
El Proyecto Territorios Verdes, desarrollado en el departamento del Meta, contó con la participación de 12 productores de palma de aceite. Estos productores implementaron prácticas con un enfoque en la Agricultura Climáticamente Inteligente (ACI).
El proyecto, una iniciativa de Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez y Cenipalma, fue financiado por la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD). Su objetivo fue apoyar la decisión de Colombia de transitar hacia un modelo económico más equitativo y sostenible, alineado con las políticas nacionales de cambio climático y crecimiento verde.
Esta iniciativa no solo incluyó la palma de aceite, sino que también involucró otros sistemas productivos como cacao, marañón y ganadería en el departamento.

Parcelas demostrativas: objetivos y desafíos
El proyecto “Parcelas demostrativas con enfoque ACI en cultivos de palma de aceite en el departamento del Meta” tuvo como objetivo principal implementar parcelas demostrativas. La iniciativa buscó incrementar los ingresos y la productividad agrícola, así como mejorar la adaptabilidad ante la variabilidad climática. Para lograrlo, se incorporaron las Mejores Prácticas Agrícolas (BPA), con el fin de mostrar los beneficios agroecosistémicos que estas generan para el productor.
Desde Cenipalma, en colaboración con los núcleos palmeros de la zona, productores líderes, gerentes y asistentes técnicos, se priorizaron de manera participativa 11 prácticas agrícolas. Estas se seleccionaron en función de las condiciones y necesidades de cada parcela, y considerando los desafíos del cambio climático: variabilidad en las lluvias, déficit hídrico, aumento de la temperatura, baja fertilidad de los suelos y la presión de plagas.
Frente a este escenario, el proyecto de Parcelas Demostrativas con ACI se propuso generar y validar soluciones concretas para mejorar la productividad y la resiliencia del cultivo.

Inversión y resultados económicos
Los 12 productores líderes que participaron en el proyecto recibieron de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) insumos, herramientas y equipos agrícolas. Esta inversión, que superó los 500 millones de pesos, hizo posible la implementación de las prácticas propuestas y priorizadas, además de impulsar el proyecto y las acciones de extensión rural en el departamento.

Entre los resultados clave del proyecto, se identificó un incremento en los rendimientos y una reducción en los costos de manejo de las parcelas. El análisis económico de las prácticas agrícolas con enfoque ACI (Agricultura Climáticamente Inteligente) evidenció beneficios notables. En promedio, las 12 parcelas demostrativas registraron los siguientes resultados:
- Aumento del rendimiento del cultivo: entre un 10 % y un 33 % más, en comparación con el promedio nacional.
- Reducción en el costo de producción: hasta un 17% menos por tonelada de RFF (Racimo de Fruto Fresco).
- Mejora en los indicadores económicos: se logró mayor rentabilidad, una reducción del costo unitario, un incremento en los ingresos netos y una recuperación más rápida de la inversión.
Beneficios ambientales y sociales
La implementación de diversas prácticas ACI arrojó resultados significativos:
- Polinización y manejo de plagas: la polinización eficiente y el monitoreo oportuno de plagas fueron determinantes para reducir las pérdidas y garantizar la estabilidad productiva.
- Desarrollo de vegetación acompañante: al permitir el crecimiento de vegetación junto a los cultivos, se logró un aumento del 22 % en el rendimiento y una disminución de hasta el 13 % en el costo por kilo.
- Establecimiento de leguminosas: esta práctica permitió aportar hasta 0.48 toneladas de carbono por hectárea al año, reducir los costos de fertilización nitrogenada en hasta un 30 % y aumentar los ingresos netos en un 5 %.
- Uso eficiente del agua: el uso de sistemas de riego adecuados demostró que los cultivos con irrigación mantienen rendimientos de 30 toneladas de RFF/ha, en comparación con las 20 toneladas de RFF/ha de los cultivos sin riego. Además, se obtuvieron costos unitarios 21 % menores.
Además de los resultados económicos, las prácticas de Agricultura Climáticamente Inteligente (ACI) generaron importantes beneficios ambientales y ecosistémicos que contribuyen a la sostenibilidad del cultivo de palma de aceite. Entre estos beneficios se destacan:
- Mayor reciclaje de nutrientes y reducción de la necesidad de controlar malezas.
- Disminución de la erosión del suelo por escorrentía en hasta un 80 % gracias al uso permanente de leguminosas.
- Conservación de la humedad del suelo mediante el uso de biomasa alrededor del plato de la planta y el establecimiento de leguminosas.
- Mejora de la retención de humedad del suelo en hasta 2.8 veces, en comparación con suelos que tienen poca biomasa.
- Fomento de la fauna benéfica, como parasitoides y depredadores, a través de la siembra de plantas nectaríferas.

