Como es costumbre, el Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite es uno de los escenarios más importantes del sector para exponer y dar a conocer los más recientes estudios e investigaciones llevados a cabo por Cenipalma. En el Centro de Eventos Valle del Pacífico, en Cali, donde se desarrolla su versión 53.a, Nolver Arias,Coordinador del Programa de Agronomía de Cenipalma, expuso el tema “Maximización de la productividad de la palma de aceite en un clima cambiante: desafíos y soluciones”.
De cara a los escenarios de cambio y variabilidad climáticos, y a la meta de rendimiento para obtener como mínimo 18,08 toneladas de APC/ha al año para la palma E. guineensis y 18,63 t de APC/ha para los cultivos híbrido OxG, Arias destacó cinco desafíos: (1) suministro y manejo eficiente del agua, (2) suministro eficiente de nutrientes, (3) mantener el área foliar en estado óptimo, (4) lograr porcentajes adecuados de polinización (el fruit set depende de la eficiencia de la polinización) y (5) obtener la máxima cantidad de aceite producido en el campo.
Posteriormente, también explicó de manera técnica seis soluciones para superar esos retos: (1) cubrir los suelos parafavorecer la biodiversidad de los agroecosistemas; (2) implementar sistemas eficientes para el manejo del agua (el goteo de alto caudal representa una mayor eficiencia en los sistemas de riego con el 97 %, seguido de la aspersión (82 %) y por canales (36 %)); (3) establecer, inocular y manejar coberturas leguminosas; (4)establecer “ventanas de aplicación” de fertilizantes (fluctúan entre 80 y 220 días al año); (5) monitorear, cuidar y manejar el polen y los insectos polinizadores, y (6) cosechar racimos en estado óptimo de maduración.
Análisis económico de prácticas ACI
En esta presentación también participó Mauricio Mosquera Montoya, Coordinador de la Unidad de Validación de Cenipalma, quien expuso los resultados del proyecto Apoyo a la implementación de paisajes rurales climáticamente inteligentes en Colombia, aplicado a 12 parcelas demostrativas en las cuales se desarrollaron las prácticas ACI (Agricultura Climáticamente Inteligente), alineadas con las soluciones expuestas anteriormente.
Mosquera recalcó que en todos los casos se evidenció un impacto positivo de cada práctica sobre la rentabilidad del cultivo. Una de las conclusiones también determinó que en las parcelas hubo un incremento del 33 % en el rendimiento del cultivo y una disminución del 17 % del costo para producir 1 tonelada de RFF. También se obtuvieron indicadores económicos que evidencian los beneficios de la adopción de tecnología de las prácticas ACI en el costo unitario, la recuperación de la inversión y la rentabilidad en las empresas benchmarking.



