hídrico en los meses de sequía.  Podía ofenderse cuando el productor le insistía en que bastaba con aplicarla en una parte del plato para evitar la fatiga, pues decía que la raíz de la planta, por donde llega el alimento, se extiende en todo su alrededor y no por partes.

Darle a la palma la fertilización requerida, sin dilaciones ni tacañeces, fue su mandato, pues no admitía que decisiones en este sentido se aplazaran.

De toda su visión, una de sus teorías que aún no se ha popularizado en Colombia, es la que llamó ‘cosecha de agua’, consistente en buscar por topografía dónde conformar pequeñas represas de agua que fueran llenadas en época de invierno y utilizadas para el riego en los meses de sequía.  Esta solución permitiría reducir a la mitad los periodos en los que, en algunas zonas palmeras, se sufre por la falta de riego.

Fue drástico al no aceptar eficiencias a medias y defensor a ultranza de la producción agrícola; ganó con argumentos basados en la ciencia todas las disputas teóricas sobre lo que le convenía o no a un cultivo y partió el 5 de agosto de 2025, después de 81 años al servicio de la humanidad.

A este estadounidense de oro, a quien tuvimos la fortuna de conocer y absorber parte de su gran sabiduría, ¡gracias, infinitas gracias!


PalmaSana y Productiva
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