En el marco del Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite se presentó un panorama sobre el comportamiento de compra de los consumidores en Colombia, como referente para la toma de decisiones del sector productivo. En su versión 54.o, realizada en Barranquilla, el managing director de la firma de consultoría Kantar, Andrés Simón, presentó la conferencia: Tendencias del consumidor y su impacto en categorías alimentarias, un análisis sobre las tendencias económicas, sociales y de consumo que están transformando el comportamiento de los hogares colombianos.
La presentación inició con una revisión del contexto económico internacional y nacional. Aunque las perspectivas indican una desaceleración del crecimiento económico en varias regiones del mundo durante 2026, América Latina continuaría mostrando una menor afectación frente a algunos de los principales desafíos globales, entre ellos la incertidumbre política general, las tensiones comerciales y las presiones inflacionarias.
En el caso colombiano, se destacó que la economía inició 2026 con señales positivas en indicadores como el empleo y la confianza del consumidor. El desempleo disminuyó a 8,8 % durante marzo de 2026 y el crecimiento proyectado del PIB alcanzó el 2,9 %. Sin embargo, persisten factores que generan cautela, como una inflación anual de 5,68 % y una tasa de interés de 11,25 %, condiciones que continúan influyendo en las decisiones de gasto de los hogares.
Uno de los aspectos destacados fue el incremento histórico del salario mínimo para 2026, cercano al 23 %. Según la presentación, esta medida tiene un efecto significativo sobre el consumo debido a que cerca del 49 % de los hogares colombianos cuenta con al menos un integrante que recibe un salario mínimo. Otro cambio se observó en los hogares de menores ingresos, que incrementaron su gasto en marcas premium durante los primeros meses del año.
📈 ¿Cómo están cambiando los hábitos de consumo y qué oportunidades representan para la agroindustria?
— Fedepalma (@FedepalmaOrg) June 10, 2026
En el #54CongresoPalmero, Andrés Simón, Managing Director de @KantarLatam, comparte un análisis sobre las tendencias del consumidor y su impacto en categorías alimentarias,… pic.twitter.com/1t0zJIeKKh
Un consumidor activo que reorganiza su gasto
La confianza del consumidor pasó de terrenos negativos a positivos al lograr un destacado repunte a final del año 2025, cuando el índice de confianza del consumidor alcanzó el 19,9 %, su nivel más alto en la década, el cual superó el promedio histórico de 4,8 %.
Los datos presentados muestran que el mercado de productos de consumo masivo registró un crecimiento de 4,6 % en valor y de 2,9 % en volumen durante el último año móvil a marzo de 2026. Asimismo, el número de compradores aumentó 2,4 %, lo que refleja que el consumo continúa expandiéndose, aunque a un ritmo más moderado que en años anteriores.
No obstante, se observa una desaceleración en el tamaño de las compras y una mayor racionalización del gasto. En este contexto, el consumidor no necesariamente compra menos, sino que distribuye sus recursos de manera diferente entre categorías, ocasiones de consumo y canales de compra, en función de sus prioridades y necesidades.
Más canales y nuevas formas de comprar
Otro de los temas centrales fue la transformación de los canales comerciales. Durante la última década, el crecimiento de formatos como los discounters, las hiperbodegas, el comercio electrónico y las tiendas de conveniencia ha modificado significativamente la manera en la que los colombianos realizan sus compras.
La presentación evidenció que los hogares colombianos utilizan actualmente un promedio de 10,5 canales de compra, frente a los seis canales que utilizaban hace una década. Esta diversificación refleja una mayor fragmentación del consumo y una creciente competencia por captar el gasto de los hogares.
Asimismo, se destacó que cada canal cumple funciones específicas en los procesos de compra. Mientras las marcas independientes y los discounters concentran las compras de despensa, las grandes cadenas y las hiperbodegas concentran una mayor proporción de las compras de reposición; las droguerías y las tiendas especializadas, por su parte, son las de mayor relevancia en las compras realizadas por proximidad.
Bienestar y valor agregado ganan protagonismo
La conferencia también mostró cómo las prioridades de los consumidores están evolucionando hacia aspectos relacionados con el bienestar, la salud y la calidad de vida. Entre los datos presentados se destacó que el 45 % de los colombianos manifiesta preocupación por el control del peso corporal y que el 33 % expresa inquietud por el consumo de azúcar. Sin embargo, estas preocupaciones no necesariamente se traducen en la eliminación de determinados productos de la dieta, sino en la búsqueda de alternativas percibidas como más saludables o de mejor calidad.
Esta tendencia se refleja en el crecimiento de categorías asociadas con vitaminas y suplementos, bebidas funcionales y productos de cuidado personal, las cuales vienen ganando participación en los gastos de los hogares.
Hogares más pequeños y nuevas dinámicas de consumo
La última parte de la presentación estuvo dedicada a los cambios estructurales que están experimentando los hogares colombianos. Actualmente, 20 % de los hogares está conformado por una sola persona. Además, una caída histórica de la natalidad (1,1 hijos por mujer), el incremento de los hogares liderados por mujeres (46 % del total) y la creciente relevancia de las mascotas están transformando las necesidades y las prioridades de consumo.
Estos cambios también se reflejan en la preparación de alimentos y en las ocasiones de consumo. Los hogares pequeños muestran una mayor diversidad de preparaciones y un crecimiento más acelerado en las ocasiones de consumo, mientras que los hogares más numerosos mantienen dinámicas distintas en términos de frecuencia y variedad.
Diferencias generacionales que redefinen el mercado
Finalmente, la conferencia analizó las diferencias entre generaciones y cómo estas influyen en las decisiones de compra. Los consumidores menores de 35 años privilegian la practicidad y se caracterizan por realizar compras urgentes y de menor tamaño, para lo cual acuden principalmente a droguerías y discounters. Los adultos entre 35 y 49 años buscan maximizar la eficiencia de sus compras mediante una mayor preferencia por canales tradicionales, mientras que los mayores de 50 años efectúan compras planificadas y de reposición, que suelen realizar en grandes cadenas e hiperbodegas.
Estas diferencias evidencian que los consumidores no constituyen un grupo homogéneo y que las empresas deben comprender las necesidades específicas de cada segmento para responder de manera más efectiva a sus expectativas.
Como conclusión, el consumidor colombiano continúa de manera activa en el mercado, pero ha transformado la distribución de su gasto. Comprender estas nuevas dinámicas, los cambios en la estructura de los hogares y la creciente diversificación de los canales de compra será determinante para responder a un mercado cada vez más complejo, competitivo y cambiante.



