miércoles, 17 de diciembre de 2025 - ISSN en línea 2744-8274

Cinco Años de Asistencia Técnica Planificada y Productividad Récord en Palma de Aceite

Cinco años de asistencia técnica planificada: logros, desafíos y una nueva cultura de la extensión
Foto: Cenipalma

*Edición especial junio de 2025

Lo que empezó como una propuesta discutida en el congreso palmero de 2019, hoy es una realidad que ha transformado la manera como se brinda acompañamiento técnico a los palmicultores del país.

La Estrategia de Asistencia Técnica Planificada, liderada por Cenipalma y los Núcleos Palmeros, cumple cinco años con resultados que confirman que planear también es sembrar.

“Hace cinco años no teníamos una estructura ni un lineamiento estratégico claro en nuestro trabajo con los productores”, recuerda Diego Ladino, gerente de campo del grupo agropecuario Santa María. Su testimonio da cuenta del punto de partida: una asistencia técnica dispersa, poco articulada y centrada casi exclusivamente en lo agronómico.

Esa realidad cambió con la implementación de una estrategia que aplicó los principios de la planeación estratégica al trabajo en campo. “Todas las actividades están debidamente diseñadas y proyectadas con objetivos claros para cerrar brechas de productividad y sostenibilidad”, explica Camilo Cortés, líder (e) de Asistencia Técnica de Cenipalma. “Hoy tenemos una estrategia que reconoce las realidades del productor y el rol del asistente técnico como agente en el proceso de cambio”.

Foto: Cenipalma

Crecimiento en cobertura y enfoque integral

Los avances han sido significativos. Mientras que en 2020 apenas se contaba con menos de 100 asistentes técnicos, hoy son más de 300 los profesionales de Cenipalma desplegados en el territorio, a los que se suman más de 320 de las Unidades de Asistencia Técnica de los Núcleos vinculados, que han tenido un fortalecimiento importante.

Este crecimiento no solo es cuantitativo: también refleja un cambio de enfoque. La asistencia técnica dejó de centrarse exclusivamente en la producción para incorporar dimensiones clave como el entorno ambiental y el tejido social de las comunidades palmeras. Con esta visión integral, la estrategia busca responder a los desafíos actuales del sector con soluciones sostenibles y duraderas.

En cobertura, los números también han crecido: se pasó de 120.000 a 289.000 hectáreas bajo acompañamiento técnico, con más de 4.500 productores vinculados. Además, el 70 % de los beneficiarios son productores de menor escala, lo que reafirma el enfoque inclusivo de la estrategia.

Este trabajo ha permitido que seamos más contundentes en el campo. Hace cinco años nos faltaba integralidad: éramos fuertes en lo agronómico y económico, pero débiles en lo social y ambiental. Gracias a esta estrategia, ahora abordamos los desafíos —especialmente en sostenibilidad— con mayor enfoque y articulación, lo que ha permitido mejorar el índice de sostenibilidad de los productores.

Liseth Quiñones, jefe de la Unidad de Servicio al Palmicultor de Palmas del Cesar.

La inversión conjunta también refleja el crecimiento de la estrategia: pasó de 6.000 millones en 2020 a una proyección cercana a los 30.000 millones en 2025, sumando esfuerzos entre los Núcleos Palmeros y el Fondo de Fomento Palmero.

Este aumento ha permitido fortalecer capacidades, ampliar cobertura y consolidar una asistencia técnica con visión de largo plazo.

Resultados con impacto en productividad

Una de las evidencias más destacables es la mejora en la productividad. “En los análisis que hemos realizado, los productores asistidos presentan rendimientos entre un 10 % y un 20 % superiores a la media nacional, sin importar la edad ni el tipo de cultivo”, destaca Camilo Cortés. Esta mejora se explica en parte por la adopción de tecnologías validadas y aplicadas de manera rigurosa.

Dentro de estas tecnologías, hay dos que se destacan: el punto óptimo de cosecha y la polinización asistida, aplicadas ya en más del 90 % del área sembrada en cultivares híbridos. A esto se suman prácticas como el uso de biomasa, sistemas de drenaje, riego tecnificado, cobertura leguminosa y manejo nutricional especializado, que hacen parte de las ocho tecnologías clave que hoy se trabajan y se monitorean a través de los Planes Operativos Anuales, base de gestión de la estrategia.

Más allá de los datos, la estrategia ha cambiado la forma como se interactúa con el productor. “Se hace asistencia técnica productor a productor, se utilizan la andragogía, los juegos serios, entrenamientos personalizados, reconocimientos y eventos grupales que permiten evidenciar sus realidades y a partir de allí, promover la apropiación del conocimiento”, añade Cortés.


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