En el componente social, el proyecto se enfocó en fortalecer el relevo generacional, la participación de mujeres y el acceso a conocimiento técnico para pequeños palmicultores vinculados a los núcleos palmeros.
Estas iniciativas se articularon con los Planes Estratégicos de Asistencia Técnica, que son implementados por los núcleos palmeros con el acompañamiento de la Dirección de Extensión de Cenipalma y financiados por el Fondo de Fomento Palmero (FFP). Esta colaboración permitió fortalecer las estrategias de extensión para la implementación de las prácticas ACI entre los productores participantes.

Plan de extensión rural y actividades de cierre
Como parte del proyecto, se desarrolló un plan de extensión rural en el que participaron diversos actores, como productores líderes, asistentes técnicos de los núcleos y extensionistas.
Dentro de esta estrategia, se llevaron a cabo las siguientes actividades:
- Monitoreo y validación continua: estas acciones aseguraron la documentación de los resultados y su posterior transferencia al gremio.
- Capacitaciones técnicas: se impartieron cursos a productores sobre las prácticas de Agricultura Climáticamente Inteligente (ACI).
- Jornadas de campo: las parcelas demostrativas funcionaron como “aulas vivas” para mostrar resultados tangibles directamente en el terreno.
- Giras técnicas: se organizaron para exponer los resultados y los desafíos en la implementación de las prácticas.
- Reuniones de enfoque (focus groups): con el fin de difundir los resultados entre los actores clave.
- Articulación institucional: Se colaboró con el Ministerio de Agricultura y el Departamento Nacional de Planeación (DNP), quienes se beneficiaron del proyecto. Esto con el objetivo de escalar la adopción de las prácticas ACI a nivel nacional.
Este plan de extensión incluyó un total de 31 actividades en las que participaron más de 850 actores clave, entre productores, asistentes técnicos y trabajadores. Las actividades se desglosaron de la siguiente manera:
- 5 Giras Técnicas, con más de 120 asistentes.
- 10 Días de Campo, con más de 220 asistentes.
- 5 fortalecimientos de capacidades, dirigidos a más de 60 productores.
- 4 mesas de trabajo sobre prácticas ACI, con más de 260 asistentes.
- 7 talleres formativos para trabajadores del sector, con más de 160 participantes.
Además de las actividades presenciales, el plan de extensión también utilizó estrategias de difusión digital, como la creación de videoclips para redes sociales, videos testimoniales y notas técnicas, con el objetivo de compartir los resultados y mensajes clave del proyecto.
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El evento de cierre del proyecto dejó en claro que las prácticas ACI no son una opción, sino una necesidad. Los resultados confirman que es posible producir más con un menor costo y un menor impacto ambiental.
En palabras de los investigadores de Cenipalma, la clave para la sostenibilidad del sector palmero radica en la integración de varios pilares: vegetación asociada, coberturas de leguminosas, uso eficiente del agua, polinización adecuada y un control temprano de plagas.
Con este proyecto, Colombia reafirma su liderazgo en la transición hacia una agricultura resiliente y climáticamente inteligente. Se envía un mensaje claro a productores, inversionistas y responsables de política pública: el futuro de la palmicultura está en la innovación sostenible.





